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Reconstrucción en tiempos de guerra

2026-08-03
Valentyna Z., Geoffrey G., Adele H.
SSIRñ #20
Serie esperanza activa en América Latina

La sociedad civil ucraniana no podía permitirse el lujo de esperar a que terminara la guerra para hacer que el país fuera más resiliente y sostenible. La Alianza de Universidades Ucranianas tomó la iniciativa para coordinar una respuesta eficaz.

El 24 de febrero de 2022, Rusia invadió Ucrania, lo que supuso una escalada dramática de un conflicto que se venía gestando al menos desde 2014, cuando Rusia se apoderó de Crimea e invadió el Donbás. A pesar de las repetidas iniciativas diplomáticas de Estados Unidos y sus aliados europeos para suspender o poner fin a las hostilidades, el presidente Vladimir Putin intensificó el ataque militar y las campañas de bombardeos durante los últimos meses del verano de 2025.

A medida que la guerra se prolonga, ha quedado claro que la reconstrucción no puede esperar hasta el fin de las hostilidades. «Para nosotros, es un claro ejemplo de que la vida debe seguir adelante a pesar de la guerra», declaró en 2024 Mustafa Nayyem, exdirector de la Agencia Estatal para la Restauración y el Desarrollo de Infraestructuras de Ucrania, al referirse a un proyecto de reconstrucción de un puente. «La gente no puede renunciar a la vida porque aún tiene cosas que hacer… Por eso, a pesar de la guerra, el esfuerzo de recuperación sigue en marcha».

Las disrupciones institucionales provocadas por la invasión, especialmente a nivel nacional, han creado un espacio para que nuevas coaliciones locales cambien la política de infraestructuras y uso del suelo, pasando del enfoque descendente favorecido durante la Unión Soviética a un enfoque ascendente de la reconstrucción que parte del conocimiento local y sitúa la equidad social en el centro del proceso de toma de decisiones.

Ucrania entró en guerra con una ley nacional de infraestructuras que data de la era soviética y que genera escaso valor público para los ucranianos. (En este contexto, «valor público» hace referencia al término acuñado por el politólogo de Harvard Mark Moore para describir los beneficios que los gobiernos que funcionan correctamente aportan a la sociedad.1) La ley de infraestructuras de la era soviética dificulta que los gobiernos locales incentiven o exijan la gestión responsable del medio ambiente ante la acelerada crisis climática. Además, limita la autoridad municipal, desalienta la planificación adaptativa del uso del suelo y carece de mecanismos legales para la participación de la comunidad en el diseño.2 Como resultado, los proyectos de infraestructura a menudo excluyen los espacios verdes, pasan por alto los riesgos climáticos locales y se llevan a cabo sin la participación del público. La inercia institucional también ha ralentizado la adopción de modelos de infraestructura modernos y resilientes al clima. Los sistemas heredados y la reforma insuficiente de las estructuras legales y administrativas han obstaculizado la implementación de los compromisos climáticos de Ucrania, en particular la inversión en infraestructura sostenible.

Irónicamente, el intento de Rusia de aumentar la distancia entre Ucrania y Occidente mediante la escalada de las hostilidades en 2021 ha tenido el efecto contrario. Aunque persisten las limitaciones institucionales y legales, la guerra ha abierto, sin quererlo, oportunidades para la reforma. Por ejemplo, Ucrania ha respondido a la destrucción generalizada de infraestructuras de la era soviética por parte de Rusia, reconstruyendo carreteras, puentes y edificios que cumplen las normas europeas en materia de gestión ambiental y resiliencia climática.

El poder legislativo de Ucrania está impulsando esta iniciativa. Una nueva ley propuesta reorientaría al gobierno nacional hacia el aumento del valor público a través de proyectos de infraestructura. «Sobre los fundamentos de la recuperación verde en Ucrania», que el Ministerio de Protección Ambiental hizo pública en junio de 2025, propone acelerar un esfuerzo de reconstrucción justa y verde mediante el establecimiento de criterios legales para evaluar proyectos de infraestructura verde, permitiendo la alineación con la taxonomía de la UE para actividades de sostenibilidad e incorporando la sostenibilidad al marco legal nacional. La ley permitiría a Ucrania canalizar la financiación tanto nacional como internacional hacia el desarrollo de infraestructuras con visión de futuro y bajas en carbono.4 (Al momento de la publicación, la propuesta aún no ha sido ratificada.)

Los ejemplos de Lutsk y Leópolis demuestran que, incluso bajo la ley marcial, el presupuesto participativo puede adaptarse a las necesidades en tiempos de guerra mediante la financiación de refugios, ayuda humanitaria y servicios para personas desplazadas. 

«Esta legislación establece una nueva lógica para la recuperación de Ucrania, basada en los principios ecológicos de la UE y los fundamentos del desarrollo sostenible», dijo Olena Kryvoruchkina, vicepresidenta de la Comisión de Política Medioambiental y Gestión de la Naturaleza de la Verkhovna Rada (el Parlamento de Ucrania), durante la presentación nacional del proyecto de ley. «Su objetivo no es simplemente reconstruir lo que se destruyó, sino crear una infraestructura energéticamente eficiente y segura, evitando prácticas obsoletas heredadas del pasado».5

Si bien el proyecto de ley constituye un primer paso crucial, el éxito de su aplicación depende de una colaboración sólida entre los gobiernos locales, los agentes comunitarios y las empresas de las ciudades y comunidades de todo el país. En tiempos de crisis, como los conflictos armados y las catástrofes naturales de gran magnitud, la orientación de la comunidad es fundamental para garantizar que los proyectos de reconstrucción satisfagan las necesidades esenciales de las poblaciones en situación de riesgo, utilizando enfoques que tengan en cuenta la sensibilidad cultural y el trauma.

