Ensamble Artesano, un proyecto nacido en la pandemia, busca impulsar el sector artesanal mexicano mediante la sostenibilidad, la colaboración interdisciplinaria y el diseño.
*Este artículo es resultado del Segundo Taller de Estudios de Caso, organizado por SSIR en Español, Tec de Monterrey, Cemefi, Comunalia, fhi360 y USAID.
El 2020 fue un año de definición para la Fundación Haciendas del Mundo Maya (FHMM). Varias tormentas y dos huracanes afectaron la península de Yucatán, y la pandemia por COVID-19 desató una crisis sanitaria que repercutió en otras dimensiones de la vida social y económica. Por ejemplo, las opciones para generar ingresos se vieron afectadas, con un mayor impacto en las comunidades rurales. Se estaba dibujando una nueva realidad en la que la complejidad, la incertidumbre, la volatilidad y la ambigüedad eran los elementos más comunes del entorno.
Las características de este nuevo entorno detonaron que la Fundación Haciendas del Mundo Maya, una asociación sin fines de lucro que trabaja para expandir las oportunidades de desarrollo de las comunidades de la Península de Yucatán, replanteara su enfoque y reinventara su forma de trabajo con las redes conformadas. De ahí surgió una nueva metodología de colaboración que combinó la experiencia de intervención participativa adquirida a lo largo de 20 años con enfoques de impacto colectivo y pensamiento sistémico.
En ese contexto emergió Ensamble Artesano, una plataforma mexicana que reúne a artesanas, artesanos, organizaciones que acompañan procesos de desarrollo en comunidades rurales, y aliados con capitales estratégicos para apoyar el desarrollo comunitario. Su objetivo es reactivar la economía del sector artesanal detenida por la pandemia. En esta plataforma, la Fundación Haciendas del Mundo Maya ha tenido el rol de gestión, articulación y acceso a mercado desde su origen.
Ensamble Artesano: un conjunto de fuerzas para la reactivación económica
Ensamble Artesano emergió como una respuesta disruptiva en medio de la pandemia para atender las necesidades de artesanas y artesanos cuya fuente de ingresos se redujo o desapareció debido a la repentina caída en las ventas de artesanías en los mercados, principalmente turísticos. El efecto de esta disminución de ventas se tradujo en una pérdida de más de 21 mil millones de pesos en el Producto Interno Bruto del sector cultural en México (Cuenta Satélite de la Cultura, INEGI, 2021).
Las artesanías son un sector económico relevante en México . La Cuenta Satélite de la Cultura elaborada por INEGI reportó en 2021 que las artesanías aportaron 20.8% al PIB cultural, 0.6% al PIB total de México (alrededor de 153 mil 437 millones de pesos). Además, según la Encuesta de Ingreso y Gasto de los Hogares, el gasto en artesanías realizado por los hogares en 2021 fue de 154 mil 810 millones de pesos, lo que equivale a 21.8 % del total de gasto realizado por los hogares en bienes y servicios culturales. No sólo eso, el INEGI calculó en 2018 que la población que depende totalmente de la venta de artesanías es más de un millón de personas.
A pesar de su relevancia económica y social y del papel dominante de comunidades indígenas que viven en zonas de bajos ingresos y marginadas en él (FONART, 2020), el sector artesanal carece de programas públicos para incrementar su competitividad y acceso a ingresos. Este es un escenario que comparten los sectores artesanales latinoamericanos, donde se evidenció que el rompimiento de las cadenas productivas y de comercialización provocado por el aislamiento social afectó gravemente a las economías del sector artesanal al limitar su acceso a los productos básicos de subsistencia. En este sentido, las artesanas y los artesanos tienen carencias que surgen de la falta de condiciones favorables para generar ingresos sostenibles.
Enfrentar este desafío exigía colaboración. Cuando apenas era una idea en la mesa de Ensamble México (un colectivo de fundaciones e instituciones donantes que de manera articulada incide en causas comunes potenciando proyectos colaborativos), uno de los aliados más cercanos de la fundación dijo que “enfrentar los enormes retos y la complejidad actual como sociedad mexicana no es posible sin alianzas. Ensamble Artesano es una iniciativa que demuestra lo que podemos lograr en el sector social si colaboramos”.
Así fue como, en 2020, Fundación Haciendas del Mundo Maya y Taller Maya concibieron Ensamble Artesano. En alianza con México Territorio Creativo, Design Week México y Estafeta, se creó una “plataforma colaborativa conformada por una Red de 36 Organizaciones Aliadas y proyectos que tienen como punto de encuentro el diseño, la producción creativa y el comercio local justo y responsable”. Esta concepción contó con la asesoría de Igeneris, una reconocida firma de asesoría comercial.
Ensamble Artesano partió de un ejercicio de pensamiento colectivo que sumó inicialmente a esas 36 organizaciones que ya se dedicaban a conectar grupos artesanales con oportunidades de ingreso de manera regular, y que además cuentan con estrategias y enfoques muy diversos para lograrlo. Algunas tienen un modelo propio de desarrollo comunitario al igual que la Fundación Haciendas del Mundo Maya, otras promueven la formación de habilidades empresariales, unas más tienen esquemas de ahorro y préstamo colectivo. En otras, su capital es el diseño de productos artesanales, la comunicación y el marketing, o la logística. Marilú Hernández, presidenta de Fundación Haciendas del Mundo Maya, considera que el gran acierto de Ensamble Artesano “fue sumar a organizaciones diversas con diferentes experiencias de trabajo, con artesanos por muchos años…para fortalecer un gremio en torno a una visión compartida”.
Ensamble Artesano se expresa como un movimiento donde confluyen una diversidad de seres humanos, patrimonio cultural y distintas formas organizativas de activación económica. Además, integra una agenda común con el objetivo de “contribuir al mantenimiento de la actividad artesanal dentro de la economía formal como fuente de ingresos en población vulnerable por un período de tres meses a través de diseños innovadores” (FHMM, 2021).

Taller Maya es una de las marcas que articula Ensamble Artesano para difundir el trabajo de diversos artesanos.
Vocación de atención y colaboración
En 2002, Fundación Haciendas del Mundo Maya se constituyó con la misión de “generar acciones que promuevan la identidad, el reconocimiento y el rescate de la cultura maya, fomentando la superación de la pobreza extrema a partir de oportunidades de educación, salud y desarrollo económico con la participación de la población como promotores de sus propios proyectos”. Su vocación colaborativa en la atención a emergencias por desastres naturales se institucionalizó a través de una metodología de autogestión comunitaria y reconstrucción con enfoque de desarrollo humano: el Modelo de Desarrollo Comunitario Integral (MDCI) para guiar sus intervenciones en la región.
A través del MDCI, la fundación promueve el desarrollo humano desde el fortalecimiento de las habilidades y el trabajo colaborativo en contextos comunitarios de la Península de Yucatán.También fomenta la autogestión y el autoempleo en proyectos sostenibles que propicien la generación de ingresos para las personas y fortalezcan sus medios de vida, teniendo como base la participación activa de las comunidades.
En 2005, Fundación Haciendas del Mundo Maya impulsó la creación de una empresa comercializadora como un instrumento para alcanzar su misión: Semillero de Empresas Rurales. Esta empresa ha funcionado como una plataforma de acceso a mercado para 43 empresas sociales, que emergieron a partir del Modelo de Desarrollo Comunitario Integral. Opera a través de dos marcas: Taller Maya y Traspatio Maya. Taller Maya se enfoca en la comercialización justa de artesanías producidas por las empresas sociales, y Traspatio Maya se dedica a fomentar la seguridad alimentaria con la producción sostenible de frutas y hortalizas, maíz, miel y sal, comercializando los excedentes e integrando a los productores en la cadena de valor de esos productos.
La emergencia generada por los sismos de 2017 motivó el diseño del programa de Reconstrucción Social del Hábitat, basado en la experiencia de la fundación en la reconstrucción de viviendas en la Península de Yucatán tras el paso del huracán Isidoro en 2002. Este programa facilitó el acceso de familias afectadas por los sismos a casas dignas, seguras y respetuosas de la tipología y formas de habitar de la comunidad Mixe de Coatlán, en Oaxaca. Esta iniciativa liderada por la comunidad fue respaldada por aliados como Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, Fundación ADO, Fundación Merced, Fundación W. K. Kellogg, Fundación Privada Solidaridad y el Municipio de Tehuantepec.
Ante la crisis, resaltar la causa
Rosa, una artesana acompañada por Impacto, una organización que participa en Ensamble Artesano, dijo: “No habíamos tenido trabajo por la enfermedad que ha venido, me afectó mucho porque vivo de la artesanía, de mis telares”. Rosa Teresa Hernández vive en Zinacantán, un municipio en Los Altos de Chiapas donde 91.2% de la población habla al menos una lengua indígena; la tzotzil es la principal en la región. Ella es una de las tantas artesanas afectada por el cierre de mercados, que depende de la venta de sus artesanías para sobrevivir. Igual que Rosa, en México un millón de personas dependen totalmente de la venta de artesanías para su sustento, de acuerdo con la Encuesta de Ingreso y Gasto de los Hogares (INEGI, 2018).
En abril de 2020, cuando Ensamble Artesano se concibió, las cifras de contagios de COVID-19 ya eran alarmantes: 3 mil 441 casos confirmados; 10 mil 105 casos sospechosos y 194 defunciones (Gobierno de México, s.f.). La Organización Mundial de la Salud reportó más de 1.6 millones de casos confirmados y más de 100 mil defunciones a causa de la enfermedad (Johns Hopkins University, 2020). La dimensión de esta crisis no es ajena para nadie: a marzo de 2023, cuando la Universidad Johns Hopkins dejó de recopilar datos de seguimiento de la enfermedad, se habían registrado más de 676 millones de casos y alrededor de 6.9 millones de vidas perdidas; para México se reportaron más de 7.4 millones de contagios y 333 mil fallecimientos. Sin duda, fue una crisis sanitaria que se prolongó más allá de cualquier expectativa pesimista.
Rosa es un ejemplo de cómo esta crisis expandió sus efectos a la economía: las medidas de aislamiento social recomendadas para evitar la propagación del virus impactaron con un efecto destructor en las cadenas de valor de diversos sectores de la economía, lo que repercutió en la caída estrepitosa del empleo. El Banco Interamericano de Desarrollo reportó que en América Latina y el Caribe se perdieron 31 millones de empleos que representaban el 14% del total de la región. El impacto fue exponencialmente mayor en grupos vulnerables, como mujeres, jóvenes y en el empleo informal. En el caso de México, el Instituto Mexicano para la Competitividad reportó que se perdieron 12 millones de puestos de trabajo, equivalentes al 22% de los empleos registrados en el país (IMCO, 2021).
El efecto de la caída del empleo en los ingresos generales repercutió en las comunidades artesanales asentadas en localidades rurales: sus ventas bajaron repentinamente y tampoco podían salir a vender su producción en los mercados urbanos donde normalmente lo harían. Sin embargo, los ingresos no eran lo único en riesgo: también corrían peligro el patrimonio y la identidad que resguardan las artesanías mexicanas al reflejar las tradiciones y cosmogonía propias de la cultura de las comunidades artesanales.
La fundación concentró esfuerzos para mantener activas las empresas sociales artesanales de México, al menos durante los meses más agudos de la pandemia, con el fin de preservar las fuentes de ingreso de las comunidades y proteger su patrimonio cultural. Al desafío se sumaron organizaciones de distintos ámbitos sociales como empresas y marcas de diseño, un organismo internacional y un colectivo que promueve el diseño como agente de cambio social, todas inspiradas por la experiencia de la fundación adquirida durante 20 años de practicar su Modelo de Desarrollo Comunitario Integral.
Ensamble Artesano trabaja directamente con artesanos de distintas partes de México
Una cadena de valor más horizontal
La cadena de valor del sector artesanal tiene una estructura convencional como la de otros sectores, que genera una distribución desigual de ingresos en sus distintos eslabones. La pandemia acentuó esa condición, provocando que los ingresos de artesanos y artesanas disminuyeran o desaparecieran, lo que puso en riesgo la continuidad de las familias en la actividad artesanal.
Un análisis de cadenas de valor del Banco Mundial permite entender mejor dónde se genera y capta un mayor flujo económico en sectores como el artesanal. El flujo de valor agregado de la cadena de valor artesanal tiene forma de “U”, donde el mayor valor agregado se concentra en los extremos en los que típicamente no participan artesanas y artesanos. Los eslabones que se entrelazan uno después del otro son: investigación y desarrollo, diseño y gestión, manufactura, logística, marketing, gestión de marca, ventas y servicio al cliente. Conforme a este orden de la cadena, es en el primer y último eslabón donde se concentra el mayor valor agregado y los de menor valor son manufactura y logística. La propuesta de Ensamble Artesano consiguió aplanar la curva de la “U” con un planteamiento de cadena de valor más horizontal, con principios de comercio justo y transparencia, que involucra a artesanas y artesanos en los distintos eslabones, resultando en una mejor distribución del valor y una revalorización de las etapas de la cadena que corresponden tradicionalmente a las artesanas y los artesanos.
