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Más allá de las fronteras: Innovación social a través de la cocreación con el gobierno

2026-08-03
Ashleigh Gillwald Morrell
SSIRñ #20
Serie esperanza activa en América Latina

Para muchas iniciativas sociales, lograr un impacto transformador requiere del liderazgo del gobierno. Teaching at the Right Level (TaRL) Africa ha profundizado el conocimiento sobre cómo apoyar eficazmente a los socios gubernamentales, adaptar operaciones a distintos contextos y fronteras, y trabajar dentro de los sistemas existentes.

Dos niños pequeños se dirigen al mercado saliendo de la escuela. Leen con seguridad el anuncio que indica lo que está en venta, hacen su pedido y cuentan con cuidado el cambio. De camino a casa, hablan sobre lo que han aprendido ese día.

Este es el sueño. Es sencillo: que todos los niños vayan a la escuela y realmente aprendan, y que algún día recordemos con horror el tiempo en el que las cosas fueron diferentes.

La realidad dista mucho de ello. En el África subsahariana, solo 1 de cada 10 niños de 10 años es capaz de leer con seguridad el anuncio del mercado o comprobar su cambio. Al menos 8 de esos niños van a la escuela. Los niveles de aprendizaje varían, pero las brechas son grandes y persistentes en todos los contextos. A pesar de innumerables reformas e inversiones, entre ellas, varios millones de dólares en subsidios escolares, suministro de libros de texto y nuevas tecnologías educativas, pocas iniciativas han mejorado de manera significativa el aprendizaje básico a gran escala.

¿Cómo se puede cambiar esto? El director ejecutivo de la fundación Mulago Foundation, Kevin Starr, escribió en su artículo «Strategy: Go Big or Go … Oh, Just Go Big» (Estrategia: Apuesta a lo grande o... simplemente apuesta a lo grande) publicado en 2022 por SSIR, que hacer realidad cualquier sueño empieza por encontrar quién lo haga (agente) y quién lo pague (contribuyente). El gobierno, las ONG y las empresas son posibles agentes.

Los clientes, la ayuda exterior y los gobiernos son los tres posibles contribuyentes a gran escala. Pero, como ha escrito Starr recientemente, los recortes repentinos a USAID y otros programas de ayuda limitan las opciones. En toda el África subsahariana, los gobiernos proporcionan el 69% del gasto total en educación; esta proporción seguirá creciendo a medida que disminuya el apoyo de los donantes.

La conclusión en este caso puede parecer obvia: abandonar todo y ayudar a los gobiernos a impartir una educación de calidad. Sin embargo, los gobiernos y socios que amplían y mantienen soluciones eficaces siguen siendo escasos, dentro de sus países y, sobre todo, entre ellos. Entonces la cuestión no es si hay que trabajar con los gobiernos para lograr un impacto duradero, sino cómo hacerlo. ¿Cómo resisten las organizaciones la tentación de diseñar soluciones de forma aislada y esperar que estas se «transfieran» eficazmente a los gobiernos al final del proceso? ¿Cómo equilibran las organizaciones la presión por alcanzar hitos rápidamente con la necesidad de apoyar la capacidad de los gobiernos para tener éxito a largo plazo? ¿Y cómo rechazan las organizaciones un enfoque binario de la evaluación que etiqueta los programas como «éxito» o «fracaso» y, en su lugar, adoptan un enfoque de aprendizaje y adaptación continuos?

Teaching at the Right Level (TaRL) Africa (Educación al Nivel Adecuado - África), donde trabajo, apoya a los gobiernos y a sus socios para que implementen el enfoque TaRL. Nuestra misión es que los sistemas de educación pública preparen a todos los niños con habilidades fundamentales. Nos enfrentamos a estas cuestiones cada día.

El enfoque TaRL fue desarrollado por primera vez en la India a principios de los años 2000 por la ONG educativa Pratham para abordar el problema de los niños que avanzaban en la escuela primaria sin adquirir las habilidades básicas de lectura y matemáticas. Los planes de estudios ambiciosos y los exámenes de alto nivel incentivaban a los profesores a enfocarse en los mejores estudiantes del grupo, dejando atrás a muchos niños. TaRL da un giro al plantear una pregunta sencilla: ¿Qué puede hacer cada niño hoy? Se evalúa a los niños; se les agrupa por nivel de aprendizaje, en lugar de por edad o año escolar; y se les involucra en una instrucción específica y lúdica para fomentar la confianza y desarrollar las habilidades de lectura y matemáticas. Varios estudios controlados aleatorios (ECA) demuestran que, cuando se implementa correctamente, TaRL mejora los resultados de aprendizaje de los niños y que los más rezagados son los que se benefician más. Global Education Evidence Advisory Panel (Panel Asesor de Evidencia Educativa Global, GEEAP por sus siglas en inglés) califica la educación orientada al nivel de aprendizaje, en lugar del año escolar, como una «gran inversión» por su rentabilidad y fundamento en evidencia sólida.

Aunque TaRL se desarrolló en la India sin la intención de que se adoptara a nivel mundial, este enfoque sencillo aborda un reto que es particularmente común en toda el África subsahariana. En 2015, la Secretaría de Educación de Zambia buscaba formas de ayudar a los niños a regularizarse en las habilidades básicas. En respuesta, J-PAL Africa compartió evidencia sobre lo que había funcionado en otros países. El gobierno quedó muy impresionado con TaRL. Aunque existían similitudes clave en las causas de las crisis de aprendizaje en ambos países, había varias diferencias contextuales, como el tamaño de los grupos, el idioma, los sistemas de seguimiento y otros enfoques y programas educativos existentes. Sabíamos que TaRL no podía copiarse tal cual de la India a Zambia. Tenía que ser adaptado por los funcionarios del gobierno que mejor conocían el sistema y de quienes se esperaba que lo sacaran adelante. En conjunto, la Secretaría de Educación de Zambia, Pratham, J-PAL y los socios VVOB y UNICEF crearon Catch Up (Ponte al corriente), la adaptación de TaRL para Zambia. Todas las decisiones, quién debía impartir las clases, quién debía orientar a los estudiantes, a qué años escolares dirigirse, quién debía coordinar y gestionar el trabajo, qué actividades utilizar en las aulas, se tomaron de manera coordinada a partir de datos globales, años de experiencia en la implementación y el conocimiento del contexto y prioridades locales. Nada venía preestablecido ni había sido «validado» por el gobierno; todo se diseñó conjuntamente. El proceso se convirtió en un modelo de referencia para la forma en que TaRL Africa diseña iniciativas en colaboración con los gobiernos de toda África.

Catch Up creció rápidamente, con el apoyo del socio ejecutor VVOB, y despertó interés en todo el continente. TaRL cumplía el «triángulo estratégico» de criterios para su ampliación a escala gubernamental. Era técnicamente sólido y estaba respaldado por décadas de investigación rigurosa. