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​​Consejos escolares para la participación social

2025-11-27
Por Erika Bermúdez y Gabriela Espinoza
SSIRñ #17
Responsabilidad Social
Colaboración
Educación
Informe de Campo
Contenido Regional

Las experiencias y los beneficios obtenidos por las escuelas del noroeste de México al activar órganos de gobernanza escolar.

*Este artículo es resultado del Segundo Taller de Estudios de Caso y Piezas de Opinión, organizado por SSIR en Español, Tec de Monterrey, Cemefi, Comunalia, fhi360 y USAid.

 

Proeduca Sinaloa es una institución de asistencia privada con 22 años de trayectoria, que se dedica a mejorar la calidad educativa en escuelas primarias públicas de Sinaloa. Su objetivo es trabajar, en conjunto con la comunidad escolar, para crear experiencias y espacios de aprendizaje que beneficien a los estudiantes y sus familias. Esto busca garantizar que los niños y las niñas desarrollen los conocimientos y las habilidades necesarias para continuar su trayectoria académica, convivir en armonía y, en el futuro, contribuir al bienestar y la paz en los círculos y espacios donde se desenvuelvan. En esencia, Proeduca Sinaloa promueve la integración social y el éxito académico de los niños y las niñas sinaloenses.

La organización opera con un modelo de intervención enfocado en crear espacios que promuevan la participación social, el empoderamiento comunitario, la toma de decisiones colectivas y la habilitación de espacios educativos. Esto se realiza utilizando como base los órganos de gobernanza existentes en cada plantel. El programa, denominado Activación de Consejos Escolares de Participación Social (ACEPS), tiene una duración de hasta cuatro años y ofrece herramientas de organización comunitaria, gestión escolar, resolución de conflictos e integración a padres, madres, docentes, estudiantes, directivos, vecinos y autoridades locales en más de 100 escuelas de Sinaloa, al norte de México y, recientemente, de Chiapas.

Tras su implementación, las escuelas participantes en el programa ACEPS reportan un aumento en el involucramiento de padres y madres en los procesos de aprendizaje de sus hijos, como la asistencia a reuniones con docentes, la participación en eventos escolares y el seguimiento académico. También se observa una disminución de conflictos dentro de las escuelas, mayor interés y motivación de los estudiantes por aprender, así como mejoras significativas en la infraestructura de los planteles, impulsadas por la comunidad.

 

Por una cultura escolar colaborativa

El primer día del ciclo escolar 2023-2024 comenzó con una calurosa mañana del mes de agosto. Adrián López, director de la escuela primaria pública Lázaro Cárdenas, me dio la bienvenida al plantel y me condujo hasta su oficina. “Ahí estaremos más frescos”, comentó.
Mientras tanto, los alumnos y las alumnas de la escuela disfrutaban de un improvisado partido de fútbol en la cancha deportiva, aprovechando la recién reparada techumbre. El director me explicó que, antes de la rehabilitación del plantel, les preocupaba que los niños y las niñas jugaran al aire libre durante la hora de receso y la clase de deportes, debido a las altas temperaturas y la humedad en la ciudad, que pueden llegar hasta los cincuenta grados centígrados entre junio y septiembre. Para prevenir posibles cuadros de deshidratación y golpes de calor, durante el verano se reducen las horas de actividad física para los estudiantes en sus jornadas escolares.

Proeduca trabaja en favor de la buena cultura escolar a través de actividades y campañas que organiza en colaboración con la comunidad educativa. Estas jornadas de planeación, resolución de conflictos y campañas de promoción de la cultura de paz, han traído incontables beneficios para la escuela “Lázaro Cárdenas”. Aunado a ello, se suman la construcción del techo para proteger del sol durante las actividades deportivas, el delineado y pintura de las canchas, la adquisición de nuevo equipo deportivo, las jornadas de arborización, la instalación y reparación de ventiladores y aires acondicionados, la impermeabilización de las aulas, la restauración del cableado eléctrico, la pintura general de las instalaciones, así como la organización de competencias académicas, deportivas y culturales.

