Una reciente descripción crítica de la filantropía estratégica resulta irreconocible para quienes la practicamos.
El artículo de portada del último número de SSIR, «La filantropía estratégica fracasó ¿Ahora qué?», nos recordó la respuesta de Mark Twain a un rumor sobre su muerte, publicado en el New York Journal en 1897. Cuando un periodista le pidió su opinión al respecto, Twain respondió: “la noticia de mi muerte fue muy exagerada”. Nuestra respuesta a los autores Mark Kramer y Steve Phillips es similar: han sentenciado la muerte de la filantropía estratégica prematuramente y sin pruebas convincentes.
Kramer y Phillips definen la filantropía estratégica como donaciones benéficas destinadas a crear soluciones duraderas para los problemas sociales del país. Las premisas fundamentales que impulsan este tipo de donaciones, argumentan Kramer y Phillips, siguen las creencias de Andrew Carnegie de “que los beneficiarios del apoyo filantrópico son incapaces de resolver sus propios problemas, que los donantes ricos tienen la sabiduría y el incentivo para resolver los retos sociales, y que el sector social es una alternativa efectiva al gobierno para construir una sociedad equitativa y sostenible”. Encuentran pruebas del fracaso de la filantropía estratégica en los crecientes retos sociales del país [EE.UU.) y sostienen que debería sustituirse por una “filantropía del empoderamiento”, una combinación de transferencias incondicionales de efectivo, educación y movilización de votantes, y tácticas de impacto colectivo que den a las personas la capacidad de ayudarse a sí mismas. Advierten que la filantropía estratégica es peligrosa porque “distrae la atención de las reformas fundamentales que pueden resultar menos agradables para los donantes ricos y del hecho de que el comportamiento del gobierno y las empresas es responsable de los males de la sociedad”.
Esta no es nuestra experiencia con la filantropía estratégica. Consideramos que la descripción de Kramer y Phillips es una caricatura burda que confunde la labor de la filantropía con la del gobierno. Quizás lo más importante es que descartan el papel fundamental de la filantropía en la sociedad, ignoran la evidencia que sustenta el rol de la filantropía en el cambio social exitoso y no reconocen cómo los filántropos y los profesionales en el campo han aprendido y mejorado con el tiempo. Analizaremos estos puntos uno por uno.
No conocemos ninguna fundación, ni siquiera la más grande, que piense que sustituye al gobierno, pero conocemos muchas que tratan de ayudar a liberar los recursos gubernamentales y a llenar las lagunas críticas que dejan sus programas. Mientras que Kramer y Phillips identifican el programa federal de ayuda contra la COVID-19 como una muestra de la capacidad única del gobierno para abordar problemas de alcance nacional, nosotros vimos cómo la filantropía ayudaba a cubrir las brechas de financiamiento, aceleraba la distribución de suministros médicos de protección tan necesarios en comunidades vulnerables e impulsaba el acceso a las vacunas en todo el mundo. Por ejemplo, COVAX cerró a finales de 2023 tras haber entregado casi 2000 millones de dosis de vacunas a 146 países y haber evitado aproximadamente 2.7 millones de muertes en países de bajos ingresos. La filantropía contribuyó de manera importante a este esfuerzo con la Coalition for Epidemic Preparedness Innovations (Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias, CEPI, por sus siglas en inglés), que financió vacunas candidatas y apoyó los esfuerzos de distribución mundial.
Hoy vemos que la filantropía asume un papel complementario similar, al ayudar a las comunidades de bajos ingresos a acceder a los beneficios de la energía limpia. Muchas fundaciones están apoyando a organizaciones medioambientales nacionales y de base para garantizar que una parte justa de los 394 000 millones de dólares en incentivos fiscales y subvenciones de la Ley Federal de Reducción de la Inflación (IRA, por sus iniciales en inglés) llegue a las comunidades que pueden desconocer que son elegibles o carecer del personal o los conocimientos necesarios para acceder a ellos.