Desde la perspectiva que plantea Ensamble Artesano, el diseño artesanal está vinculado directamente a las y los productores, es decir, artesanas y artesanos. Sus creaciones están inspiradas en su cultura y entorno social, su cosmovisión y sensibilidad hacia la vida, así como los recursos naturales de sus comunidades. La manufactura artesanal depende totalmente de su habilidad en el manejo de los materiales y de su maestría en el conocimiento de las técnicas tradicionales con las que crean piezas artesanales únicas.
Así, considerando que las artesanas y los artesanos son clave en la cadena de valor artesanal, era fundamental priorizar su reactivación económica y dirigir los esfuerzos de una intervención social en esta cadena hacia los eslabones relacionados estrechamente con su trabajo. De igual manera, era esencial generar capacidades para poder ocupar otros eslabones de la cadena. Por ello, Ensamble Artesano se formuló como un programa en tres etapas: activación económica, comercialización y fortalecimiento, con un impacto económico total de más de 150 millones de pesos.
La primera etapa fue la de diseño y producción en la que se dispersaron 50 millones de pesos como pago por la producción de una colección inédita. En segundo lugar, esa colección con valor en el mercado de 63 millones de pesos se vende a través de canales físicos y online. Y, por último, el monto obtenido por la venta de la colección, menos los costos de comercialización, regresa a una bolsa para financiar acciones de fortalecimiento para el sector artesanal.
La propuesta incluye dos componentes principales: diseño participativo y gestión formal y compartida. El primero se refiere a un proceso creativo en el que intervienen de manera horizontal artesanas, artesanos, mentores en diseño y curadores. El segundo es un componente de gobernanza, necesario para que la operación y las estrategias del modelo fluyan en una red. Hoy esta red ha convocado a 5 mil 600 artesanas y artesanos organizados en 397 grupos artesanales de 23 estados de la república, acompañados por 80 organizaciones sociales, 60 diseñadores, además de 20 aliados estratégicos y donantes, todos comprometidos con la transformación social en México.
La operación de Ensamble Artesano incluyó el trabajo y aportación de cada uno para completar y profesionalizar los eslabones de la cadena de valor. En investigación, diseño y desarrollo de producto se requerían líderes en la industria de diseño y moda, que fueran referentes del diseño en México, por lo que Design Week México y México Territorio Creativo se hicieron cargo. El área de diseño y gestión lo asumió FHMM desde una perspectiva de red e impacto colectivo, integrando al colectivo de 36 organizaciones diversas (Organizaciones Aliadas, OAs) enfocadas en la generación de ingresos justos y sostenibles para grupos de artesanas y artesanos.
La manufactura estuvo en las manos de artesanas y artesanos organizados en grupos productivos (grupos artesanales). La logística interna y externa requería un líder en la industria de soluciones logísticas y de empaque, por lo que Estafeta se hizo responsable. En la construcción de narrativa participó Caralarga integrando su experiencia en posicionamiento de marca en el sector. En marketing y gestión de marca, Ensamble Artesano contó con la asesoría especializada de Igeneris, quien provee consultoría en planes de comunicación, posicionamiento de marca y marketing. Finalmente, para ventas y servicio al cliente se requería la gestión, operación y administración de ventas, siendo Taller Maya y Fundación Haciendas del Mundo Maya quienes aportaron la gestión y sus puntos de venta.
Reactivando la economía del sector artesanal
Las artesanas, los artesanos y sus familias vieron en Ensamble Artesano un aliado para seguir produciendo y generar ingresos cuando la economía del sector estaba deprimida. Petra López Aguilar, artesana del Estado de México que colabora con Musgo, considera que Ensamble Artesano es “una ayuda económica para mi familia, ya que con la pandemia pues sí fue algo difícil”. En el mismo sentido, Guillermo Guerrero, artesano de lacas con Alicia D’Core, cuenta que “muchas de las familias que nos dedicamos a esto tenemos el honor de decir que tenemos trabajo en estos tiempos tan difíciles de la pandemia”.