Esta transformación fue posible gracias al excelente desempeño de todos los miembros de la comunidad educativa (padres, madres, tutores, docentes, directivos y alumnos) en la activación de su Consejo Escolar de Participación Social.

 

¿Qué es un Consejo Escolar de Participación Social (CEPS)?

Según su definición oficial, un CEPS es un órgano colegiado en el que la comunidad educativa se involucra y participa en roles de consulta, colaboración y soporte, con el objetivo de respaldar el trabajo de los maestros y apoyar las labores cotidianas de cada escuela (SEPyC Jalisco, 2024). Los consejos están integrados por un presidente, un secretario técnico o autoridad educativa, y entre nueve y veinticinco vocales sin distinción de género; todas las personas pueden participar.

Por norma educativa, todas las escuelas de educación básica deben contar con un consejo escolar consolidado al inicio del ciclo escolar, el cual debe ser reportado a las autoridades educativas para su contabilización. Sin embargo, el hecho de que un CEPS esté registrado no garantiza que esté activo ni que cuente con una estrategia para cumplir su misión. Este es el caso de la mayoría de los consejos escolares. Según el Consejo Nacional de Participación Social en la Educación, en 2023, el 80% de las escuelas públicas de educación básica tenían un consejo escolar registrado, pero no existe una cifra oficial que indique cuáles de ellos están activos ni qué porcentaje implementa proyectos de mejora escolar.

La noción de los CEPS no es nueva; los consejos escolares están presentes en la normativa mexicana desde la década de los noventa, y la idea de la participación social en la educación es aún más antigua, remontándose a los postulados sociales y políticos de la Revolución Mexicana (Zurita Rivera, 2020). Sin embargo, fue en la reforma educativa de 2012 cuando se hizo un énfasis especial en la autonomía escolar y en la definición de los roles de los diversos actores de la comunidad, particularmente los derechos y deberes de maestros, padres de familia y estudiantes, así como en la definición de estándares de gestión escolar para mejorar el desempeño de los planteles educativos (DOF, 2012).

Este cambio en la normativa fue la fuente de inspiración que impulsó a Proeduca Sinaloa, institución de asistencia privada con sede en Culiacán, Sinaloa, a desarrollar el programa ACEPS. En términos simples, el programa es un híbrido entre una escuela para padres, una capacitación en empoderamiento comunitario y liderazgo, y una escuela de ciudadanía. ¿Cómo lo hacemos? A través de talleres y actividades lúdicas sobre responsabilidad y bienestar comunitario, ciudadanía activa, perdón y reconciliación, autocuidado y autoestima, planeación y gestión. De este modo, se desarrollan habilidades que permiten a la comunidad ejecutar un plan de mejora escolar, mejorar la convivencia, fortalecer la cohesión social y promover el desarrollo personal de las familias, con un enfoque en la toma de decisiones horizontales, prácticas con base en evidencia y alianzas estratégicas.

¿Por qué implementar este proyecto a través del CEPS? Los órganos de gobernanza ya formaban parte del concepto de las escuelas; tanto los consejos escolares como las asociaciones de padres de familia (APS) son términos familiares para la comunidad educativa, aunque no siempre se tenían claros sus objetivos dentro de la escuela. Lo que faltaba era una metodología rectora, un plan de estudios que permitiera cumplir efectivamente con su misión. Esta necesidad fue lo que motivó a desarrollar este programa desde el 2014 y tomó cerca de dos años desde el nacimiento de la idea hasta su consolidación.

Desde sus inicios en 2003, Proeduca Sinaloa ha sido una figura asociada a la innovación y creatividad educativa en los planteles de educación básica. En su primera etapa, implementó un taller de empoderamiento y emprendimiento infantil para niños y niñas de primaria mayor. Esta constante interacción en las escuelas fue lo que permitió establecer vínculos sólidos con cientos de directivos, docentes, supervisores escolares, así como con padres y madres comprometidos con sus comunidades.

A partir de esta experiencia previa y tras horas de charlas y convivencia directa con las comunidades escolares, fue posible para el equipo Proeduca identificar un sentimiento de desvinculación entre padres, madres, tutores y alumnos, por un lado, y las autoridades educativas (directivos y docentes) por otro. Esta falta de conexión en torno a asuntos educativos también se extendía a otros actores clave en sus colonias, como empresas e instituciones gubernamentales locales. En otras palabras, en las escuelas se percibía una falta de participación y coordinación social en temas relacionados con la educación de los estudiantes. Esto era evidente en la baja asistencia a eventos escolares, reuniones académicas y entregas de calificaciones, además de la existencia de conflictos entre padres y poca credibilidad en las autoridades educativas.

Existen múltiples razones por las cuales esto ocurre, entre ellas la apatía de los padres y madres de familia para involucrarse en los procesos educativos de los estudiantes, ya sea por falta de tiempo debido a su carga laboral o por desconocer la importancia e impacto que su presencia tiene en el éxito académico de sus hijos e hijas. Otro motivo es el desconocimiento de sus derechos para participar en los procesos de mejora escolar, así como la falta de comunicación y transparencia respecto a las decisiones tomadas en los planteles que afectan a la comunidad educativa en general.

¿Por qué esto se considera un problema educativo? De manera práctica, la desconexión entre los actores internos y externos de una comunidad escolar dificulta la colaboración organizada para resolver asuntos relevantes. Esto incluye, por ejemplo, la necesidad de coordinarse para gestionar solicitudes ante el ayuntamiento, realizar reparaciones en la infraestructura del plantel o abordar temas de interés comunitario, como casos de acoso escolar, acciones para fomentar la sana convivencia y la cultura de paz, seguridad vial en los accesos o la promoción de eventos culturales y de reforzamiento académico. Todos estos aspectos son fundamentales para mantener y elevar la calidad educativa de un plantel.

 

Activar una comunidad educativa requiere estrategia y liderazgo

Además, múltiples investigaciones, como las publicadas por la OCDE (2023), destacan que la participación de los padres, madres y tutores en el aprendizaje de sus hijos e hijas está estrechamente vinculada con su desarrollo socioemocional, su permanencia en el sistema educativo, éxito académico y adaptación en la sociedad. Por lo tanto, su falta de involucramiento en las escuelas sinaloenses afecta negativamente, a largo plazo, el desempeño académico de sus hijos e hijas. Los consejos escolares, al igual que las asociaciones de padres de familia, son espacios ideales para fomentar este involucramiento de manera organizada e intencional.

El equipo Proeduca Sinaloa, tras años de trabajar con primarias y sus directores en programas previos (como Juguemos a emprender, programa de empoderamiento y orientación socioemocional infantil, y Club de tareas Proeduca, un programa de acompañamiento académico a estudiantes), era consciente de que activar una comunidad educativa y aprovechar sus beneficios requiere planificación estratégica, liderazgo y comunicación efectiva. Estas características suelen asociarse principalmente a los directivos, quienes reciben capacitación específica para desarrollar estas habilidades durante su formación. Sin embargo, en las escuelas también hay padres, madres, exalumnos o docentes que comienzan a asumir roles de liderazgo y que tienen la capacidad de convocar a otros miembros de la comunidad escolar y del vecindario, como lo hacen los representantes de grupo y los miembros de las asociaciones de padres de familia.

Con el objetivo de crear un programa que empodere a estos agentes de cambio, se trabajó en colaboración con expertos en educación, pedagogía y desarrollo comunitario. Juntos diseñaron un currículum que incorpora el concepto de autonomía educativa propio del CEPS y busca formar líderes comunitarios. 

