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Evaluar más allá de los números

2026-02-06
Por Daiane Mulling y Milton Sousa
SSIRñ #18
Informe de Campo
Medición y Evaluación
Comunicación
Contenido Regional

Las narrativas de impacto son una forma innovadora de captar la esencia de las experiencias humanas y dimensionar el fenómeno fluido de transformación social, más allá de las explicaciones causales y los datos numéricos en los métodos de evaluación.

Nota: «Uma avaliação para além dos números” es un artículo original de SSIR Brasil publicado en 2024. Agradecemos a SSIR Brasil y al autor José Milton de Sousa-Filho por hacer posible su publicación y traducción al español».

 

La creciente demanda por comprender y comunicar el impacto socioambiental de las organizaciones hace que sea esencial desarrollar evaluaciones que trasciendan las fronteras numéricas e incorporar perspectivas cualitativas. Al integrar estas dimensiones, las narrativas de impacto surgen como un enfoque innovador, contando historias detrás de los números y proporcionando una visión más humana y realista de las iniciativas socioambientales.

La economía de impacto que se está estableciendo en Brasil y América Latina se ha fortalecidogracias a las organizaciones que apoyan a los Negocios de Impacto Socioambiental (Nisa) en el desarrollo de habilidades y competencias de gestión, combinadas con la inyección de capital. La necesidad de evaluaciones de impacto aumenta con la diversificación de las formas de financiación e inversión, ya que son los inversores los actores a quienes, principalmente, les interesan los resultados de la evaluación. Comprender qué esperan obtener a cambio de sus inversiones es fundamental para trazar una estrategia de evaluación.

Sin embargo, la desconexión entre las expectativas de los emprendedores y los inversores  evidencia la necesidad de un entendimiento mutuo entre lo que es ideal en la evaluación del impacto, lo que se ha hecho en la práctica y lo que es posible hacer a corto y medio plazo. El espectro de la evaluación, que abarca desde la Teoría del Cambio (TdC) hasta los métodos aleatorios desarrollados bajo la lógica de la evaluación convencional, plantea retos a los emprendedores y a quienes interactúan con el campo de las inversiones de impacto. Uno de los problemas más comunes que se plantean es la comparación entre las medidas de impacto adoptadas (métodos, definiciones y estándares). Para muchos inversores, la solución es adoptar medidas comunes en todas sus carteras de inversión. Sin embargo, muchas de ellas no funcionan bien cuando se quiere medir el impacto. En palabras de Kate Ruff y Sara Olsen, «las medidas comunes plantean las preguntas equivocadas, miden las cosas equivocadas e ignoran el impacto real». Las medidas estandarizadas no logran asimilar los diferentes contextos en los que se están aplicando las iniciativas socioambientales. Basta pensar en los muchos «Brasiles» que existen en el inmenso territorio geográfico de este país, por ejemplo, para comprender el papel fundamental del contexto.

El papel de la academia en este proceso es fundamental, ya que actúa como catalizador en la elaboración y el perfeccionamiento de las narrativas de impacto. La investigación y la crítica académica pueden contribuir de manera significativa al desarrollo de metodologías que capturen la esencia del impacto de una manera más amplia.

Los retos son muchos y están en parte vinculados al enfoque actual empleado en los procesos de evaluación, cuantitativos y exclusivos. Aunque aportan cierta solidez, estos métodos son complejos y costosos, y no resuelven el problema de la comparabilidad ni se ajustan a la realidad de la gran mayoría de las Nisa activas. Según Ruff y Olsen, cuanto más confiamos en medidas comunes para resolver el problema de la comparación, más acabamos comprometiendo la importancia de las propias medidas de impacto social. Es por eso que la evaluación, por sí sola, no puede resolver el problema de la comparación. El papel de la academia en este proceso es fundamental, ya que actúa como catalizador en la elaboración y el perfeccionamiento de las narrativas de impacto. La investigación y la crítica académica pueden contribuir de manera significativa al desarrollo de metodologías que capturen la esencia del impacto de una manera más amplia. Esto hace que la colaboración entre académicos y profesionales del campo de los negocios que generan un impacto socioambiental positivo sea esencial para forjar un camino que valore los datos y las historias, y que promueva una visión más integrada y holística en la evaluación del impacto.

Entendemos que es posible agregar metodologías más cualitativas, que permitan a los emprendedores acceder al impacto generado y comunicarlo mejor a sus  inversores. En este artículo discutimos las dificultades que se enfrentan al revisar e introducir nuevos métodos de evaluación de impacto, proponiendo un enfoque innovador que trascienda la dicotomía tradicional cuantitativo-cualitativo y abarque los tres vértices de un triángulo equilátero, simbolizando una inclusión equitativa de los intereses de las principales partes interesadas en el proceso de evaluación: emprendedores, inversores y beneficiarios. Este enfoque busca armonizar e integrar las perspectivas de estos actores fundamentales, promoviendo una evaluación de impacto más holística y representativa.

Al defender este enfoque cualitativo, destacamos cómo las narrativas de impacto enriquecen el campo de las inversiones sociales, yendo más allá de los indicadores clave de rendimiento (KPI) e incorporando historias reales de cambio social. Estas historias son el núcleo de las Nisa y el motor de una economía de impacto emergente a nivel mundial: su valor va más allá de las métricas convencionales, reflejando el verdadero impacto social alcanzado. 

 

Del mainstream a una lógica cualitativa

Tanto desde el punto de vista teórico como práctico, se puede afirmar que el proceso de evaluación del impacto ha sido el talón de Aquiles para gran parte de los emprendedores sociales, así como para las partes interesadas que apoyan este tipo de negocios (inversores, aceleradoras, incubadoras, etc.). En la práctica habitual de la evaluación del impacto, la estrategia inicial más adoptada es la elaboración de la Teoría del Cambio. Este instrumento establece una visión clara del impacto deseado, definiendo indicadores de resultados y rendimiento, además de mecanismos eficacesmpara el seguimiento y la recopilación de datos, por lo que sirve como una hoja de ruta detallada para la planificación del impacto. Esta perspectiva integral que surge con la TdC conecta las acciones implementadas, los objetivos establecidos y los resultados esperados, facilitando una comprensión integrada y estratégica del proceso de generación de impacto.

Sin embargo, cuando se trata de evaluar el impacto, etapa posterior a los resultados, se reconoce la precisión de los métodos que permiten verificar la adicionalidad. Es decir, el aislamiento de los factores resultantes de la intervención social mediante el análisis de la diferencia entre lo que ocurrió con un beneficiario del impacto propuesto y lo que habría ocurrido con ese mismo individuo si no se hubiera beneficiado. Para llegar a este resultado, los métodos utilizados implican técnicas estadísticas que van desde la comparación de los resultados de los proyectos o intervenciones con datos  socioeconómicos locales/regionales/nacionales hasta losmás específicos, como los ensayos controlados aleatorios (ECA).

Si por un lado, se requiere un método cuantitativo sólido y fiable para evaluar el impacto, por otro se necesitan diversos recursos e instrumentos para implementarlos. En resumen: ¡es caro! Breno Barlach, uno de los ejecutivos de Plano CDE, empresa que presta servicios de consultoría en evaluación de impacto para proyectos aplicados principalmente a las poblaciones de las clases C, D y E en Brasil, corrobora esta opinión. Barlach destaca el desafío que supone el coste de la evaluación aleatoria y las dificultades para crear los grupos de beneficiarios que participarán en las muestras. Según él, «la evaluación más precisa es la aleatoria, pero requiere planificación y es costosa, lo que la hace inviable para muchos (...) además, también existe el reto de aleatorizar correctamente a los beneficiarios».

Otras críticas relacionadas con los métodos cuantitativos incluyen la simplificación excesiva que, combinada con el énfasis en los resultados a corto plazo, puede reducir fenómenos multifacéticos a números, estadísticas y recortes temporales. El riesgo es descuidar matices importantes y contextos específicos relacionados con la calidad de vida y el empoderamiento de las personas, por ejemplo. Los resultados de las intervenciones no siempre pueden captarse de inmediato. Las evaluaciones muy recientes pueden llevar a conclusiones prematuras sobre la eficacia de una intervención social, subestimando su verdadero potencial.

