La organización Just Vision utiliza el poder de las historias para fomentar el entendimiento y combatir los prejuicios contra las personas palestinas.
Los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental en moldear la forma en que la sociedad entiende los acontecimientos del mundo. Desde octubre de 2023, ninguna noticia ha recibido más atención en la prensa mundial que la guerra en Gaza, que ha cobrado la vida de decenas de miles de personas en una región a menudo mal representada debido al racismo dañino persistente y prejuicios antimusulmanes.
Cuando los periodistas encargados de cubrir Gaza buscan recursos para profundizar su comprensión de las décadas de conflicto en la Palestina ocupada, recurren a la organización sin ánimo de lucro Just Vision. Desde su fundación en 2003, la organización ha estado cambiando las narrativas dominantes y humanizando la narración de historias sobre Israel y Palestina mediante documentales, periodismo y participación pública.
«Queremos cambiar las condiciones que permiten lo que estamos viendo en la guerra de Gaza», explica Suhad Babaa, directora ejecutiva de Just Vision. «Lo hacemos entendiendo que las políticas públicas y la política están determinadas por las normas sociales, por lo que buscamos dar forma al discurso y, en última instancia, a las normas sociales que guían ese discurso».
Esa narrativa lleva mucho tiempo arraigada en la islamofobia y el racismo antipalestino, lo que influye en quiénes son los entrevistados seleccionados por los medios de comunicación, cómo se plantean esas historias y qué historias se publican en la prensa, la radio y la televisión y en las redes sociales. Romper con la narrativa dominante es más difícil en un contexto de creciente represión de la prensa y la libertad de expresión en la Palestina ocupada, Israel y Estados Unidos, donde trabaja Just Vision.
Las investigaciones muestran que los principales medios de comunicación infrarrepresentan a las fuentes palestinas en sus reportajes. También tienden a utilizar un lenguaje negativo o violento y construcciones sintácticas en voz pasiva con más frecuencia cuando se refieren a los palestinos que a los israelíes.
«Cuando mueren israelíes, el lenguaje es muy claro sobre quién ha muerto y quién los ha matado», explica Tamara Kharroub, subdirectora del Arab Center Washington DC. «Pero cuando el ejército israelí mata a palestinos, el lenguaje es muy pasivo, como ‘murieron palestinos’, como si hubieran muerto repentinamente».
El año pasado, la revista académica Media, War & Conflict publicó un análisis de más de 33000 artículos del New York Times escritos durante la Primera y Segunda Intifadas. El análisis reveló que el uso de la voz pasiva tenía «el efecto retórico de minimizar la responsabilidad de los agresores israelíes en el sufrimiento palestino»
Just Vision se compromete a acabar con los prejuicios más arraigados. Su equipo de cineastas, periodistas e investigadores, con miembros en más de diez ciudades, está unido por la convicción de que su trabajo narrativo, que incluye la voz de los marginados, tiene el poder de lograrlo
Narrar para cambiar
La inspiración para Just Vision llegó a su fundadora Ronit Avni a principios de la década de 2000 mientras trabajaba en WITNESS, una organización sin ánimo de lucro dedicada a utilizar tecnologías multimedia para proteger y defender los derechos humanos. Durante ese tiempo, Avni, de nacionalidad canadiense, entrevistó a más de 400 defensores de derechos humanos y organizadores palestinos e israelíes sobre su trabajo y los retos a los que se enfrentaban.
«Sus problemas eran invisibles para los medios de comunicación y la sociedad en general», afirmó Avni en una entrevista realizada en 2010 sobre los orígenes de Just Vision. «Esa fue la idea fundacional de Just Vision: contar (sus) historias» mediante la producción de documentales. La financiación inicial provino de donantes individuales, fundaciones familiares privadas y organizaciones, entre ellas el Programa de Cine Documental del Instituto Sundance y Open Society Foundations. La primera película de Just Vision, Encounter Point, se estrenó en el Festival de Cine de Tribeca en 2006. La película sigue a un colono israelí, un combatiente de la resistencia palestina, una madre israelí en duelo y un exprisionero palestino herido que se esfuerzan por forjar el entendimiento mutuo en un foro para familias en duelo.
El cine documental es un medio poderoso porque es una experiencia sensorial inmersiva. «Permite una narración larga y profunda que ayuda a las personas a suspender su incredulidad e imaginar una historia que tal vez no hayan vivido ellos mismos», afirma Babaa. Los documentales posteriores de Just Vision, My Neighbourhood (2012) y Budrus (2009), mostraban los esfuerzos por evitar el desplazamiento de los palestinos debido a la expansión israelí en las aldeas de Sheikh Jarrah y Budrus, respectivamente.
«Un aspecto fundamental de esta noción de paz positiva es la comprensión de que es necesario cuestionar las dinámicas de poder imperantes, y para ello es crucial contar historias, narrar y amplificar las voces marginadas y silenciadas», explica.
El éxito de los documentales de Just Vision llamó la atención de importantes financiadores filantrópicos, como el Piper Fund (Fondo Piper) y el Rockefeller Brothers Fund (Fondo de los Hermanos Rockefeller, RBF). Perry Cammack, director del programa de consolidación de la paz del RBF, afirma que su organización comenzó a financiar Just Vision porque su trabajo se ajustaba a la visión de paz positiva del RBF. «Un aspecto fundamental de esta noción de paz positiva es la comprensión de que es necesario cuestionar las dinámicas de poder imperantes, y para ello es crucial contar historias, narrar y amplificar las voces marginadas y silenciadas», explica.
