Tras los Juegos Olímpicos, la ciudad de París convierte inmuebles vacíos en viviendas como una solución a la escasez de oferta inmobiliaria.
Para la mayoría de los parisinos, comprar un departamento se ha vuelto casi imposible. Para adquirir una propiedad en la Ciudad de la Luz, un comprador primerizo necesita ganar unas 97,500 libras (106,000 dólares) al año, más del doble del salario promedio anual de un empleado de oficina, y disponer del 10% de enganche para poder aplicar a a una hipoteca.
No es de extrañar, pues, que unas 10,000 personas abandonen París cada año porque ya no tienen los medios para vivir allí. París es la cuarta ciudad con mayor densidad de población en la Unión Europea, por lo que dispone de poco espacio para construir más viviendas.
La reconversión de viviendas se ha vuelto una solución cada vez más popular para mitigar la escasez de viviendas en la capital francesa, y cuenta con el apoyo tanto de las empresas públicas de vivienda como de los políticos locales, en ellos la alcaldesa de París, Anne Hidalgo. Desde que Institut Paris Région empezó a registrar proyectos de reconversión cada año desde 2013, los edificios vacíos no residenciales se están convirtiendo en una cuarta parte de las nuevas viviendas de la ciudad.
Después de una década, esta tendencia emergente se ha convertido en una revolución. “Vivimos en una especie de edad de oro de la vivienda social”, afirma Stéphanie Jankel, urbanista de Apur, un taller parisino de planificación urbana sin fines de lucro. Sin embargo, como toda revolución, el esfuerzo ha venido acompañado de retos, en particular, en el área del diseño.

La reconversión de viviendas urbanas de París ha permitido transformar una antigua cochera al aire libre en 149 viviendas que se inaugurarán en 2021. Su costo fue de 24 millones de libras. (FOTO CORTESÍA DE JEAN-JAURES 2022 PARIS HABITAT/FRÉDÉRIC ACHDOU)
“No podemos planear a nuestro antojo; hay mucho trabajo técnico previo para saber cuántas unidades podemos producir”, explica Hélène Schwoerer, subdirectora general de gestión de proyectos de Paris Habitat, empresa de vivienda social que gestiona las reconversiones de viviendas públicas de la ciudad desde hace más de una década. “Si una cochera tiene bastante profundidad, hay que saber qué superficie se debe mantener como vivienda y cuánto debe ser para uso común, para no cargar demasiado a los inquilinos”, explica.
El proceso de reconversión de viviendas varía según la propiedad y las leyes de urbanización, pero siempre conlleva una colaboración entre el gobierno y las entidades privadas. Por ejemplo, si la ciudad es dueña de un edificio que ha sido identificado para reconversión, el proyecto se asigna directamente a una empresa como Paris Habitat para supervisar las obras. Si la ciudad no es propietaria del edificio, ordenará que se lleven a cabo las obras de reconversión, y las empresas privadas pueden solicitar la licitación.
Los propietarios plantean otro reto, ya que prefieren rentar sus inmuebles como oficinas comerciales en vez de residencias, y el gobierno municipal no tiene potestad para obligar a los propietarios de inmuebles comerciales o no residenciales a vender o rentar a empresas que convierten los inmuebles en viviendas. Únicamente el gobierno nacional tiene potestad para regular el sector inmobiliario, pero no para obligar a un propietario a vender un edificio vacío. En 2020, Apur calculó que 128,000 de las viviendas de París llevaban vacías más de dos años.
Los gastos de tiempo y dinero dan lugar a retos adicionales. Según las empresas que gestionan la reconversión de viviendas, es más caro reconvertir un edificio que construirlo desde cero. Para que París cumpla el objetivo de hacer asequibles a precios bajos el 40% de sus viviendas es necesario que ofrezca apoyos económicos a las empresas de viviendas de hasta 2,500 libras por cada dos metros (3,215 dólares por cada dos metros) de superficie. En el noreste de París, el Caserne de Reuilly, un cuartel militar establecido en 1847, se ha convertido en un complejo polivalente que incluye viviendas en renta para familias de clase media y baja, una guardería y un consultorio médico.
“Cuando se construye una ciudad, no se hace en 5, 10 o 15 años: (ya que) el costo y la amortización tomaría décadas”, afirma Jankel. La reconversión de viviendas urbanas de París ha permitido transformar una antigua cochera al aire libre en 149 viviendas que se inaugurarán en 2021. Su costo fue de 24 millones de libras.
Tras años de experimentación, las autoridades públicas locales han perfeccionado el proceso de reconversión de edificios y ahora tratan de acortar el tiempo entre el diseño, la construcción y la reconversión para recuperar más rápidamente los costos. Su experiencia ha dado forma a los edificios que se están construyendo para los Juegos Olímpicos de 2024 en las afueras de París. Estos no solo se diseñaron para albergar a decenas de miles de atletas y periodistas, sino también para transformarse rápidamente en viviendas, oficinas e, incluso, en una residencia universitaria para finales de 2024.
Sin embargo, falta ver si este ambicioso proyecto olímpico cumplió su objetivo, dado que estuvo retrasado incluso para los Juegos Olímpicos.
Autores originales:
- Chloé Rouveyrolles es una periodista francesa que reside en Jerusalén. Nacida y criada en París, escribe sobre urbanismo en Francia, India y Oriente Medio.
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Este artículo es contenido original de la Revista Stanford Social Innovation Review publicado en la edición otoño 2023.
Traducción del artículo Not Building from Scratch por Ángela Mariscal.
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