Estos son algunos de los puntos planteados por Carla Villamar, especialista en medición y evaluación de impacto de 60 Decibels, una empresa derivada de Acúmen, especializada en realizar evaluaciones de impacto de iniciativas sociales desarrolladas en América Latina. Ella es enfática: ¡los indicadores no tienen alma! Según Villamar, el preciosismo de los números puede hacer que se pierdan de vista otros factores relevantes. Para medir la experiencia hay que ir más allá de los números: «se mide el ingreso (...) pero ¿y la calidad de vida? A menudo, la relación entre estos dos elementos no es tan relevante en términos de incremento nominal, pero un pequeño aumento puede haber generado un impacto considerable en la vida de las personas. Hay un problema intersectorial, un problema del propio ecosistema, que es tratar de medir los resultados sociales como se miden los resultados ambientales/económicos».

Por último, también hay críticas relacionadas con cuestiones éticas. Los ensayos clínicos aleatorios y otros métodos experimentales pueden plantear problemas éticos en relación con la realización y el enfoque utilizados para la comparación entre diferentes grupos, especialmente si estos pertenecen a poblaciones vulnerables. 

A pesar de su potencial, se percibe que la evaluación cuantitativa está sobrevalorada (parte de la solidez y la confianza en los resultados reside en el método y otra parte, en las cifras) y está muy lejos de la realidad de la gran mayoría de las Nisa. Los datos presentados por el Mapeo de Negocios de Impacto (social + ambiental) de 2023 dan pistas sobre lo que ocurre en la práctica. En lo que respecta a la evaluación del impacto, el 68% de las empresas explican el propósito del impacto socioambiental en la misión, la visión y los valores institucionales, y solo el 24 % lo hacen en la comunicación institucional. Cuando se les preguntó sobre la definición de los indicadores de impacto y su seguimiento, el 31 % afirmó tener indicadores, pero admitió que aún no puede medirlos ni evaluarlos de manera formal. 

Estas cifras revelan la dificultad de evaluar el impacto en el universo de las Nisa, a pesar de su relevancia. Además, nos invitan a reflexionar sobre cómo podemos acercar las expectativas de los inversores a las pruebas reales del impacto que las Nisa podrán generar en un futuro próximo.

Es esencial centrar el debate en torno a los métodos y tipos de pruebas más eficaces para satisfacer las demandas y expectativas de los emprendedores y los inversores sociales. Barlach destaca la importancia de explorar alternativas metodológicas, enfatizando que «dependiendo de la organización y del proyecto, otros diseños son posibles e incluso necesarios», lo que subraya la necesidad de adaptabilidad e innovación en la elección de enfoques para la evaluación de impacto, pero que cumplan con el rigor metodológico exigido. 

Desde la perspectiva de los inversores de impacto, este es un camino que parece posible, según afirman Natália Cipoleta y Juliana Villamar, del Fondo Vale. «Los factores más importantes a la hora de tratar los negocios en los que invertimos y cómo les exigiremos el impacto generado están relacionados con el grado de madurez, el tiempo y el valor. Entendemos que los negocios tienen un grado de madurez y eso requiere cuidado al exigir pruebas del impacto (...). Hay que tener en cuenta ambos lados para encontrar un término medio, ampliar la capacidad de mejora del proceso de recopilación de datos, apoyar la construcción del proceso de medición a partir de la madurez y los acuerdos para que no sea una presión del otro lado, sino un proceso de aprendizaje mutuo».

 

Un enfoque más cualitativo

Cada vez más, los procesos de evaluación de impacto deben ir más allá de las explicaciones causales y los recortes temporales estáticos que respaldan las afirmaciones sobre eficacia, eficiencia, resultados y métricas relevantes que debe utilizar el mercado. El impacto no debe reducirse a una métrica o a un conjunto de métricas en sí. El impacto significa cambio, transformación social, y estos fenómenos son fluidos. El enfoque cualitativo enriquece el análisis del impacto social al complementar los datos cuantitativos, introduciendo una perspectiva dinámica que aclara el significado detrás de las métricas. El uso de una lógica más cualitativa en la evaluación del impacto puede llenar las lagunas que deja el enfoque cuantitativo, especialmente en lo que se refiere a captar las cuestiones subjetivas del impacto social, como los cambios de comportamiento, el empoderamiento, la calidad de vida, entre otras, captadas principalmente a partir de la percepción de las personas beneficiarias del impacto. Esto es precisamente lo que defiende Barlach: «La mirada cualitativa complementa la evaluación, ayuda a explicar los resultados. La investigación cualitativa aporta innovaciones a la evaluación, se toma en serio cómo se ha visto afectada la persona. Da razón a la percepción del individuo sobre el impacto sufrido (...). Una de las cosas esenciales en nuestro trabajo es escuchar y también tener en cuenta lo que la persona afectada considera importante para ella (...)».