La reactivación económica para los grupos artesanales en tiempos de pandemia fue posible gracias a un cambio de paradigma “de la competencia a la colaboración”. Pedro Gamboa, colaborador de Fundación Haciendas del Mundo Maya y participante en la creación y gestión del proyecto, resaltó que “tener una misma visión los artesanos, los diseñadores y las organizaciones, nos permitió un diálogo constructivo de mejores prácticas compartidas y una nueva visión de futuro". Ante un escenario de máxima incertidumbre por la pandemia, “se decidió que era indispensable contar con organizaciones que ya tuvieran conocimiento profundo del territorio y contexto de los grupos artesanales, así como un capital social ya construido con cada uno. Las organizaciones aliadas pudieran tener diversas figuras, diseñadores, marcas de artesanía, comercializadores, cooperativas, OSCs, y deberían tener una trayectoria verificable de trabajo y compromiso con la generación de ingresos sostenibles con los grupos a los que acompañan, perspectiva de trabajo intercultural y en apego a derechos humanos” (FHMM, 2021).
El modelo de Ensamble Artesano, inicialmente propuesto por la Fundación Haciendas del Mundo Maya, contempló un período de intervención de 12 meses para la reactivación. Primero se identificaron aliados, luego se convocaron y seleccionaron a las organizaciones aliadas que podrían participar, así como a los grupos artesanales; después empezaron los trabajos de diseño, producción y logística. Simultáneamente, se desplegó una plataforma online para comercializar las piezas y se aprovechó la infraestructura física de Taller Maya para ampliar las posibilidades de venta. La reactivación económica representó para artesanas y artesanos un ejercicio desafiante ya que la coordinación entre Fundación Haciendas del Mundo Maya y todas las otras organizaciones ocurrió en un medio casi ajeno a su cotidianidad: canales virtuales para establecer contacto, presentarse, hacer acuerdos, hacer un seguimiento, construir diseños nuevos, o capacitarse.
El FHMM estableció los montos de reactivación a partir de la idea de proveer trabajo por tres meses como amortiguamiento a la caída de ingresos durante los meses más fuertes del aislamiento por la pandemia. “Se tomó como referencia de línea de pobreza por ingreso rural del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Pública de Desarrollo Social para abril de 2020 situada en 2 mil 467 pesos [... y] se estableció un monto por persona de 9 mil [pesos] por los tres meses como meta de reactivación, con el lineamiento de buscar que la mayor proporción de ese monto llegue directo a manos de los participantes adecuando el diseño de productos y procesos como sea necesario” (FHMM, 2021). Ello se tradujo en 70% de ese monto para mano de obra y 30% para materia prima, siendo los otros gastos cubiertos por el proyecto.
En una primera edición del proyecto, los fondos recaudados alcanzaron para llegar directamente a 2 mil 500 artesanas y artesanos, y de manera indirecta a 10 mil personas considerando a sus familias. Estos recursos irían para artesanas y artesanos mayores de 18 años, organizados previamente en grupos, que producen piezas artesanales como medio de acceso a ingresos y que operan en la economía formal a través de empresas sociales u otras figuras jurídicas. La organización aliada que los acompaña sería responsable de la operación del programa completo con los grupos artesanales en cada territorio.
La reactivación como respuesta inmediata a la emergencia se implementó con la suma de esfuerzos de los aliados. La transición de la competencia a la colaboración no podía haber ocurrido sin voluntades afines; había experiencia de cada una de las 36 organizaciones y voluntad para poder compartir e implementar mejores prácticas. También nos apoyamos en marcos de referencia de corte social que sirvieron de guía: las condiciones de Impacto Colectivo, el Desarrollo Humano, el Aprendizaje Holístico y el Diseño Participativo, todos ellos ingredientes fundamentales para que Ensamble Artesano fortaleciera la capacidad creativa del gremio y la transformación social.

Diseño participativo: una herramienta para transformar y construir comunidad
En Ensamble Artesano concebimos el diseño participativo como una herramienta culturalmente sensible con potencial para la transformación social, que detona la creatividad y que construye puentes entre la tradición y la innovación que exige el mercado actual. Los hermanos Zárate, artesanos alfareros de Michoacán que colaboran con Tuux México abordaron los nuevos diseños como un reto, pues los ven como algo que pueden superar y que les ayuda para que, como artesanos, puedan “hacer nuevas cosas y no quedarse con lo que siempre hemos hecho”.
En el diseño participativo intervienen distintos roles en la creación de las piezas artesanales, y se dialogan horizontalmente temas que van desde costos, procesos, colores, formas, precios, narrativas, funcionalidad, disponibilidad de materias primas en el entorno, hasta fuentes de inspiración. Como es un proceso multidisciplinario y multicultural, se tienen que definir canales de comunicación claros y al alcance de los participantes, así como definir las voces con poder de decisión.