En la década de 2010, Just Vision amplió su labor para satisfacer la demanda de medios digitales. En 2014, lanzó Local Call, una plataforma de periodismo ciudadano en lengua hebrea con sede en Jerusalén. Recientemente, las investigaciones de Local Call, dirigidas por el galardonado periodista Yuval Abraham y a menudo coeditadas con el sitio de noticias israelí +972, han documentado el uso por parte de Israel de tecnología de inteligencia artificial para atacar a civiles en Gaza. Las conclusiones de Abraham llevaron a líderes internacionales, entre ellos el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, a condenar las acciones de Israel; también sirvieron como prueba en la orden de la Corte Internacional de Justicia de mayo de 2024 para que Israel detuviera las operaciones militares en Rafah y permitiera la entrada de investigadores de las Naciones Unidas en Gaza.
En la actualidad, el equipo de Just Vision, formado por 22 miembros principales y docenas de periodistas y cineastas asociados, se centra en seguir ampliando su alcance para «satisfacer las necesidades del momento en Israel-Palestina, Estados Unidos y más allá», afirma Babaa.
Tácticas contra la supresión
A pesar de los éxitos de Just Vision, las prácticas del gobierno israelí para reprimir las voces disidentes se han intensificado desde su invasión de Gaza el año pasado. Ha prohibido la entrada de periodistas extranjeros en Gaza y decenas de periodistas gazatíes han muerto en los ataques israelíes. La organización defensora de la libertad de prensa Reporteros sin Fronteras también ha presentado dos denuncias ante la Corte Penal Internacional alegando que los periodistas asesinados en Palestina, entre ellos, Samer Abu Daqqa, de Al Jazeera, «fueron víctimas de ataques que constituyen crímenes de guerra».
Incluso antes de la guerra en Gaza, el Gobierno israelí ya tenía un historial de cerrar oficinas de prensa independientes, censurar opiniones discrepantes y proporcionar sus argumentos al canal de extrema derecha Channel 14, el más visto del país. El 5 de mayo de 2024, las autoridades israelíes irrumpieron en la oficina de Al Jazeera en Jerusalén después de que el gobierno ordenara el cierre de las operaciones locales de la cadena. Dos semanas más tarde, las autoridades confiscaron el equipo de transmisión de Associated Press y cortaron su transmisión en directo desde Gaza.
También se han producido represiones contra la disidencia en Estados Unidos, especialmente para suprimir las críticas al apoyo del país a Israel y al uso que hace el gobierno de los impuestos para financiar los ataques del ejército israelí en Gaza. Un informe publicado en mayo de 2024 por el Sindicato Nacional de Escritores reveló que «desde el 7 de octubre, los trabajadores de los medios de comunicación occidentales se han enfrentado a una ola de represalias por pronunciarse en contra o cubrir de forma crítica la guerra de Israel contra Gaza y, en particular, por expresar su apoyo a los palestinos». El informe registró ocho formas principales de represalias contra los trabajadores de los medios de comunicación, algunos de los cuales fueron despedidos o vieron revocados sus premios por acciones cómo expresar su apoyo al boicot de instituciones consideradas cómplices de la ocupación ilegal de Palestina.
Previendo un aumento de represalias como estas, Just Vision comenzó a realizar un seguimiento de la legislación antiboicot en Estados Unidos en 2015. Estas leyes comenzaron a aparecer en respuesta al creciente movimiento Boicot, Desinversión y Sanción (BDS), una campaña para ejercer presión no violenta sobre Israel para que cumpla con el derecho internacional y ponga fin a su ocupación, inspirada en el movimiento sudafricano contra el apartheid y puesta en marcha por grupos de la sociedad civil palestina en 2005. Just Vision recopila la legislación antiboicot en su sitio web, reconociendo que los intentos de limitar el derecho a boicotear a las empresas que operan en la Palestina ocupada amenazan el derecho de los estadounidenses a utilizar los boicots como medio para el cambio social y político. También produjo el documental Boycott, de 2021, que narra la historia de un trío de demandantes envueltos en luchas legales contra la legislación antiboicot en Arkansas, Arizona y Texas.
La labor visionaria de Just Vision contra la represión de la disidencia en Estados Unidos se ganó el apoyo del programa Right to Protest (Derecho a protestar) de Piper Fund, que comenzó en 2022.
«Su trabajo ha ayudado al ámbito de la democracia, la protesta, la disidencia y la libertad de expresión a comprender las formas en que la legislación y la narrativa antiboicot pueden convertirse en una puerta de entrada o un modelo para ataques más amplios», explica Melissa Rudnick, responsable de programas del Piper Fund. «Creo que el trabajo de Just Vision siempre ha sido fundamental, y creo que en este momento lo es aún más».
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Autora original:
- Marianne Dhenin es una periodista e historiadora premiada.
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Este artículo es contenido original de la revista de Stanford Social Innovation Review publicado en la edición otoño 2024.
- Traducción del artículo Changing the Narrative on Palestine por Sarahí Moreno, con apoyo de DeepL.
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