Para evaluar el impacto de forma cualitativa, destacamos técnicas fundamentales como:

  1. Entrevistas en profundidad que permiten explorar la subjetividad de las experiencias, percepciones y sentimientos de los individuos, teniendo en cuenta el contexto en el que se encuentran;
  2. Observación in situ, que permite una inmersión en el entorno de intervención, ofreciendo información sobre las dinámicas sociales y culturales;
  3. Grupos focales que ayudan a comprender las percepciones colectivas, revelando patrones culturales y relaciones interpersonales; o incluso
  4. Mapeo de redes sociales que analiza las dinámicas de los grupos, identificando cómo se construyen y comparten las conexiones y cómo se desarrolla el capital social.

Estas técnicas respaldan métodos como la etnografía, que se sumerge en la cultura de un grupo, y las historias de vida, que se centran en las experiencias y los cambios a lo largo del tiempo y que son la base de las narrativas de impacto que exploraremos a continuación. Estos métodos abren espacio para una visión holística y profunda del impacto social, especialmente cuando se trata de intervenciones a largo plazo, permitiendo identificar los cambios tangibles y, además, las perspectivas de vida que presentan los individuos.

Muchas organizaciones ya realizan investigaciones cualitativas, mediante la etnografía o la realización de grupos focales para evaluar el impacto. Según Barlach, el Plan CDE utiliza el proceso de evaluación para captar las ideas fundamentales que dan sentido a los resultados identificados. Los métodos cualitativos se utilizan en la planificación de la evaluación, en lo que Barlach identifica como «la escucha fundamental» para conocer a las personas que participarán en la intervención social. Las percepciones sobre sus deseos, sus dolores y sus motivaciones. «Cuando definimos los indicadores que se utilizarán en la evaluación posterior, también debemos evaluar a partir de los criterios de las personas que serán los beneficiarios. Las dimensiones que ellos consideran importantes».

¡Los indicadores no tienen alma! Para medir la experiencia hay que ir más allá de los números:  «se mide la renta […] pero ¿y la calidad de vida? A menudo, la relación entre estos dos elementos no es tan relevante en términos de incremento nominal, pero un pequeño aumento puede haber generado un impacto considerable en la vida de las personas».

En la fase final de la evaluación, las técnicas cualitativas complementan los datos cuantitativos de los proyectos. Según Barlach:  «Más allá de las preguntas: si consiguió un empleo, si aumentaron sus ingresos; también nos centramos en la autopercepción: si la persona ahora sabe cómo redactar un currículum, si se siente preparada para participar en una entrevista de trabajo, si se siente competente o segura para ello (en el caso de proyectos orientados a la empleabilidad)»
 

La experiencia en 60 Decibels también es similar. Villamar relata que en los cuestionarios para recopilar pruebas del impacto no puede faltar una pregunta fundamental: «¿Cómo ha cambiado su vida?». Villamar añade que algunos clientes piden que se elimine una pregunta tan abierta del cuestionario, pero ella se opone y explica: «Esta pregunta engloba todos los indicadores que estamos recopilando (...). Para comprender el impacto real, es fundamental comprender los elementos que componen el contexto de la persona, su historia de vida, los aspectos  culturales que la definen. Es necesario dar vida, rostro y nombre a esos indicadores (...), sí es necesario disponer de datos estandarizados (cuantitativos), pero no se puede olvidar la necesidad de comprender profundamente el contexto de la persona, su historia de vida y los aspectos culturales que la constituyen. El reto es llegar al punto de encuentro».

Cipoleta y Villamar también afirman saber que «la medición más sencilla es la información autoinformada, y aquí existe una preocupación por la rigurosidad en la recopilación de datos, pero también buscamos otras formas de recopilarlos, como contar con un tercero (empresa contratada). Buscamos desarrollar protocolos con indicadores y, además, en la recopilación de datos primarios, realizamos entrevistas de percepción, que se llevan a cabo mediante visitas de campo».

Las técnicas y métodos cualitativos son indispensables para descifrar los significados que se esconden tras las experiencias e interacciones humanas, ya sean individuales o colectivas. Como bien señala Villamar: «Hay que dar vida, rostro y nombre a los indicadores. En nuestra opinión, la evaluación del impacto debería basarse en este principio»
 

Narrativas de impacto: una nueva propuesta

¡El poder de la historia! Este fue el tema principal de la reunión de la Asociación Americana de Evaluación (AEA) en el año 2023. Se trata de uno de los eventos más tradicionales en materia de evaluación, que reúne a profesionales y teóricos de todo el mundo. La reunión de 2023 se centró en la importancia de las historias para comprender y comunicar escenarios complejos en el ámbito de la evaluación. Como señaló Corrie Whitmore, presidenta de la AEA: «En cada etapa de una evaluación hay espacio para una historia. Las historias dan dimensión a los datos y ayudan a definir acciones tangibles (...) las historias pueden ser el combustible de la evaluación».

Todos nuestros entrevistados destacaron la importancia de las historias para dar sentido a las cifras y facilitar la comprensión del impacto. En palabras de Renata Truzzi, directora global de aceleración e impacto de NESsT: « Cada dos años, el equipo va al terreno para comprender las transformaciones que se están produciendo a partir de las intervenciones de los negocios que apoyamos (...). Es una escucha profunda la que hacemos y, para mí, la mejor parte de todo el trabajo (...). Estas historias de impacto dan sentido a todo lo que hemos estado construyendo a lo largo de estos años en NESsT ». Por eso, proponemos que, en el ámbito de la economía de impacto, los procesos de evaluación integren, además de las cifras, el enfoque cualitativo de los datos, a través de las narrativas de impacto. Las narrativas de impacto presentan las perspectivas de aquellas personas que son fundamentales en lo que tanto buscan Nisa y sus inversores. 

Para evaluar el impacto de forma cualitativa, destacamos técnicas fundamentales como entrevistas en profundidad, observación in loco, grupos focales y mapeo de redes sociales. Estas técnicas respaldan métodos como la etnografía y las historias de vida, que a su vez dan lugar a una visión holística y profunda del impacto social.

Las narrativas son un método utilizado por investigadores y profesionales de la evaluación a lo largo de las últimas décadas. Las bases teóricas de las narrativas se remontan al método denominado «The Most Significant Change» (MSC), o el cambio más significativo, cuyo objetivo es recopilar información sobre los cambios esenciales relatados por personas que se han beneficiado de iniciativas sociales de diversa índole. Kurtz propone el método de la Investigación Narrativa Participativa, que combina la investigación narrativa con un enfoque participativo e integra la narración de historias, la autointerpretación de los narradores, el análisis de datos cuantitativos y cualitativos y la evaluación participativa. Kurtz buscó precisamente desarrollar una lógica de métodos mixtos, combinando el análisis de datos (cuantitativos) con técnicas narrativas y participativas (cualitativas).

Para comprender mejor cómo aplicar el método, nos inspiramos en la adaptación propuesta por Zuchini, que lo dividió en cinco fases: planificación, narración de historias, catálisis, creación de sentido y evaluación participativa. A partir de estas etapas, mezclamos los elementos de Zuchini con otros que consideramos fundamentales.

 

De la planificación a la evaluación participativa: un modelo para desarrollar narrativas

Las cinco fases propuestas en la adaptación de Zuchini conducen paso a paso a la identificación de los efectos de la intervención social, a través de un proceso dirigido por el equipo responsable de la evaluación y que involucra a los beneficiarios del impacto deseado y a otras partes interesadas relevantes (inversores, actores locales o comunitarios y actores públicos y privados involucrados en las intervenciones planificadas). Basándonos en estas fases, hemos reunido los elementos de Zuchini con otros que consideramos fundamentales y los presentamos a continuación:

Fase 1 | Planificación: al aplicar el proyecto o la intervención, comprender el contexto, las personas que forman parte del contexto, determinar las acciones que se llevarán a cabo y establecer los primeros contactos con las personas que participarán en la evaluación, así como comenzar a elaborar los cuestionarios para la recopilación de datos. El diseño de una Teoría del Cambio ayuda a definir el uso de diferentes métodos que pueden formar parte de la evaluación, complementarios a la narrativa de impacto.