El programa ACEPS tiene un tiempo de implementación que va desde 2 a 4 años, la duración está en función de las necesidades de las escuelas. En este periodo se instruye al consejo mediante más de siete talleres temáticos enfocados en gestión y presupuestación, comunicación efectiva, ciudadanía activa, perdón y reconciliación, transparencia y rendición de cuentas, entre otros. De manera práctica, la facilitadora Proeduca actúa como enlace entre el consejo y la comunidad, facilitando vínculos con expertos, supervisando las reuniones y coordinando la creación del plan de trabajo que se implementa estratégicamente durante el ciclo escolar. 

Al inicio de cada ciclo, la comunidad educativa, junto con la facilitadora, realiza un diagnóstico al plantel para identificar las principales necesidades. A partir de ello, se comienza a diseñar la estrategia de mejora escolar. Todo el proceso tiene como principio la toma de decisiones horizontales, asegurando que todas las voces de la comunidad sean igualmente consideradas y que sus problemáticas específicas sean atendidas.

A lo largo de ocho años implementando el programa, hemos acumulado innumerables experiencias de consejos escolares que han aprendido a adaptar la metodología a sus contextos específicos, logrando activar sus comunidades y gestionar tanto transformaciones humanas como materiales. Dichas transformaciones son necesarias para mejorar sus planteles y la experiencia educativa de los alumnos. A continuación, se describen a detalle la metodología empleada y las experiencias de las escuelas en los ejes de acción mencionados.

El CEPS como promotor de la ciudadanía activa y la toma de decisiones comunitarias

Los directivos de las escuelas en donde hemos colaborado están de acuerdo en que el mayor reto al activar un CEPS es mantener la participación organizada a lo largo del ciclo escolar, debido a las razones mencionadas anteriormente.

Por esta razón, Proeduca Sinaloa determinó que una prioridad curricular sería la capacitación de los miembros permanentes del CEPS —presidencia, secretaría técnica y consejeros— a través de talleres didácticos en temas como planeación estratégica, generación de diagnósticos, presupuestación y gestión escolar, y comunicación efectiva. En nuestra experiencia, estas habilidades son fundamentales, ya que otorgan a los líderes comunitarios la autonomía y motivación necesarias para definir metas y objetivos en conjunto con los demás actores escolares, comunicarse de forma efectiva y concretarlos mediante gestiones tanto dentro de la comunidad como con actores externos.

 

Activando un consejo escolar

En una reunión inicial, la facilitadora presenta el programa a los padres de familia y organiza una marcha exploratoria por el plantel. Durante esta actividad, identifican en conjunto las principales áreas de oportunidad de la escuela, abarcando aspectos como infraestructura, seguridad y las experiencias educativas que desearían mejorar o implementar.

Según un informe de la iniciativa Aprender Parejo (2024), en México el 40% de las escuelas públicas de educación básica carecen de servicios esenciales como electricidad, agua potable, lavabos y sanitarios independientes, y solo el 35% cuentan con computadoras e internet en sus instalaciones.

Este es el caso de un gran porcentaje de las escuelas con las que trabajamos. La marcha exploratoria al inicio del programa permite identificar las necesidades específicas del plantel. Con esta información, la facilitadora Proeduca y la comunidad desarrollan el taller de metas y presupuestación, en el que se explican los elementos de una planeación estratégica y se establecen objetivos medibles y factibles (SMART) para abordar las necesidades identificadas. Posteriormente, los líderes del CEPS y los directivos, en diálogo con el resto de la comunidad, elaboran el plan de mejora escolar, que se convierte en el eje rector de todas las actividades del consejo durante el ciclo escolar.

El caso de la primaria rural “Tierra y Libertad”, ubicada en el ejido Emiliano Zapata, municipio de Guasave, Sinaloa, es un ejemplo del éxito de la metodología ACEPS durante la coyuntura sanitaria de la COVID-19. 

Durante y después de la pandemia, los consejos escolares adquirieron una relevancia aún mayor, ya que fue indispensable una colaboración más estrecha para mantener las actividades de aprendizaje de los alumnos, implementar los protocolos de bioseguridad y atender las necesidades de infraestructura que surgieron durante los meses en que los planteles permanecieron cerrados.

Antes de su participación en el programa, la escuela “Tierra y Libertad” no había podido reanudar las clases debido a la falta de insumos e infraestructura necesarios para implementar lo antes mencionado, y tampoco se había logrado desarrollar un plan de trabajo para reactivar eventos académicos, culturales y deportivos. Según encuestas iniciales realizadas por la institución, menos del 10% de los padres participaban activamente en las actividades de la comunidad escolar. Sin embargo, tras un año de trabajo con Proeduca Sinaloa, la escuela rural “Tierra y Libertad” logró consolidar su proyecto de mejora escolar, enfocado en desarrollar actividades culturales y de aprendizaje en torno a la milpa, un sistema agrícola típico de la región. Como parte del plan de trabajo, se capacitó a 44 personas con talleres del programa ACEPS y, con esta formación, se organizaron y llevaron a cabo 24 actividades durante el año, logrando la participación regular del 50% de los miembros de la comunidad.

"Motivación, eso es lo que hace falta para que todos nos pongamos a trabajar."

“Después de la pandemia teníamos mucho temor de reunirnos por el riesgo de contagio. Pero con el programa Proeduca siento que recuperamos las ganas de trabajar en equipo, de demostrar que queremos que la escuela esté bien y que nuestros niños disfruten. Cuando nos reincorporamos, muchos padres de familia se involucraron en las acciones de limpieza, porque necesitábamos su participación no solo para aplicar el primer filtro sanitario en casa, sino también para mantener una comunicación constante con los maestros. Antes, nuestro CEPS no estaba completamente activo, y aunque en agosto de 2021 se propusieron muchas medidas sanitarias, la asistencia a las reuniones era escasa y no se había logrado una integración adecuada. Contar con una facilitadora como Olga fue una gran ayuda” mencionó la Directora Sandra Félix. 

Estos cambios en la mentalidad de la comunidad escolar fueron fundamentales para el regreso seguro a las aulas. Las capacitaciones en ciudadanía activa, que abordaron temas como la responsabilidad colectiva y las diferencias entre un ciudadano pasivo y uno activo, resultaron clave para la reactivación de los planteles.

 

El CEPS en la cultura de transparencia y rendición de cuentas

Implementar actividades en las escuelas tales como campañas de reforzamiento de lectoescritura, ferias de gastronomía local o ralis entre padres e hijos requieren insumos. En algunos casos, estos son gestionados por el consejo con empresas o entidades gubernamentales locales, pero, en su mayoría, se obtienen mediante actividades de recaudación dentro de las escuelas, como kermeses, rifas y venta de desayunos escolares.

Como parte de la formación del CEPS, se enfatiza la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas. En los talleres y reuniones del consejo, guiados por la facilitadora de Proeduca Sinaloa, se enseña cómo elaborar e interpretar informes de resultados de actividades y reportes financieros, asegurando que sean claros y comprensibles para todos los miembros de la comunidad escolar. Además, los líderes del CEPS reciben capacitación en conceptos básicos de administración, especialmente en el cálculo de insumos, gastos y utilidades relacionados con las actividades de recaudación y la reparación de infraestructura.

Con esta formación, durante 2023, los consejos escolares de las primarias que forman parte de la comunidad Proeduca Sinaloa recaudaron, presupuestaron e invirtieron más de 1.4 millones de pesos mexicanos en sus planteles. Las actividades de rehabilitación varían según las necesidades específicas de cada escuela, siendo las más comunes: restauración de aulas y sanitarios, reparación del cableado eléctrico e iluminación, pintado e impermeabilización de módulos, así como la dotación de mobiliario didáctico.