Según Rufina Ortiz, artesana alfarera de Santa María Atzompa, Oaxaca, el diseño en Ensamble Artesano, “es mostrar parte de los procesos, de la tradición, de la cultura, pero más de mis raíces. Para mí, es parte de dar y sembrar semillas con ellos para que sigan germinando a futuro”. Un ejemplo de diseño participativo es un ejercicio denominado “Las flores del Edén”, descrito por las participantes como “un homenaje a la belleza natural de caminar por el bosque y la selva de Chiapas y a la sorprendente forma que tienen las flores de adornar la selva”. Primero se recolectan fotografías de la vida cotidiana; segundo, se dibujan siluetas florales; tercero, individualmente, las participantes generan su interpretación de un ramo de flores.
De ejercicios como este se originaron recomendaciones para la buena práctica del diseño participativo en artesanía. Entre ellas se encuentran:
- Hacer las cosas de forma diferente.
- Procurar que al menos la primera sesión de trabajo sea en persona, porque el trabajo colaborativo funciona mejor de manera presencial.
- Lograr que las personas externas al grupo artesanal conozcan previamente la comunidad: leer, informarse e investigar con anticipación para entender el contexto de trabajo e inspiración presente.
- Conocer las tendencias del mercado: estar al tanto de las tendencias en el ámbito donde se va a colaborar ya sean productos de moda, mobiliario o decoración.
- Definir desde el principio del proceso cuánto tiempo hay disponible para explorar hasta tener un diseño final y los pasos siguientes para tener el producto disponible en el mercado.
- Practicar la escucha activa y la gestión de la creatividad: reconocer a todos los participantes como diseñadores.
- Evitar imponer ideas de diseño o inspiración, dejar que las ideas encuentren consenso como parte de un proceso de aprendizaje y exploración de la creatividad.
- Desarrollar la capacidad de comunicar en un lenguaje sencillo y directo.
- Mantener un compromiso con la identidad cultural, entendiendo la artesanía no solo como la creación de objetos sino como una expresión de cultura viva.
- Asumir un compromiso con el desarrollo humano comunitario porque el fin último de la artesanía es generar bienestar a través del trabajo y la expresión cultural.
Resultados que inspiran
La intervención en la cadena de valor que planteó Ensamble Artesano no solo permitió aplanar la curva de distribución del valor agregado en el sector artesanal: también está abonando al rescate de las técnicas artesanales tradicionales, así como a la revalorización y dignificación del trabajo artesanal que, debido a la marginación que sufren las comunidades en donde se practican, se va relegando a segundo plano. Al mismo tiempo, está tejiendo un puente respetuoso entre el diseño contemporáneo y el talento de artesanas y artesanos a nivel nacional que generan expresiones de arte popular, lo cual contribuye a preservar el patrimonio cultural de las comunidades artesanales y al fortalecimiento del tejido social.
Al crear espacios de diálogo colectivo para compartir necesidades, intereses, retos, mejores prácticas y herramientas hacia un desarrollo sostenible, Ensamble Artesano favorece el tránsito de la competencia a la colaboración y co-diseña un sentido de identidad de red al articular un sector con base en las fortalezas de cada integrante, poniendo a las y los participantes en el centro.
En voz de Margarita López, artesana fundadora de Kip Tik, “[Ensamble Artesano] nos da la posibilidad de compartir nuestras experiencias y conocimientos para fortalecer y preservar más de 20 técnicas ancestrales que son parte fundamental de nuestra identidad. La fusión de conocimientos, de marcas y artesanos ha creado nuevas composiciones técnicas para la innovación de piezas. Esta colaboración nos ha permitido vivir el impacto directo en las comunidades”. Asimismo, la artesana resalta que el trabajo con Ensamble Artesano les ha mostrado nuevas formas de comercializar su trabajo: “ahora no solo somos artesanos, somos empresarios, sabemos el valor de nuestro trabajo y su potencial de llegar a diferentes partes del mundo. Como representante de un sector de la población que depende de la producción artesanal, es nuestra prioridad generar redes y alianzas que dejen un impacto integral a largo plazo. La capacidad de participar en el mercado global está dentro de nosotros, solo falta dar ese primer paso para desarrollar habilidades comerciales y administrativas”, añadió.
Hoy, la energía de Ensamble Artesano se dirige a la comercialización de toda la colección y pone especial énfasis en la articulación significativa de una agenda de fortalecimiento para el sector artesanal mexicano. Llegar a esta fase del proyecto revela que Ensamble Artesano es un ejemplo práctico de cómo se construye una red de impacto colectivo, desde el diseño y establecimiento de una agenda común hasta las acciones necesarias para incidir directamente en el bienestar de quienes participan en la red.
