En Malawi, Sightsavers mejora las actitudes sociales hacia los niños con discapacidad mediante una educación enfocada en la comunidad.
Shelista Banda, de 10 años, nació sorda. Otros niños la acosaban por causa de su discapacidad, y ella solía responder tirándoles piedras. Debido al acoso, su madre, Rose Banda, de 29 años, se negaba a enviarla a la escuela, mas le preocupaba si su hija podría vivir sin educación.
En 2017, inscribió a Shelista, de entonces 6 años de edad, en el Centro James, una guardería en el distrito de Ntcheu, ubicado en el centro de Malawi, que ofrece educación a niños con discapacidad. Allí, Shelista acudió a terapia para aprender a sobrellevar su condición. Por su parte, el centro donó cinco cabras a su familia para mejorar su seguridad alimentaria y estabilidad económica.
La educación y los tratamientos de Shelista le han cambiado la vida. “Mi hija solía tener una vida solitaria, pero eso ha cambiado por completo”, dice Rose Banda. “Ahora también puede ayudar con algunas tareas de la casa y socializar con otros niños”.
En Malawi, más de 1,7 millones de personas de 5 años o mayores viven con alguna discapacidad, lo que representa más del 11% de la población total. Igualmente, alrededor del mundo, 240 millones de niños viven con alguna discapacidad. Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, en los países de ingresos bajos y medios, los niños con discapacidad no asisten a la escuela o reciben una educación de calidad inferior, y sus bajos resultados escolares obstaculizan su desarrollo social e inclusión.
El Centro James es uno de los 49 centros de cuidado infantil en Malawi apoyados por Sightsavers, una ONG internacional fundada en 1950 por Sir John Wilson, un ciudadano británico, defensor de la salud pública, conocido mayormente por su labor de prevención de la ceguera dentro de los países en desarrollo.
Sightsavers busca acabar con la ceguera previsible, así como tratar y eliminar las enfermedades tropicales en más de 30 países de ingresos bajos y medios de África y Asia. Desde 2015, la misión de la organización se ha ampliado y ahora promueve también la diversidad, la equidad y la inclusión en la salud, la educación, el empleo y la gobernanza, a través de alianzas con gobiernos y ONGs. Entre sus colaboraciones, se encuentra la establecida con la Catholic Health Commission (Comisión Católica para la Salud o CHC, por sus siglas en inglés). Dicha ONG gestiona el Centro James como parte del proyecto de Educación Inclusiva para el Desarrollo de la Primera Infancia (IECDE, por sus siglas en inglés) de Sightsavers. En conjunto con la CHC, la Asociación de Padres de Niños Discapacitados de Malawi (PODCAM, por sus siglas en inglés) y la oficina de Bienestar Social del Distrito de Ntcheu, Sightsavers lanzó el IECDE, en 2020, a fin de establecer una educación igualitaria para los niños con discapacidad y fomentar tanto su inclusión social como su sentido de pertenencia.
En Malawi, Sightsavers apoya a los niños que tienen dificultades para acceder a la educación, nutrición adecuada y atención sanitaria. En un país donde la mitad de la población vive en la pobreza, los niños con discapacidad se enfrentan a circunstancias aún más desalentadoras, pues las creencias supersticiosas alimentan el estigma hacia ellos, y no es raro que se les acuse de brujería o de estar bajo el efecto de una maldición. Sin embargo, a través del proyecto IECDE, Sightsavers se esfuerza por derribar dichas barreras y garantizar que los niños con discapacidad también cuenten con educación e igualdad de oportunidades.
El marco del empoderamiento
El proyecto IECDE surgió del exitoso programa “Que ningún niño se quede atrás” de Sightsavers, desarrollado entre junio de 2010 y mayo de 2016, en 10 centros de cuidado infantil que ofrecían servicios de guardería y educación preescolar en el distrito de Ntcheu. El programa se asoció con las comunidades locales y el gobierno para generar conciencia sobre el derecho de los niños con discapacidad a la educación, aumentar su inscripción en las escuelas, y ofrecer capacitación a los cuidadores y maestros sobre prácticas inclusivas.
Los niños con discapacidad, que antes tenían un mal desempeño en clase, ahora sacan buenas calificaciones y pueden aprender junto con los niños sin discapacidad, y sin que haya ninguna señal de estigma o discriminación
A través del IECDE, Sightsavers extendió el programa a 49 centros de cuidado infantil, ampliando así el alcance de su apoyo a familias y comunidades con niños que tienen una discapacidad. El IECDE también expandió los esfuerzos del programa “Que ningún niño se quede atrás” por aumentar la inscripción escolar a las escuelas primarias, centrándose en extenderlos a seis escuelas primarias del distrito de Ntcheu. El proyecto es financiado por Sightsavers y se completa con donaciones y subvenciones, incluida una de 475,000 libras (594,000 dólares), en 2020, que realizó la People's Postcode Lottery, una lotería de suscripción que recauda dinero para organizaciones benéficas.
El marco de empoderamiento del IECDE busca brindar a las familias, comunidades y cuidadores el apoyo financiero y educativo, que necesitan para garantizar que los niños con discapacidad reciban una educación de alta calidad. El apoyo alimentario, por ejemplo, es un factor crucial en la educación de los infantes. Un informe del Programa Mundial de Alimentos de 2023 indicó que los programas de almuerzos escolares son la asistencia no contributiva más amplia del mundo para familias vulnerables y, por lo mismo, pueden aumentar las tasas de inscripción escolar en un 9%.
Sightsavers dona cabras a familias pobres, siendo un ejemplo la de Shelista, tanto para su sustento como para que las vendan y obtengan el dinero que necesitan a fin de enviar sus hijos a la escuela. Además, bajo los auspicios del IECDE, la organización creó huertos comunitarios administrados por voluntarios locales que proporcionan alimentos para los almuerzos de los niños en los 49 centros de cuidado infantil. Los voluntarios se capacitan sobre nutrición y preparación de alimentos para garantizar que la comida no solo sea nutritiva, sino también higiénica.
“Con la inestabilidad alimentaria crónica que enfrenta el país y las temporadas de cultivo cada vez más erráticas debido al cambio climático”, explica Ben Chikaipa, coordinador del proyecto IECDE, “el componente agrícola del proyecto se torna importante, pues los niños se sienten atraídos a las clases porque tienen la seguridad de que recibirán alimentos en la escuela”.
Desde que se lanzó el IECDE, en 2020, el distrito de Ntcheu ha experimentado un aumento del 139% en la inscripción escolar de estudiantes con discapacidad, lo que Chikaipa atribuye, en gran medida, a la garantía de almuerzo gratuito que tienen los estudiantes.
Por otro lado, la educación cívica es la piedra angular de los esfuerzos de empoderamiento comunitario del IECDE, cuyo objetivo es cambiar las actitudes sociales negativas hacia las personas con discapacidad. Debido a ello, el proyecto organiza reuniones periódicas para sensibilizar a la comunidad sobre cuestiones de discapacidad y, asimismo, capacita a los líderes comunitarios a fin de que se conviertan en defensores de los miembros con discapacidad. John Banda, quien es jefe local de la aldea de Kawala, menciona que esta capacitación sobre la defensa de los derechos también implica aprender a elaborar peticiones a las organizaciones, y obtener recursos y servicios para las personas que tienen una discapacidad.
“Ahora podemos movilizar recursos de las empresas de nuestra zona como una forma de sostener el proyecto si Sightsavers finaliza sus operaciones”, afirma Banda.
El marco de empoderamiento también incluye el entrenamiento de los cuidadores, y Sightsavers ofrece capacitación gratuita a cuidadores y maestros. Catherine Hawuya, quien nació con una discapacidad y experimentó barreras en la educación cuando era niña, decidió inscribirse en la capacitación por recomendación del jefe de su aldea en 2020. Gracias a la formación continua de desarrollo profesional en cuidado infantil, que ofrece Sightsavers, Hawuya ahora enseña a niños con y sin discapacidad en una misma aula.
“Los niños con discapacidad, que antes tenían un mal desempeño en clase, ahora sacan buenas calificaciones y pueden aprender junto con los niños sin discapacidad, y sin que haya ninguna señal de estigma o discriminación, como sucedía antes”, afirma.
Maria Mwadzangati, funcionaria de campo de la CHC, señala que la guía para cuidadores del IECDE (actualmente, solo disponible en versión impresa, así como en inglés y chichewa, la lengua vernácula de Malawi) ha cambiado las actitudes sociales hacia estos niños. El objetivo del libro es disipar los mitos estigmatizadores en torno a la discapacidad para alentar a los padres a enviar a sus hijos con discapacidad a la escuela.
“Antes la gente solía asociar la discapacidad con la brujería y los pecados que podían haber cometido los padres; sin embargo, después de leer el manual, comprenden que un niño con discapacidad es igual que cualquier niño sin discapacidad”, explica Mwadzangati.
Una estrategia de alianza para el crecimiento
El IECDE enfrentó dificultades al principio, debido a que fue puesto en marcha durante la pandemia de COVID-19, cuando las escuelas estaban cerradas por el confinamiento. También, sus primeros años se vieron obstaculizados por tres ciclones entre 2020 y 2022, y el brote de cólera más prolongado de la historia de Malawi de 2022 a 2023.
Para superar estos desafíos, Sightsavers y sus socios (la CHC, la PODCAM y la oficina de Bienestar Social del Distrito) desarrollaron un enfoque estratégico en el que cada socio supervisa una tarea específica en función de su experiencia. La PODCAM gestiona los derechos de las personas con discapacidad, la CHC se encarga de los problemas de salud y la oficina de Bienestar Social administra los programas sociales del IECDE. Sightsavers, por su parte, ofrece a los centros de cuidado infantil servicios preventivos tales como instalaciones para el lavado de manos y cloro para la purificación del agua.
Además, Sightsavers ha donado sillas de ruedas, bipedestadores, andadores y sillas para parálisis cerebral a 45 niños. La organización también envía a quienes necesitan estos dispositivos de asistencia hacia los proveedores de atención médica para su evaluación y tratamiento, y paga el costo de los dispositivos y cualquier tratamiento relacionado.
“Este apoyo es muy importante para lograr la misión de Sightsavers de garantizar que los niños con discapacidad, provenientes de familias desfavorecidas, tengan derecho a vivir en una sociedad inclusiva”, dice Chikaipa.
En abril de 2023, Sightsavers amplió el IECDE a 18 escuelas primarias en el distrito de Ntcheu para atender mejor la educación continua de los niños con discapacidad, que se graduaron de los centros de guardería y preescolar. Dicha expansión ofrece a niños como Shelista una mayor esperanza de que ellos también tienen derecho a la educación al igual que sus compañeros que no presentan discapacidad.
Autor original:
- Madalitso Wills Kateta es periodista independiente y consultor de medios radicado en Lilongwe, Malawi. Ha escrito para la Fundación Thomson Reuters, BBC Future Planet (Planeta Futuro de la BBC) y Foreign Policy (Política Extranjera), entre otras publicaciones.
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Este artículo es contenido original de la revista de Stanford Social Innovation Review publicado en la edición verano 2024.
Traducción del artículo No Disabled Child Left Behind por Leslie Cedeño.
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