 

Convivencia y lazos escolares

Una sana convivencia entre los distintos actores de las comunidades es fundamental para garantizar procesos de aprendizaje de calidad. Para promover vínculos saludables y crear espacios para la conciliación de conflictos, el programa ACEPS incluye un módulo sobre técnicas básicas de perdón y reconciliación. Estos espacios, liderados por miembros del CEPS y moderados por la facilitadora Proeduca Sinaloa, son oportunidades para establecer acuerdos pacíficos de convivencia y, cuando es necesario, resolver conflictos comunitarios. Estos procesos se desarrollan de diversas maneras, como mesas de mediación, foros de participación entre padres y autoridades educativas, o eventos que fomentan la comunicación entre padres e hijos, como picnics y ralis.

Las actividades de promoción cultural, como tardeadas de cuentacuentos, obras de teatro, fiestas gastronómicas, festejos patrios, concursos de escritura, entre otras, organizadas por la comunidad para el beneficio de los alumnos, fomentan la autoexpresión, momentos de convivencia entre padres, madres e hijos, y promueven conversaciones sobre empatía, diversidad e inclusión. Estas actividades se proponen, calendarizan, y ejecutan como parte del plan de trabajo elaborado por la comunidad.

“Yo he estado trabajando con el CEPS y Proeduca Sinaloa durante aproximadamente seis o siete años. Me parece muy positivo porque ofrece beneficios tanto para la escuela, en términos de infraestructura, como para nuestros hijos, a través del programa de emprendimiento infantil. Además, a nosotras como mamás nos permite salir un poco de la rutina diaria y nos motiva a contribuir a la mejora de la escuela donde estudian nuestros hijos.

Este es un trabajo conjunto entre la escuela y los padres de familia. Muchos padres evitan involucrarse porque no quieren sentirse comprometidos, pero debemos asumir ese compromiso, ya que es por el bien de los estudiantes y, con el tiempo, se pueden lograr cambios. Especialmente después de haber pasado dos años y medio sin clases, la escuela quedó deteriorada debido a los robos que ocurrieron. Hay muchas situaciones que atender, y debemos apoyar en ese sentido, no solo pedir cosas y cambios. Es importante tener palabra y compromiso para hacer algo por la escuela, y el CEPS nos ayuda a lograrlo” menciona Cinthya, madre de familia de la escuela Florentino Ochoa, Culiacán, Sinaloa, México.

 

Nuevos Horizontes

Los beneficios de contar con un consejo escolar activo son invaluables y van más allá del ámbito educativo. Padres, madres, docentes, directivos y alumnos involucrados en las actividades de los CEPS encuentran un referente de ciudadanía activa, trabajo en equipo y toma de decisiones comunitarias estratégicas para el beneficio de todos. A nivel personal, cada participante adquiere nuevas herramientas y aliados para comunicarse de forma efectiva y asertiva, además de acercarse a la resolución de conflictos de manera pacífica y restaurativa.

En Proeduca Sinaloa confiamos en que lo aprendido durante el ciclo escolar se extienda a otros espacios públicos y personales, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las comunidades donde trabajamos. Así, juntos construiremos un mejor mañana.

 

Este artículo fue redactado a finales de 2023, meses antes de que la ciudad y el estado enfrentarán una nueva ola de violencia que, hasta hoy, continúa afectando a la vida comunitaria. En este contexto, la estrategia local para los Consejos Escolares de Participación Social ha evolucionado para poner un mayor énfasis en la construcción de paz y el fortalecimiento de la resiliencia comunitaria.

Conoce más sobre nuestros programas en: https://proeduca.org.mx/

 

Autoras originales:

  • Erika Bermúdez es licenciada en Relaciones Internacionales por el Tecnológico de Monterrey, y cuenta con cinco años de experiencia asesorando a organizaciones sin fines de lucro en temas de monitoreo y evaluación y acceso a fondos.
  • Gabriela Espinoza es licenciada en Políticas Públicas por la Universidad Autónoma de Sinaloa y tiene una trayectoria de más de 12 años liderando organizaciones civiles.

Este artículo es contenido original de la edición #17 de Stanford Social Innovation Review en Español.

Edición de Sarahi Moreno.

 

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