En abril de 2023 surgió en Ucrania una nueva plataforma de colaboración entre universidades, comunidades locales y donantes: la Alianza de Universidades Ucranianas. Su creación fue una respuesta directa a los desafíos sin precedentes que trajo consigo la guerra a gran escala, ya que las comunidades de todo el país se enfrentaban a la necesidad urgente no solo de la reconstrucción física, sino también de replantearse su papel en la transformación social más amplia que se estaba produciendo durante estos tiempos turbulentos. En los últimos dos años, la alianza se ha convertido en un mecanismo para la creación de coaliciones, que aúna la experiencia académica, las necesidades de base y el apoyo financiero de donantes y empresas internacionales.

En la primavera de 2024, la alianza realizó una encuesta entre gobiernos locales, organizaciones comunitarias y empresas que demostró la importancia de una colaboración mayor y más adaptable. Concretamente, los investigadores identificaron una relación entre la baja resiliencia comunitaria autoinformada y la escasa interacción entre los gobiernos locales y los grupos de interés, como las organizaciones comunitarias y las empresas.6

En consecuencia, la alianza ha dado prioridad a la colaboración con las comunidades en torno a la recuperación sostenible, lo que incluye la gestión de proyectos, el fortalecimiento de la capacidad de gobernanza local y la elaboración de estrategias de desarrollo inclusivas y orientadas a la justicia. Como afirmó Taras Dobko, rector de la Universidad Católica de Ucrania, en la primera reunión de la alianza en Leópolis (Lviv):

En una situación en la que muchas personas se encuentran en primera línea, otras muchas se han marchado al extranjero y otras son desplazadas internas, las comunidades se enfrentan a una escasez de recursos humanos. Así pues, surge la pregunta: ¿cómo pueden [las universidades] fortalecer, desarrollar y construir su capacidad operativa? ¿Cómo podemos ayudarlas a trabajar con los donantes? Las universidades cuentan con una experiencia interdisciplinaria única que pueden compartir con las comunidades: por ejemplo, experiencia en gestión de proyectos, restauración de infraestructuras, mejora de la calidad del agua y del aire, o el desarrollo de estrategias comunitarias. Se trata de universidades que no se quedan al margen; se sumergen en la vida comunitaria e invitan a la comunidad a formar parte de la suya.7

Estos cambios institucionales e innovaciones cívicas revelan tanto la urgencia como la oportunidad de nuevos modelos de colaboración. A medida que las estructuras de gobernanza tradicionales siguen sometidas a presión, la reconstrucción de Ucrania ha dependido cada vez más de alianzas que combinan el conocimiento local, la resiliencia comunitaria y los recursos externos. A continuación, exploramos cómo estas alianzas han tomado forma sobre el terreno y los enfoques prácticos de cocreación, desarrollo de capacidades y rendición de cuentas que están reconfigurando los esfuerzos de recuperación en tiempo real.8

Herramientas de cocreación y propiedad compartida

En la primavera de 2023, seis instituciones de educación superior (la Universidad Nacional Taras Shevchenko de Kiev, la Universidad Tecnológica de Dnipro, la Universidad Nacional de Ingeniería Hidráulica y Medioambiental, la Universidad Estatal de Sumy, la Universidad Católica de Ucrania y la Escuela de Economía de Kiev) crearon la Alianza de Universidades Ucranianas como respuesta institucional coordinada a los retos a los que se enfrentaban el Estado y la sociedad tras la invasión rusa a gran escala del año anterior. La alianza se encuentra actualmente en proceso de ampliar su número de miembros; entre las instituciones que han manifestado su interés en unirse se encuentra la Universidad Nacional de la Academia de Ostroh.

La alianza está registrada como una organización no gubernamental sin fines de lucro. Su máximo órgano de gobierno es el Consejo de Miembros, compuesto por los rectores de las universidades participantes. El consejo es responsable de la planificación estratégica de las actividades y el desarrollo de la alianza. Las reuniones del consejo se celebran dos veces al año y sirven de foro para evaluar los resultados de la organización y establecer las prioridades futuras.

La coordinación operativa corre a cargo del equipo directivo de la alianza, integrado por vicerrectores de las universidades participantes. El equipo aplica las decisiones del consejo y supervisa el funcionamiento diario de la organización. El liderazgo dentro del equipo directivo rota anualmente, lo que permite a cada universidad poner en marcha proyectos a gran escala por turnos, fomentando la cooperación con las comunidades locales, identificando temas prioritarios y diseñando estrategias para obtener financiación externa. Este principio de rotación garantiza que las responsabilidades de liderazgo se distribuyan de manera equitativa entre las instituciones miembros y promueve la cooperación institucional basada en la colaboración.

La alianza apoya activamente las iniciativas lideradas por la comunidad que comparten la responsabilidad entre el gobierno local y los grupos de interés de la comunidad. Cinco herramientas fundamentales de colaboración han ayudado a fomentar la cooperación en la Ucrania en guerra:

El presupuesto participativo es un mecanismo transparente y democrático que permite a los residentes cocrear las prioridades de recuperación y refuerza la confianza en las autoridades locales. Ejemplos de Lutsk y Leópolis muestran que, incluso bajo la ley marcial, el presupuesto participativo puede adaptarse a las necesidades en tiempos de guerra a través del financiamiento de refugios, la ayuda humanitaria y servicios para personas desplazadas.

Las plataformas de coalición tienden puentes entre donantes, el mundo académico y las comunidades locales para poner en común conocimientos especializados, desarrollar capacidades y gestionar proyectos complejos.

Los marcos de colaboración público-privada crean canales predecibles para las inversiones de donantes y del sector privado en sectores vitales como la atención sanitaria, las instalaciones municipales y los puertos. Estos marcos pueden simplificar la participación de los inversores, reducir los obstáculos burocráticos y facilitar la alineación con los estándares de la UE.

Los modelos de clúster son colaboraciones público-privadas específicas dedicadas a proporcionar un ecosistema para la innovación, el desarrollo de la mano de obra y la planificación de la recuperación a largo plazo. El marco de clúster muestra cómo las empresas pueden ir más allá de las funciones tradicionales de los donantes para convertirse en socios cívicos a largo plazo. Mientras que los marcos de colaboración suelen operar a nivel nacional o sectorial, los clústeres son más localizados, centrando los recursos y a los grupos de interés en una región específica para promover la innovación y apoyar la recuperación sostenible.