Fase 2 | Narración de historias: definición del equipo de campo, recopilación de historias de vida, autointerpretación de las historias por parte de los narradores, recopilación de las características de los narradores (beneficiarios) y los datos sobre el objeto de estudio.

Fase 3 | Catálisis: en esta fase se lleva a cabo el proceso de análisis del material recopilado. El equipo examina las historias y los datos utilizando técnicas que pueden ser tanto cuantitativas como cualitativas, con el fin de descubrir tendencias y patrones sobre los acontecimientos y experiencias de las historias, la autointerpretación de los narradores y el objeto de estudio, teniendo siempre en cuenta las características de las personas que cuentan sus historias. Es en esta fase cuando se extraen las ideas de las historias de vida.

Fase 4 | Creación de sentido: en esta fase se asocian las percepciones analizadas con el objetivo de la evaluación, buscando relacionar las tendencias y patrones identificados, así como desarrollando los supuestos para explicar estas relaciones.

Fase 5 | Evaluación participativa: el equipo de evaluación discute las hipótesis y la TdC con las principales partes interesadas y beneficiarios del proyecto para, en última instancia, identificar el efecto del proyecto. Aquí los analistas pueden cruzar los datos cuantitativos y explicarlos mejor con la personificación de las historias orientadas a los números.

El modelo de desarrollo de narrativas aquí presentado sirve como demostración de los aspectos esenciales que deben tenerse en cuenta, pero no es el único. Existe una amplia bibliografía en el campo de la evaluación de políticas públicas y proyectos sociales que ofrece ricas fuentes de conocimiento para ser exploradas por la economía de impacto. En este sentido, el mundo académico surge como un actor esencial en el diálogo sobre la comprensión y la aplicación de los métodos y técnicas de investigación para el contexto de la economía de impacto y sus actores esenciales.

A medida que crece la demanda de una comprensión más profunda del impacto social, las metodologías cualitativas se destacan como esenciales para captar la esencia de las experiencias humanas. La academia, en este proceso, asume un papel fundamental, impulsando innovaciones y ampliando los horizontes de la evaluación de impacto.

 

El papel del mundo académico

La academia, como epicentro del conocimiento y la innovación, desempeña un papel pionero en muchas áreas. Y, a lo largo del tiempo, ha influido de manera relevante en el campo de la evaluación de impacto. El hecho de que la lógica cuantitativa sea la más difundida en el campo de la evaluación de impacto se debe a la influencia directa de la academia, de los investigadores del área y de la difusión del conocimiento generado por estos. Incluso en las áreas de administración y economía, que son algunas de las disciplinas que más contribuyen e influyen en los temas de Nisa, inversiones de impacto y evaluación de impacto, el paradigma dominante utiliza una lógica cuantitativa.

En general, en las ciencias sociales existen dos enfoques principales para recopilar y analizar datos: cuantitativo y cualitativo. Un factor que da preferencia a la lógica cuantitativa es la solidez, ya que un método sólido aporta fiabilidad a los resultados. Sin embargo, la lógica cualitativa, con sus métodos y técnicas ya ampliamente probados y utilizados en diversas áreas del conocimiento, también aporta solidez a la evaluación del impacto, llegando a resultados igualmente fiables.

Así, a partir de las dificultades prácticas de las Nisa para evaluar el impacto mediante una lógica cuantitativa, el mundo académico también puede ayudar a elegir otros caminos que combinen diferentes enfoques de investigación y evaluación de impacto. El mundo académico puede asumir un papel impulsor de la lógica cualitativa en la evaluación de impacto, mediante la adaptación y el perfeccionamiento de técnicas cualitativas centradas en evaluar mejor el impacto, así como en el avance hacia la creación de técnicas cualitativas innovadoras para este fin.