Ensamble Artesano está generando escenarios reales en los que artesanas y artesanos participan activamente en nuevos eslabones de la cadena de valor, permitiéndoles generar un mayor ingreso. Asimismo, demuestra la importancia del diseño participativo como una herramienta de transformación social, entendida como una metodología que fomenta la colaboración entre grupos artesanales y diseñadores para crear puntos de encuentro e intercambio intercultural de saberes en el proceso de creación de piezas artesanales. Esta sinergia de enfoques sobre el impacto colectivo y el diseño participativo para intervenir en la cadena de valor está propiciando avanzar hacia nuevas posibilidades que amplían mercados y activan el bienestar en el sector artesanal mexicano.
Artesana trabaja en el proceso de elaboración de una artesanía textil.
Los desafíos fortalecen y son parte del trabajo colaborativo
La pandemia se extendió más allá del período de apoyo inicial establecido por Ensamble Artesano. Se había cumplido la reactivación económica de más de 2 mil 500 artesanas y artesanos, la comercialización de la producción generada todavía estaba corriendo, y se empezaban a desplegar algunos esfuerzos para fortalecer al sector artesanal a través de comunidades de aprendizaje, que son espacios para compartir buenas prácticas entre pares.
El éxito y las experiencias de la implementación de este proyecto en 2020 propiciaron que se generara una segunda edición más eficiente a mediados de 2021 que nos permitió innovar más en la co-creación de procesos de gestión compartida. Ejercitamos la corresponsabilidad a través de la evolución de los órganos de gobernanza donde se toman las decisiones que afectan a toda la red y que involucran a representantes de los diferentes grupos de interés de Ensamble Artesano.
Ensamble Artesano tiene dos órganos que colegian los temas operativos y estratégicos de la red. Uno técnico, que en la primera edición se conformó como Consejo de Contraloría, en cuya mesa se dialoga, se emiten opiniones y se toman decisiones sobre la operación cotidiana de Ensamble Artesano. Se integró voluntariamente por diez representantes de las organizaciones aliadas, con Fundación Haciendas del Mundo Maya como gestora del proyecto. Hoy, también forman parte de ese Consejo diez artesanas y artesanos de la red, quienes aportan desde su perspectiva y generan una visión desde el campo, del gremio. El otro órgano de gobernanza es un Consejo Administrativo que integra a aliados estratégicos que formaron parte de la concepción y definición del propósito de Ensamble Artesano, además de un representante del Consejo Técnico. En esta mesa se discuten temas relacionados con la metodología, la expansión, o la participación con otras alianzas estratégicas que impulsen la consecución de los objetivos.
La implementación de la primera y la segunda vuelta exigió también un ejercicio de cocreación constante, así como de monitoreo y evaluación para mantener el proyecto en marcha. La necesidad de contar con información que aporte transparencia a todo el sistema y sustente las decisiones que se toman en los diferentes órganos de gobernanza de la red, impulsaron la creación de un sistema de información que da cuenta de manera organizada, ágil y disponible para todos los actores de la red, sobre quiénes son y dónde están los participantes, su caracterización fiscal, qué piezas artesanales hacen, y cuáles son los productos diseñados, a partir del programa de Ensamble Artesano, que funcionan mejor en el mercado. Asimismo, debido a la magnitud de la producción, este sistema permite dar seguimiento al desplazamiento del inventario para generar trazabilidad de los mercados y temporadas en las que los productos tienen salida. Esta información se convierte en insumo para la toma de decisiones de negocio de las artesanas y los artesanos.
La reactivación desde la economía formal es otro elemento que ha significado un reto constante en los emprendimientos. En particular, existe una tensión en el acceso de los grupos artesanales a los recursos necesarios para establecer negocios formales, como la tecnología, los servicios financieros y la asesoría técnica y profesional. Ensamble Artesano convocó a una comunidad de aprendizaje con el acompañamiento técnico y profesional de miembros de la red con experiencia en temas fiscales, con el propósito de entender estrategias o procesos de actualización de regímenes fiscales, buscando que los grupos artesanales o las organizaciones aliadas puedan seguir operando en la formalidad y apegados a las regulaciones.