Kramer y Phillips definen un conjunto de soluciones muy limitado para la filantropía, que no deja espacio para comprender a fondo un problema antes de decidir qué hacer y cómo hacerlo; un tipo de análisis que es fundamental para la filantropía estratégica. Su sugerencia de que la movilización y la educación de los votantes son medios suficientes para mejorar la democracia de nuestro país ilustra los límites de su análisis. La educación y la movilización de los votantes son importantes para la salud de nuestra democracia y, a menudo, son formas eficaces de aumentar la participación electoral. Pero hay cuestiones estructurales más profundas en juego. Por ejemplo, el sistema electoral del país (que incluye primarias partidistas, distritos uninominales y votación por mayoría simple en muchos estados) crea incentivos competitivos que llevan a los partidos y a los votantes a adoptar posiciones extremistas. Muchos funcionarios electos, organizaciones sin fines de lucro, investigadores y fundaciones están colaborando para reformar este sistema de incentivos subyacente tanto en los estados azules (que votan mayormente por el Partido Demócrata) como en los rojos (que votan por Partido Republicano) de todo el país. Al seleccionar ciertas tácticas como las únicas soluciones a los desafíos de nuestra democracia, Kramer y Phillips descartan una comprensión integral del problema y pasan por alto las numerosas soluciones innovadoras que necesitan del apoyo filantrópico para tener éxito.
Kramer y Phillips también proponen transferencias monetarias condicionadas como parte de su nuevo enfoque: la filantropía del empoderamiento. En este caso, pasan por alto el papel que ya ha desempeñado la filantropía estratégica. Los líderes de impacto social, las organizaciones sin fines de lucro, los investigadores, los filántropos y los gobiernos estatales han utilizado transferencias de efectivo no restringidas (UCTs, por sus siglas en inglés) como parte de estrategias más amplias para aliviar la pobreza, dando a las personas control sobre los recursos. GiveDirectly, la organización sin fines de lucro que ayudó a popularizar la idea de dar dinero en efectivo a las personas en situación de pobreza, se puso en marcha en 2012 con una subvención de Google y, posteriormente, de la organización filantrópica Good Ventures. Su éxito y su liderazgo intelectual en la lucha contra la pobreza destacan otra ventaja de la filantropía estratégica. El estudio de 12 años que aún conduce la organización en torno a los efectos a largo plazo del ingreso universal ha sido financiado por fundaciones que practican la filantropía estratégica. Este estudio, cuyo objetivo es comprender los resultados a largo plazo de abordar la pobreza de esta manera en diferentes contextos, es una colaboración única para la que la filantropía es especialmente adecuada. Contrario al argumento de Kramer y Phillips, las transferencias de efectivo no representan una alternativa a la filantropía estratégica, sino que han sido posibles gracias a ella.
Hay muchas historias de impacto social en las que la filantropía ha ayudado a lograr cambios a gran escala, y Kramer y Phillips las ignoran. La filantropía ha llenado importantes vacíos, ha proporcionado capital de riesgo paciente y ha apoyado a científicos, defensores, líderes comunitarios y organizaciones sin fines de lucro para que se adapten a los cambiantes contextos políticos y financieros. (La iniciativa «Audacious Philanthropy» de Bridgespan hace un magnífico trabajo al describir estas y otras historias de colaboraciones exitosas). Destacaremos a continuación tres de las funciones fundamentales que ha desempeñado la filantropía estratégica en los esfuerzos colectivos por mejorar la vida de las personas.
Ampliar los movimientos nacionales para mejorar la salud de las personas. La filantropía se asoció con defensores, organizaciones sin fines de lucro, investigadores, entre otros, para crear el área de los cuidados paliativos y ayudar a impulsar la adopción generalizada de los servicios de emergencia 911 y de la RCP. Estos esfuerzos son catalizados por la filantropía y ampliados por el gobierno y los mercados.
Apoyar movimientos sociales para cambiar las normas nacionales y la política gubernamental. Las fundaciones respaldaron a organizaciones de la sociedad civil, promotores de movimientos y campañas de defensa pública para contribuir al fin del apartheid en Sudáfrica y al logro del derecho a casarse de las parejas del mismo sexo en Estados Unidos. Estos esfuerzos nacieron de una cuidadosa estrategia, la colaboración con activistas y la actuación con el equilibrio adecuado entre paciencia y urgencia.