Los indicadores de rendimiento y los sistemas de rendición de cuentas son herramientas de evaluación sistemática que miden el número de proyectos ejecutados y de puestos de trabajo creados, la sostenibilidad financiera y el impacto social a largo plazo. Entre los ejemplos se incluyen los proyectos liderados por la Alianza de Universidades Ucranianas en Zelenodolsk, Sheptytskyi y Varash, que hacen un seguimiento de resultados como el acceso al agua para los residentes desplazados, la calefacción ininterrumpida en las escuelas y la mejora de la respuesta médica de emergencia.

En conjunto, estas herramientas proporcionan una arquitectura replicable para la planificación de la recuperación. Demuestran que, incluso en condiciones de disrupción extrema, se pueden estructurar alianzas para proporcionar tanto ayuda inmediata como un valor sistémico duradero. Analicémoslas una por una.

Presupuesto participativo

El presupuesto participativo es una de las herramientas más visibles y democráticas para involucrar a los ciudadanos en la vida comunitaria. Permite a los residentes proponer y elegir iniciativas que se implementan con fondos del presupuesto local. Este proceso es competitivo: los proyectos propuestos no se financian automáticamente, sino que deben competir por el apoyo público. Los residentes evalúan diversas iniciativas y emiten sus votos, y solo aquellos proyectos que reciben el mayor respaldo de la comunidad se priorizan para la financiación local. Este aspecto competitivo no solo garantiza la transparencia y la equidad en la toma de decisiones, sino que también anima a los participantes a diseñar propuestas realistas y de gran impacto que aborden directamente las necesidades locales.

Antes de la invasión a gran escala, el presupuesto participativo era un enfoque habitual para establecer los presupuestos públicos en las comunidades ucranianas, financiar nuevos espacios públicos, organizar eventos juveniles y ampliar los servicios sociales. Sin embargo, en 2022, el proceso se detuvo. Ninguna ciudad celebró concursos para nuevos proyectos, y solo se llevaron a cabo el 27% de los proyectos de años anteriores (en su mayoría de 2021). A medida que avanzaba la guerra, las ciudades comenzaron a restablecer gradualmente la práctica de la elaboración de presupuestos públicos, adaptándola a las condiciones de la guerra y a los objetivos de recuperación y reconstrucción. La alianza ha contribuido a facilitar estos esfuerzos. La Universidad Católica de Ucrania, junto con el Centro de Investigación de Política Fiscal, organizó el programa de certificación «Presupuesto comunitario conjunto: de las necesidades al análisis» para ayudar a los representantes de las organizaciones locales de la sociedad civil y a los miembros de la comunidad a desarrollar capacidades para influir en el proceso de elaboración de presupuestos locales.

En 2023-24, se celebraron concursos en 39 municipios, entre ellos los centros regionales de Ivano-Frankivsk, Vinnytsia, Lutsk, Ternópil y Jmelnytskyi, y se dio prioridad a proyectos de construcción de viviendas, apoyo a los defensores e integración de personas desplazadas internamente. Leópolis y Chernivtsi también reanudaron la implementación de algunas de las iniciativas de años anteriores, como la asignación de recursos municipales para apoyar iniciativas lideradas por voluntarios.9

«Apoyamos sin reservas el retorno o la aparición de los presupuestos participativos en todas las comunidades», afirma Larysa Bilozir, diputada del pueblo de Ucrania y presidenta de la Subcomisión de Servicios Administrativos y Procedimientos Administrativos. «Además, deben adaptarse a las exigencias del momento: los temas de los proyectos deben orientarse más a cubrir las necesidades de la guerra y todo lo relacionado con ella (seguridad, vivienda, educación, medicina, ayuda humanitaria, voluntariado)».10

Como muestran estos ejemplos, incluso en tiempos de guerra, el presupuesto participativo puede seguir siendo una herramienta relevante que refuerza la confianza en las autoridades locales, mejora la transparencia y promueve la resiliencia de la comunidad.

Desarrollar la gobernanza horizontal

La invasión rusa ha perturbado, como era de esperar, la gobernanza en todo el país, dejando vacíos que han sido ocupados por actores, organizaciones e instituciones locales, así como por las alianzas surgidas entre ellos, como la Alianza de Universidades Ucranianas.

La alianza ha identificado que muchos gobiernos locales, ONG, empresas y donantes carecen de la capacidad organizativa y el conjunto de habilidades necesarias para negociar y ejecutar con éxito sus programas, incluyendo las solicitudes de subvenciones, la comunicación, la gestión de proyectos y la planificación estratégica. A menudo, los representantes no cuentan con la formación ni la motivación suficientes para superar estas barreras. En consecuencia, el equipo de la alianza se ha centrado en fomentar la confianza entre los distintos grupos interés, dando prioridad a la comunicación presencial, adaptando el apoyo a las necesidades específicas de los socios y utilizando un enfoque de planificación flexible. Estas medidas reducen las barreras de entrada para los representantes con menos experiencia o que están menos motivados, ofreciéndoles orientación práctica y reforzando su confianza para participar de forma más activa.

Por ejemplo, la alianza se enfrentó a una falta de conocimientos especializados en las comunidades territoriales. Muchas comunidades carecen de especialistas en gestión de proyectos, trabajo analítico, recaudación de fondos, comunicación, desarrollo económico y ordenación del territorio. Esta carencia limitaba las capacidades de las comunidades y las hacía dependientes de expertos externos. Gracias al apoyo de las universidades de la alianza, algunas comunidades han podido tomar medidas para reforzar su propia capacidad. Por ejemplo, en Sheptytskyi, los miembros de la alianza ayudaron a los residentes a elaborar propuestas de subvención sólidas, mientras que en Marhanets impartieron talleres sobre herramientas prácticas de gestión de proyectos. Más allá de la formación, la alianza también asesoró a las comunidades sobre la selección de contratistas y sobre cómo establecer colaboraciones para implementar con éxito sus proyectos.11

La invasión a gran escala ha acelerado una transición en la economía ucraniana, pasando de una fuerte influencia del gobierno, un legado de la época soviética, a un enfoque más ágil que enfatiza las alianzas público-privadas. 