El mundo académico puede ayudar a configurar el futuro de la evaluación del impacto mediante líneas de actuación como:

  • Fomentar investigaciones innovadoras y rigurosas: la comunidad académica puede liderar investigaciones que desafíen el statu quo, proponiendo nuevas metodologías y enfoques para evaluar el impacto o mejorando los ya existentes. Las investigaciones académicas, por naturaleza, se desarrollan sobre la base del rigor y la fiabilidad de los conjuntos de procedimientos utilizados, independientemente del enfoque: cuantitativo o cualitativo. 

  • Acercar estos parámetros a la práctica de la evaluación del impacto es, además de necesario, esencial.

  • Guiar las prácticas éticas: utilizar su experiencia en la presentación de proyectos de investigación al escrutinio de los comités de ética. La asistencia y la consiguiente experiencia en relación con los requisitos de estos comités pueden ayudar a orientar las prácticas éticas también en la evaluación del impacto, garantizando la integridad y la responsabilidad en la recopilación, el análisis y la interpretación de los datos.

  • Armonizar el conocimiento teórico y práctico: la academia puede actuar como puente entre la teoría y la práctica, dedicando el conocimiento teórico aplicado en el área de la evaluación de impacto a la capacitación de profesionales para la evaluación. Además, puede utilizar el campo práctico como una rica fuente de nuevos conocimientos para proponer mejoras en los enfoques de evaluación existentes, o incluso proponer otros nuevos, como se menciona en el primer punto.

A medida que crece la demanda de una comprensión más profunda del impacto social, las metodologías cualitativas se destacan como esenciales para captar la esencia de las experiencias humanas. La academia, en este proceso, asume un papel fundamental, impulsando innovaciones y ampliando los horizontes de la evaluación de impacto.

A medida que crece la demanda de una comprensión más profunda del impacto social, las metodologías cualitativas se destacan como esenciales para captar la esencia de las experiencias humanas. La academia, en este proceso, asume un papel fundamental, impulsando innovaciones y ampliando los horizontes de la evaluación de impacto. Esta evolución abre el camino para una apreciación más genuina del impacto social, influyendo en las políticas y prácticas de manera más eficaz. La transición hacia enfoques cualitativos, reforzada por la valoración de las narrativas de impacto, pone de manifiesto los efectos reales de las intervenciones sociales. Estas narrativas no solo sensibilizan a las partes interesadas, sino que también proporcionan una visión integral de las transformaciones sociales, destacando el valor transformador de las inversiones de impacto. 

Las narrativas de impacto tienen la capacidad de proporcionar a los inversores de impacto una dimensión real sobre el poder transformador de sus inversiones, ofreciendo nuevos elementos que pueden influir en la comparabilidad de las inversiones sociales. Como destaca Barlach: «Es inevitable no tener la cifra, pero es la historia lo que marca tu memoria. Es ahí donde se comprende el impacto, donde se reconoce la importancia del proyecto (...). Hay que saber hablar con el inversor, saber adaptar el lenguaje al contexto del beneficiario y del inversor. ¿Cómo combinar el lenguaje? ¿Cómo adaptarlo? Quizás las historias de vida puedan tender ese puente ».

Las narrativas de impacto pueden ser el puente que da sentido a las cifras exactas y que interconecta a diferentes actores esenciales en el desarrollo del ecosistema de impacto, cada uno con su papel: emprendedores, inversores, organizaciones estructurantes, entre otros. La sinergia entre los métodos cualitativos y cuantitativos, junto con la experiencia académica, construye una comprensión más completa del impacto, lo que conduce a una evaluación más ética y eficiente en el campo de la evaluación del impacto.

 

   Autores originales:

  • Daiane Mulling Neutzling es profesora de la Fundação Dom Cabral (Brasil). Trabaja con temas relacionados con los ecosistemas de emprendimiento social, la evaluación del impacto y la sostenibilidad en las cadenas de suministro. Es miembro de la red Academia ICE.
  • José Milton de Sousa-Filho es profesor de la EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey (México), donde realiza investigaciones en las áreas de emprendimiento, innovación y sostenibilidad. A lo largo de los últimos 15 años ha desarrollado proyectos de emprendimiento e innovación, incluyendo aquellos centrados en el impacto social, junto con empresas, gobiernos, ONG, emprendedores y startups. Es miembro de la red Academia ICE.

Este artículo es contenido original de la edición #18 de Stanford Social Innovation Review en Español.

Traducción de Fernanda Iriarte, con apoyo de DeepL.

 

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