Abordar las fallas del mercado que dejan a los países de bajos ingresos sin vacunas esenciales. Aunque los países desarrollados controlaron la poliomielitis en la década de 1960, la enfermedad se propagó en los países pobres a principios y mediados de la década de los 2000. La filantropía revitalizó la inmunización global, atrayendo a donantes gubernamentales para duplicar el gasto mundial y reduciendo de manera significativa el número de personas afectadas por la poliomielitis cada año.
Nuestra visión de la filantropía estratégica es muy diferente a la presentada por Kramer y Phillips. En nuestra organización, la Arthur M. Blank Family Foundation, utilizamos la estrategia como disciplina para comprender los problemas sociales desde distintas perspectivas, enfocar nuestras donaciones y mediciones, y actuar como buenos administradores de los recursos familiares. Consideramos que la estrategia es una herramienta poderosa, no porque garantice que cada esfuerzo e inversión conduzca a un cambio exitoso a gran escala, sino porque ayuda a las organizaciones a enfocarse, aprender y adaptarse con el tiempo. Como parte de nuestra comprensión de un problema, primero emprendemos un viaje de aprendizaje: leemos la literatura, consultamos distintas fuentes de información y nos acercamos a líderes comunitarios y de organizaciones sin fines de lucro, expertos, profesionales en el campo, líderes cívicos y otros actores relevantes. Nuestras estrategias proporcionan enfoque y límites para la toma de decisiones, ya que no podemos financiar todo. Y, una vez que lanzamos nuestras estrategias, seguimos recopilando y utilizando retroalimentación de los beneficiarios y los apoyamos para usar herramientas como Listen4Good, para asegurar que las voces de los miembros de la comunidad sean escuchadas y respetadas. Creemos que Kramer y Phillips han creado una falsa dicotomía entre la filantropía estratégica y el apoyo a las agencias comunitarias. Nosotras creemos fervientemente en ambas.
Entre las muchas lecciones que hemos aprendido a lo largo de los años de otras fundaciones, organizaciones sin fines de lucro, líderes del cambio social y comunidades en las que hemos viajado, vivido y trabajado, hay algunas que sabemos que comparten muchas organizaciones filantrópicas:
- Trata a todos con respeto y amabilidad; construye relaciones, no transacciones.
- No te enamores de tus ideas ni intentes controlar las organizaciones o comunidades a las que apoyas.
- Recopila y utiliza con humildad los comentarios del personal, los beneficiarios y los miembros de la comunidad para mejorar la comprensión y tu trabajo.
- Aprende qué funciona y qué no, para poder aprovechar el éxito de los demás y aprender de sus fracasos.
- Mide y evalúa para aprender y mejorar, no para demostrar o difamar.
- Mantente alineado desde el inicio y de manera constante con los beneficiarios sobre lo que se está haciendo en conjunto, y nunca microgestionar su trabajo.
Esperamos que esta respuesta brinde a los lectores motivos para dudar de la temprana sentencia de muerte de uno de los varios enfoques posibles de la filantropía. En lugar de recurrir a una visión paternalista de la filantropía como un instrumento de los ricos para frenar el cambio progresista, concluimos retrocediendo aún más, hasta la etimología griega de la palabra. En su significado original griego, la palabra filantropía significa amor a la humanidad. En el peor de los casos, el artículo de Kramer y Phillips parece un intento de polarizar. Ya hay suficiente polarización en el resto del mundo, no hay necesidad de crear divisiones innecesarias en un campo que está destinado a apoyar el amor a la humanidad. En cambio, centrémonos en lo que la filantropía puede hacer mejor cuando está en su mejor momento: servir, apoyar, resolver, catalizar, innovar y asociarse con otros para lograr cambios significativos en la comunidad, la nación y el planeta.
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Autoras originales:
- Jodi Nelson es directora general de filantropía eficaz en la Arthur M. Blank Family Foundation.
- Fay Twersky es presidenta y directora de la Arthur M. Blank Family Foundation.
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Este artículo es contenido original de la revista de Stanford Social Innovation Review publicado en la edición invierno 2025.
- Traducción del artículo Strategic Philanthropy is Alive and Well por Carlos Calles, con apoyo de DeepL
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Este artículo es contenido original de la revista de Stanford Social Innovation Review publicado en la edición primavera 2021. |