Uno de los aspectos más transformadores de la Alianza de Universidades Ucranianas ha sido el uso de la pedagogía del aprendizaje-servicio. A través de este enfoque, las universidades dotan a las comunidades de soluciones, herramientas y acceso a conocimientos especializados; a los estudiantes, por su parte, de oportunidades de aprendizaje en el mundo real y de compromiso cívico; y a las universidades, de una plataforma para actuar como impulsoras de la innovación social. El aprendizaje-servicio ha tendido puentes entre la educación y la práctica, convirtiendo las aulas en laboratorios de acción democrática. La participación de estudiantes y profesores en proyectos comunitarios ha reforzado la capacidad de acción de las comunidades locales. Por ejemplo, en 2024, los cursos impartidos a través de la Universidad Católica de Ucrania ayudaron a poner en marcha 41 proyectos utilizando el modelo de aprendizaje-servicio.

«Para nosotros es importante que los representantes de la universidad vengan a vernos», afirma Oksana Chubatko, subdirectora de Verkhovyna, un pequeño asentamiento montañoso en la región de Ivano-Frankivsk. «Sentimos que no nos han olvidado, que se nos necesita».

Por supuesto, la puesta en marcha de estas iniciativas se ha topado con obstáculos. Se enfrentan a un tiempo extremadamente limitado para la planificación y la investigación debido a la guerra, a dificultades en la recopilación de datos en las zonas del frente, a la falta de personal cualificado en las comunidades locales, a representantes comunitarios sobrecargados de trabajo que disponen de poco tiempo para actividades educativas, a una comunicación irregular causada por los bombardeos y los daños en las infraestructuras, y a una cooperación internacional mínima debido a las restricciones de movilidad. Estas condiciones reflejan las duras realidades en las que las universidades deben operar y encontrar formas de innovar.

La gobernanza local ucraniana, a su vez, ha experimentado un cambio tremendo desde el inicio de la invasión rusa a gran escala. Las burocracias de antes de la guerra se han disuelto, y las organizaciones de la sociedad civil (OSC), que durante mucho tiempo han estado a la vanguardia de la defensa de causas y el desarrollo local, se han convertido en proveedores de servicios de facto. Proporcionan asistencia médica, coordinan la logística y apoyan a las poblaciones desplazadas, no a través de mandatos centralizados, sino mediante redes y alianzas que han surgido de la participación previa de los donantes y la movilización ciudadana.12 En lugar de volver a las configuraciones administrativas previas a la guerra, las comunidades ucranianas están demostrando que los entornos con recursos limitados pueden catalizar sistemas de prestación de servicios centrados en la ciudadanía que son adaptables, legítimos y receptivos.

En muchos casos, las herramientas digitales han reforzado estos vínculos entre la sociedad civil y el Estado, permitiendo una respuesta más rápida y una planificación conjunta entre sistemas descentralizados.13 Por ejemplo, la plataforma Diia, un portal de datos abiertos basado en la nube, encarna el cambio de Ucrania de una burocracia de estilo soviético a un Estado que da prioridad a lo digital, al proporcionar a los ciudadanos documentos digitales legalmente válidos y acceso a los servicios gubernamentales a través de una plataforma unificada. La plataforma concilia la coordinación centralizada con la prestación descentralizada de servicios, funcionando como una columna vertebral digital centralizada que permite a los gobiernos locales prestar servicios de manera más eficiente.

En este contexto de gobernanza reconfigurada, las universidades también han dado un paso al frente como actores cívicos importantes, colaborando a menudo con organizaciones de la sociedad civil y ayuntamientos para reforzar la recuperación local. Un claro ejemplo es la colaboración entre la Escuela de Economía de Kiev (KSE, por sus siglas en inglés), miembro de la Alianza de Universidades de Ucrania, y la ONG Mariupol Reborn a través de la Academia de Recuperación Comunitaria, una iniciativa que capacita a funcionarios de la administración local en habilidades específicas relacionadas con la reconstrucción, como el desarrollo económico, el apoyo al retorno de los residentes desplazados y la captación de fondos para proyectos de reconstrucción. Esta colaboración también ha formado a gestores locales de la recuperación en comunidades afectadas por el conflicto.14 El rector de la KSE, Tymofii Brik, señala que la educación no es algo secundario, sino fundamental para la resiliencia de Ucrania, y subraya que las comunidades deben contar con los conocimientos y las habilidades para reconstruirse según sus propios términos.15 La iniciativa de la KSE también muestra cómo las universidades están incorporando su experiencia directamente en los esfuerzos de recuperación liderados por la comunidad.

Este tipo de colaboraciones entre el mundo académico y la sociedad civil reflejan la gobernanza horizontal que ha tomado forma en la Ucrania en tiempos de guerra. Los gobiernos locales han ido cediendo cada vez más espacio a los actores cívicos y educativos, lo que ha dado lugar a una prestación conjunta de servicios más receptiva, más flexible y más arraigada en la legitimidad comunitaria que los sistemas burocráticos tradicionales.16 Estas colaboraciones aúnan la confianza cívica, la experiencia académica y las necesidades de la comunidad, creando coaliciones que son a la vez legítimas y viables en condiciones de guerra. Lo que está surgiendo no es solo una solución temporal, sino una reorganización más duradera de la prestación de servicios, en la que tanto las universidades como las OSC desempeñan un papel central a la hora de configurar la prestación pública de formas que habrían sido difíciles de imaginar antes de la guerra.17 Al mismo tiempo, la cooperación no siempre ha sido fluida; algunas regiones se han enfrentado a fragmentación o lagunas en la coordinación, lo que pone de manifiesto los límites de los acuerdos informales.18