Asimismo, al diseñar piezas artesanales para una colección que integra piezas creadas a partir de 19 técnicas artesanales tradicionales distintas, en diferentes partes del país y con decenas de grupos artesanales, necesariamente se requería un sistema de registro en el que se establecieran los costos y especificidades de los productos para garantizar estándares de medidas, insumos específicos, una paleta de color definida exclusivamente para Ensamble Artesano y la calidad misma de las piezas artesanales. Este sistema se tradujo en una Ficha Técnica, una herramienta que resulta del proceso creativo, y que está a disposición de artesanas y artesanos para su libre uso.
El distanciamiento social fue el desafío más significativo durante la primera edición de Ensamble Artesano porque restringía la cercanía con los grupos artesanales en campo. A lo que se sumaba la falta de acceso a mecanismos de comunicación digital: el acceso a señal de internet es limitado en las comunidades rurales artesanales. Además, el manejo de plataformas de comunicación en línea era incipiente o nulo en muchos casos. Sin embargo, las organizaciones aliadas, junto con artesanas y artesanos, lograron que gradualmente esto dejara de ser un desafío y se convirtiera en un capital adicional de los artesanos.
Si bien Ensamble Artesano nació como una iniciativa para reactivar la economía de las comunidades artesanales debilitadas debido a los efectos de una prolongada emergencia sanitaria, la segunda edición de esta intervención social reforzó el componente de fortalecimiento para generar habilidades técnicas y sociales que mejoren la resiliencia del sector, promoviendo la participación colectiva con una agenda común en la que identifican y se comparten buenas prácticas.
Así, Ensamble Artesano se constituyó como una red de colaboración que actualmente involucra a 5 mil 600 artesanas y artesanos organizados en 397 grupos o talleres artesanales, 80 organizaciones aliadas dedicadas a conectar a esos grupos artesanales con oportunidades de ingreso, y 17 socios estratégicos que aportan recursos para la gestión de la red y cuentan con un área de especialidad que comparten para mejorar la profesionalización y fortalecimiento de todos los actores en la cadena de valor.
El diseño participativo es un ejercicio sinérgico que ocurre a nivel de campo, en el que participan artesanas y artesanos, así como diseñadores de arte, de moda o interiorismo, abriendo un diálogo entre los saberes de las comunidades artesanales y el diseño contemporáneo. Esto ha generado una colección inédita de más de mil ochocientos diseños innovadores y una producción de más de 30 mil piezas.
A partir de Ensamble Artesano, también se crearon dos cápsulas especiales en respuesta a peticiones específicas y financiadas por donantes en Guerrero y Michoacán. Estás cápsulas desarrollan el modelo de tres ejes de Ensamble Artesano en un territorio limitado con una problemática común y, adicionalmente, buscan incidir directamente en la construcción de tejido social junto a los actores locales clave.
Actualmente, Ensamble Artesano está enfocado en la última etapa de la comercialización de los productos generados porque en la medida que retornan recursos por la venta de las piezas, el tamaño de la bolsa de recursos disponible para el fortalecimiento del sector aumenta, ampliando las posibilidades de alcance de esta etapa del proyecto. Aún está pendiente la construcción de una plataforma digital independiente del sistema y abierta a todo el sector en la que se puedan encontrar las herramientas hasta ahora utilizadas por todos los artesanos en formatos útiles para las diferentes etapas de la cadena de valor, así como los cursos que se han impartido sobre diversas temáticas novedosas, como tendencias de color, empaque y costeo de productos. Ensamble Artesano está trabajando en encontrar las mejores propuestas para la formación en negocios para el sector artesanal para construir esta plataforma, así como para enfrentar otros desafíos que tienen que ver con la visibilización y el acceso a mercados del proyecto más allá de las fronteras nacionales, manteniendo la identidad de la marca que es Ensamble Artesano como representante en el exterior de un colectivo de artesanas y artesanos, diseñadores y organizaciones aliadas.
- Referencias:
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- Miguel A. Talavera Sánchez es colaborador en Fundación Haciendas del Mundo Maya y responsable de la estrategia de información y análisis de datos que produce el colectivo Ensamble Artesano, transformándolos en insumos que sirvan al sector para la toma de decisiones. También forma parte de un equipo interdisciplinario a cargo de diseñar el programa de fortalecimiento de Ensamble Artesano. Es economista y maestro en políticas públicas; ha coescrito para la revista Voz y Voto en México, y para la revista digital Gerencia Ambiental de Argentina
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Este artículo es contenido original de la revista de Stanford Social Innovation Review en Español #17
- Edición por Abraham Vázquez
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