Esta colaboración ha sido especialmente visible en la educación, la formación y la recuperación de las comunidades, donde la experiencia de las universidades se une al alcance de base de las OSC. Las universidades ucranianas no son solo productoras de conocimiento, sino también socios activos en la reconstrucción de la gobernanza, ayudando a sentar las bases de una nueva forma de autoridad basada en la responsabilidad compartida, la urgencia y la confianza cívica. Las universidades también actúan como conectores, canalizando el apoyo de los donantes internacionales y la experiencia en investigación hacia la recuperación local, vinculando los recursos globales con las necesidades locales. Más que una simple improvisación en tiempos de guerra, esta cooperación apunta a un cambio a largo plazo en la forma en que funcionarán la gobernanza y los servicios públicos en la reconstrucción de Ucrania.19

Alianzas público-privadas

La disolución de las jerarquías previas a la guerra también ha abierto un espacio para la colaboración intersectorial. La invasión a gran escala ha acelerado una transición en la economía ucraniana desde una fuerte influencia gubernamental, un legado de la era soviética, hacia un enfoque más ágil que enfatiza las asociaciones público-privadas (APP). Reconociendo el potencial de las APP para acelerar la reconstrucción, la Verkhovna Rada (Parlamento de Ucrania) aprobó la Ley de Ucrania sobre Asociaciones Público-Privadas en 2025. Esta simplifica la participación del sector privado en los proyectos de recuperación al eliminar los obstáculos burocráticos, ofrecer garantías financieras a los inversores y acelerar la ejecución de los proyectos. La nueva ley también permite a los socios internacionales proporcionar apoyo financiero directamente o a través de los presupuestos públicos.

«La colaboración público-privada es una de las herramientas clave para atraer inversiones», afirmó la viceprimera ministra y ministra de Economía de Ucrania, Yuliia Svyrydenko, sobre la aprobación de la ley. «Aunque el concepto de APP existe en Ucrania desde hace tiempo, solo se han firmado dos acuerdos de concesión importantes. Con estos cambios legislativos, esperamos que el mecanismo de las APP funcione por fin correctamente y atraiga hasta 1,000 millones de dólares en inversiones durante los próximos años. Esto se aplicará principalmente a sectores como puertos, hospitales e instalaciones municipales. Además, la ley acerca nuestra legislación nacional a las normas de la UE».20

Uno de los ejemplos más convincentes de colaboración eficaz entre empresas, el gobierno local y las instituciones educativas es el Clúster de TI (tecnologías de la información) de Leópolis. Se trata de una iniciativa que es anterior a la invasión a gran escala, pero que ha cobrado especial relevancia durante la guerra. El Clúster reúne a más de 270 empresas de TI con universidades y representantes del gobierno local para desarrollar un ecosistema de innovación dinámico en la región.

«Si hablamos de gobiernos locales, fue el Ayuntamiento de Leópolis el que dio origen a los clústeres», afirma Stepan Veselovsky, director ejecutivo del Clúster de TI de Leópolis. «La idea misma de los clústeres, y todos los clústeres de Ucrania, surgió de ahí. Nosotros confirmamos la viabilidad de esta idea y la rápida obtención de resultados, y entonces otras ciudades comenzaron a copiarla y a ponerla en práctica».21

En respuesta a los retos de la guerra, el Clúster de TI de Leópolis no solo ha mantenido sus operaciones, sino que ha intensificado sus esfuerzos para apoyar a la ciudad y a la región. Entre sus iniciativas principales se encuentran la IT Research Resilience (Resiliencia de la investigación en tecnologías de la información), que recopila análisis sobre el mercado de las TI en tiempos de guerra, y también IT Generation (Generación TI), un programa que ofrece formación tecnológica gratuita a quienes desean iniciar una nueva carrera en el sector de las tecnologías de la información. También cabe destacar ReStart Ukraine, una iniciativa estratégica en la que el clúster participa en la planificación a largo plazo para la recuperación posguerra de las infraestructuras, la educación, la seguridad y la economía urbana.22

El Clúster de TI de Leópolis también invierte en infraestructuras críticas, lo que incluye garantizar una conectividad ininterrumpida, apoyar espacios de acogida para los equipos y codesarrollar nuevos programas académicos con universidades asociadas. Este enfoque fortalece las comunidades locales, ya que las empresas asumen un papel activo no solo como donantes o empleadores, sino como socios a largo plazo en la recuperación y el desarrollo.

De este modo, los clústeres en Ucrania no son meras herramientas de desarrollo económico. Son plataformas para asociaciones sostenibles y sistémicas entre empresas, gobiernos, comunidades y organizaciones internacionales. El Clúster de TI de Leópolis constituye un claro ejemplo de cómo las iniciativas locales pueden ampliarse y transformar los sistemas, incluso en condiciones de crisis.

Medir el éxito y garantizar la rendición de cuentas

A medida que el presidente Volodymyr Zelenskyy acerca a Ucrania a la adhesión a la Unión Europea, resulta cada vez más importante desarrollar medidas transparentes de éxito y garantizar la rendición de cuentas de los actores públicos y privados. La estructura de gobernanza de la Alianza de Universidades Ucranianas incluye una evaluación sistemática de los resultados de la cooperación entre universidades y comunidades territoriales. Sus criterios de rendimiento incluyen el número de proyectos conjuntos implementados y su escala; el número de personas beneficiadas por el proyecto; y el número de nuevos puestos de trabajo creados, su sostenibilidad financiera y su impacto estimado a largo plazo.

Por ejemplo, la alianza colaboró con Zelenodolsk en una iniciativa para proporcionar a la comunidad acceso a fuentes alternativas de agua. El objetivo principal era perforar nuevos pozos para suministrar agua potable a más de 18,000 residentes de la comunidad y 17,000 personas desplazadas internamente. Esta iniciativa se convirtió no solo en un ejemplo de proyecto a gran escala con una amplia cobertura social, sino también en una contribución al fortalecimiento de la resiliencia de la infraestructura regional crítica.23

Otro ejemplo es la comunidad territorial urbana de Sheptytskyi, que, en respuesta a los cortes de calefacción central y al cierre de la mina Nadiya (la principal fuente de calor de la ciudad de Sosnivka), ayudó a construir tres salas de calderas modulares de combustible sólido para las escuelas locales. Gracias a la cooperación con las universidades, la comunidad pudo diseñar una solución que garantizará un suministro ininterrumpido de calefacción para tres escuelas con 1,046 alumnos y 157 empleados. Además de crear nuevos puestos de trabajo y mejorar las condiciones de aprendizaje, el proyecto contribuirá a reducir las emisiones de CO₂ y a aumentar la eficiencia energética.24

El ejemplo de Ucrania pone de manifiesto el potencial de las universidades de todo el mundo para crear estructuras de colaboración que mejoren el intercambio académico y refuercen la resilencia de la comunidad en contextos de convulsión e incertidumbre.

La comunidad de Varaska desarrolló un proyecto con la alianza para modernizar el departamento de admisión del Hospital Multidisciplinar de Varaska con el fin de mejorar la calidad y la accesibilidad de los servicios médicos. El proyecto tiene como objetivo aumentar la rapidez de respuesta ante emergencias y garantizar la prestación de asistencia de urgencia al personal militar y a los empleados de la central nuclear de Rivne, así como a los residentes de la comunidad y las zonas vecinas. El proyecto actualizará el equipamiento técnico, mejorará la ergonomía de las instalaciones e introducirá tecnologías médicas modernas. Su objetivo principal es reducir el tiempo de respuesta del personal médico ante emergencias a un rango de 5 a 10 minutos, aumentando así significativamente la eficiencia de los servicios médicos, especialmente para los militares y los empleados de la central nuclear de Rivne, de importancia estratégica, que produce más del 40% de la electricidad del país. Esta iniciativa es especialmente crucial dados los constantes bombardeos rusos contra las instalaciones energéticas ucranianas.25

Limitaciones

En conjunto, la experiencia de Ucrania ofrece un modelo singular de colaboración entre la sociedad civil y el Estado que puede servir de referencia para marcos más amplios de recuperación tras una crisis. Sin embargo, aunque las alianzas impulsadas por la sociedad civil en Ucrania han resultado eficaces, nuestra investigación también ha puesto de manifiesto importantes limitaciones contextuales. Entre ellas se encuentran las siguientes:

Riesgos de fragmentación | Las organizaciones de la sociedad civil suelen cubrir las carencias en la prestación de servicios más rápidamente que las instituciones formales, pero sus estructuras, altamente descentralizadas e informales, pueden generar fragmentación, duplicidad o una cobertura desigual. Estos resultados ponen de manifiesto una debilidad: aunque rápidos y legítimos a nivel local, los sistemas informales pueden no ser escalables de forma coherente sin mecanismos de coordinación más sólidos.

Urgencia a corto plazo frente a equidad a largo plazo | La gobernanza en tiempos de guerra da prioridad a la rapidez y la supervivencia inmediata. Esta urgencia puede empujar a los actores de la recuperación a privilegiar soluciones a corto plazo, como la calefacción de emergencia o los refugios temporales, frente a objetivos de equidad más sistémicos, como el diseño inclusivo o la planificación sensible al trauma.

Dependencia de los intermediarios | Muchas comunidades más pequeñas o rurales siguen dependiendo de las universidades o las ONG para cumplir los requisitos de los donantes internacionales. Si bien las plataformas de coalición mitigan esta dependencia, esta pone de relieve las desigualdades estructurales existentes en el acceso a los recursos, la capacidad lingüística y la experiencia administrativa. La experiencia de la Alianza de Universidades Ucranianas demuestra esta realidad: las comunidades más pequeñas, que a menudo carecen de personal cualificado en gestión de proyectos, análisis de datos o comunicación internacional, necesitan que las universidades intervengan como intermediarias para conectarlas con los donantes y las oportunidades de financiación externa.

Las limitaciones operativas en la mira | La guerra ha impuesto graves limitaciones en cuanto a tiempo, planificación y movilidad. La alianza informa que las universidades y comunidades en primera línea se enfrentan a una comunicación irregular debido a los bombardeos, los daños en las infraestructuras y los cortes de electricidad. La recopilación de datos resulta extremadamente difícil, escasea el personal cualificado y la cooperación internacional se ve limitada por las restricciones de movilidad. Estas condiciones ponen de manifiesto la fragilidad incluso de los marcos de colaboración más sólidos cuando no se puede garantizar la capacidad operativa básica.

Volatilidad política y de los donantes | Tanto los marcos de colaboración público-privada como los modelos de clústeres asumen un grado de estabilidad en la financiación y la legitimidad institucional. En Ucrania, las prioridades políticas cambiantes, el cansancio de los donantes o las crisis geopolíticas podrían socavar incluso las colaboraciones mejor diseñadas, creando vulnerabilidades en la implementación a largo plazo.

Asimetrías de confianza | Las sociedades postsoviéticas suelen mostrar un alto nivel de confianza entre vecinos, pero una baja confianza en las instituciones formales. Este contexto cultural implica que mantener la confianza entre las comunidades, los gobiernos locales y los donantes requiere una renovación constante y transparencia.

Estas tensiones no niegan el valor de los marcos, sino que más bien aclaran sus límites. Reconocerlas garantiza que las lecciones de recuperación de Ucrania no se idealicen. En cambio, deben entenderse como estrategias adaptables que requieren una calibración cuidadosa en función de la capacidad de gobernanza, la fiabilidad de los donantes y la resiliencia de la comunidad.

Aplicabilidad global

La experiencia ucraniana subraya que una recuperación eficaz, ya sea tras una guerra o un desastre natural, depende no solo de los niveles de financiación, sino también de cómo se diseñan y gestionan las alianzas. Las alianzas universitarias, las coaliciones lideradas por la sociedad civil y los clústeres empresariales revelan que la legitimidad y la resiliencia surgen cuando las comunidades se apropian del proceso, los donantes y los gobiernos proporcionan marcos propicios, y las empresas actúan como socios activos, en lugar de como financiadores pasivos.

Para los donantes internacionales, las lecciones son claras: financiar procesos de presupuestos participativos para garantizar la transparencia y la cocreación; invertir en plataformas de coalición que vinculen a las universidades con los gobiernos locales y las comunidades; dar prioridad a proyectos que integren enfoques de aprendizaje-servicio, que fortalezcan simultáneamente la capacidad local y formen a la próxima generación de líderes cívicos; y exigir marcos de rendición de cuentas sólidos en el diseño de las subvenciones para medir tanto los resultados sociales como los financieros.

Para las empresas, el modelo de Ucrania apunta a nuevas funciones. Adoptar el modelo de clúster como vehículo para la innovación y la resiliencia. Participar en oportunidades de colaboración público-privada en atención sanitaria, puertos, energía, infraestructuras y servicios municipales. Apoyar el reciclaje profesional y la formación de la mano de obra a través de iniciativas de clúster o colaboraciones con universidades, que fomenten la resiliencia a largo plazo en las economías regionales. Estos enfoques posicionan a las empresas no solo como inversoras, sino como cocreadoras de la recuperación.

Para las comunidades, estas alianzas reafirman que los conocimientos locales y la legitimidad son activos insustituibles. Incluso en situaciones de desplazamiento, bombardeos y escasez de recursos, las voces de las comunidades determinan las prioridades de la recuperación y garantizan que las soluciones respondan a las necesidades reales.

La recuperación de Ucrania demuestra al mundo cómo los entornos con recursos limitados pueden catalizar alianzas cívicas y estatales adaptativas, equitativas y duraderas. En contextos que van desde los desastres climáticos hasta la reconstrucción posconflicto, las herramientas desarrolladas en Ucrania pueden servir como modelo de acción a nivel mundial. Al promover estas herramientas, no solo abogamos por un apoyo sostenido de Estados Unidos y la comunidad internacional a la recuperación de Ucrania, sino que también posicionamos su modelo como un marco adaptable para fomentar la resiliencia, la legitimidad y el desarrollo a largo plazo en sociedades sometidas a presión.

Aunque arraigada en el contexto específico de la Ucrania en tiempos de guerra, la experiencia de la Alianza de Universidades Ucranianas tiene implicaciones más amplias. El modelo de cooperación interuniversitaria, basado en la solidaridad y el compromiso social, puede adaptarse para abordar los complejos retos a los que se enfrentan las comunidades en diversos entornos, incluidas aquellas afectadas por desastres naturales, conflictos armados o crisis económicas.

Ya existen alianzas universitarias internacionales que podrían desempeñar un papel importante en el apoyo a las comunidades, incluso a través de la cooperación transfronteriza. Por ejemplo, CIVICA, una alianza universitaria europea que agrupa a diez instituciones líderes, ha ampliado sus actividades a Ucrania en el marco del proyecto «CIVICA for Ukraine» (CIVICA por Ucrania). El objetivo de esta iniciativa es fortalecer las asociaciones y promover los intercambios entre la alianza CIVICA y las universidades ucranianas, centrándose en las ciencias sociales, las humanidades, la gestión y las políticas públicas.

Las universidades ucranianas, a su vez, están compartiendo su propia experiencia de trabajo con las comunidades, lo que abre oportunidades para el aprendizaje mutuo y la difusión de prácticas innovadoras a nivel mundial. El ejemplo ucraniano subraya así el potencial de las universidades de todo el mundo para formar estructuras de colaboración que no solo mejoren el intercambio académico, sino que también refuercen la resiliencia de las comunidades en contextos de disrupción e incertidumbre.

Notas

1 Mark H. Moore, «Creating Public Value: Strategic Management in Government» (Crear valor público: gestión estratégica en el gobierno), Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 1995.

2 Vadym Anisimov, «Problems of Social Infrastructure in the Context of Sustainable Development in Ukraine» (Problemas de la infraestructura social en el contexto del desarrollo sostenible en Ucrania), Economics of Nature and the Environment, 2016; OECD, «Trends in Ukraine’s Sustainable Infrastructure Investments» (Tendencias en las inversiones en infraestructura sostenible de Ucrania), en Green Finance and Investment: Sustainable Infrastructure for Low-Carbon Development in the EU Eastern Partnership (Finanzas e inversiones verdes: Infraestructura sostenible para un desarrollo con bajas emisiones de carbono en la Asociación Oriental de la UE), Paris: OECD Publishing, 2021.

3 Oleksandra Tverezovska et al., «Infrastructure Projects as a Sustainable Tool for Ukraine’s Recovery and Development: A Bibliometric Perspective» (Los proyectos de infraestructura como herramienta sostenible para la recuperación y el desarrollo de Ucrania: una perspectiva bibliométrica), Buhalterinės Apskaitos Teorija Ir Praktika, vol. 30, 2024.

4 Ministerio de Protección Ambiental y Recursos Naturales de Ucrania «Sobre la publicación del proyecto de ley de Ucrania ‘Sobre los fundamentos de la recuperación verde’» junio 18, 2025.

5 Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, «Sweden and UNDP Support National Presentation of Draft Law on the Foundations of Green Recovery in Ukraine» (Suecia y el PNUD apoyan la presentación nacional del proyecto de ley sobre los fundamentos de la recuperación verde en Ucrania), junio 30, 2025.

6 D. Karakay et al., «Report on the Needs Assessment of 12 Territorial Communities for Resilience, Recovery, and Development» (Informe sobre la evaluación de las necesidades de 12 comunidades territoriales para la resiliencia, la recuperación y el desarrollo), Alliance of Ukrainian Universities, 2024.

7 Ukrainian Catholic University, «Creación de la Alianza de Universidades de Ucrania para la Reconstrucción de Ucrania y el Desarrollo Comunitario», agosto 4, 2023.

8 La investigación reflejada en este artículo se deriva en parte del trabajo realizado por los estudiantes en el curso de formación ejecutiva Leadership for Sustainable Reconstruction of Ukraine (Liderazgo para la Reconstrucción Sostenible de Ucrania) impartido en otoño de 2024 en la Escuela de Salud Pública T. H. Chan de la Universidad de Harvard. La clase desarrolló el marco comunitario centrado en la equidad (ECCF, por sus siglas en inglés) para recopilar estudios de caso y lecciones aprendidas de las innovaciones locales que están sucediendo en toda Ucrania y que centran la equidad social en el proceso de reconstrucción. El ECCF ofrece un enfoque estructurado para la reconstrucción sostenible que se centra en las voces de la comunidad y la legitimidad local. Aunque se desarrolló para Ucrania, el marco es adaptable a crisis más amplias en todo el mundo, como los conflictos armados y los desastres naturales. Los estudios de caso presentados en este artículo ejemplifican tendencias que cuentan cada vez más con el respaldo de pruebas sobre el terreno, incluida la investigación sobre la democracia local y la resiliencia en Ucrania, que documenta cómo los actores comunitarios se han convertido en parte integral de la gobernanza de crisis a través de asociaciones integradas, basadas en la confianza y no jerárquicas con las instituciones públicas. Las innovaciones que se están produciendo no son marginales; se están desarrollando en condiciones que la mayoría de los sistemas no están preparados para soportar, pero ofrecen lecciones concretas sobre cómo la gobernanza puede adaptarse en situaciones de crisis. Véase Oleksandra Keudel et al., «Local Democracy and Resilience in Ukraine: Learning from Communities’ Crisis Response in War» (Democracia local y resiliencia en Ucrania: aprender de la respuesta de las comunidades a la crisis en tiempos de guerra), Swedish International Centre for Local Democracy (Centro Internacional Sueco para la Democracia Local), enero de 2024.

9 Natalka Bahament, «Participatory Budgets: Cities Where This Idea Survived During the War», Chesno, February 6, 2025; Karakay et al. «Report on the Needs Assessment» («Presupuestos participativos: ciudades donde esta idea sobrevivió durante la guerra»).

10 Bahament, «Participatory Budgets» (Presupuestos participativos).

11 Alianza de Universidades Ucranianas, A Guide for Universities: How to Develop Partnerships with Communities (Guía para universidades: cómo desarrollar colaboraciones con las comunidades), Leópolis, Ucrania: Litopys, 2024.

12 Maryna Shevtsova, «Friend or Foe? Foreign Donors’ Role in the Formation of Civil Society in Ukraine» (¿Amigo o enemigo? El papel de los donantes extranjeros en la formación de la sociedad civil en Ucrania), Socio.Hu: Social Science Review, número especial en inglés n.º 5, 2017.

13 Keudel et al., Local Democracy and Resilience in Ukraine (Democracia local y resiliencia en Ucrania).

14 Mariupol Reborn, «Community Recovery Academy and Kyiv School of Economics Will Train Managers in Ukraine’s Reconstruction» (La Academia de Recuperación Comunitaria y la Escuela de Economía de Kiev formarán a gestores para la reconstrucción de Ucrania), 30 de enero de 2025.

15 Mariupol Reborn, «Community Recovery Academy: Completion of the KSE Lecture Series» (Academia de Recuperación Comunitaria: finalización de la serie de conferencias de la KSE), 5 de febrero de 2025.

16 Yevhen Revtiuk y Tetiana Ivanova, «Implementation of the Community Resilience Approach in the System of Crisis Management of Ukraine in 2022- 2024» (Implementación del enfoque de resiliencia comunitaria en el sistema de gestión de crisis de Ucrania en 2022-2024), European Research Studies Journal, vol. 27 (número especial A), 2024. Hannah Teräs y Nellie Kartoglu, «Resilience to Emergencies and Civil Society Organizations» (Resiliencia ante emergencias y organizaciones de la sociedad civil), Boletín de la Organización Mundial de la Salud, vol. 101, 2023.

17 Igor P. Gudima y Nadiia Y. Nerovna, «Características del desarrollo de la sociedad civil en Ucrania tras el inicio de la invasión rusa a gran escala». Serie: Filosofía, Culturología, Sociología, vol. 26, 2023.

18 Teräs y Kartoglu, «Resilience to Emergencies» (Resiliencia a las emergencias).

19 Felip Daza, «Civil Resistance in Ukraine: Exploring the Dynamics and Impactsof Social Emancipation Forces to Counter the 2022 Russian Invasion» (Resistencia civil en Ucrania: análisis de la dinámica y los impactos de las fuerzas de emancipación social para contrarrestar la invasión rusa de 2022), Peace Review, vol. 36, 2024.

20 Ministerio de Economía de Ucrania, «Public-Private Partnership: Verkhovna Rada Improved the Mechanism for Attracting Private Investment for Ukraine’s Recovery» (Colaboración público-privada: la Rada Suprema ha mejorado el mecanismo para atraer inversión privada para la recuperación de Ucrania), 19 de junio de 2025.

21 Olga Perekhrest y Vitaliy Solopchuk, «Stepan Veselovskyi: Lviv IT Cluster Is Building a City of the Future» (Stepan Veselovskyi: el Clúster de TI de Lviv está construyendo una ciudad del futuro). The Ukrainians, 11 de febrero de 2022.

22 Lviv IT Cluster, «Victory Projects» (Proyectos de la victoria), 17 de diciembre de 2024.

23 Alianza de Universidades Ucranianas, «Joint Projects of Universities and Communities» (Proyectos conjuntos de universidades y comunidades), 2024.

24 Ibíd.

25 Ibíd.

Autores

  • VALENTYNA ZASADKO es directora de la Escuela de Gestión Pública de la Universidad Católica de Ucrania.
  • GEOFFREY GLENN es fundador y director de civXHub y asesor estratégico de Build Forward Ukraine (Construye el futuro Ucrania), una organización sin fines de lucro 501(c)(3) con sede en Estados Unidos.
  • ADELE HOUGHTON es presidenta de Biositu, LLC, y profesora en la Escuela de Salud Pública T. H. Chan de la Universidad de Harvard.

Este artículo es contenido original de la revista de Stanford Social Innovation Review publicado en la edición invierno 2026.

  • Traducción del artículo Rebuilding During Wartime por Carlos Calles.
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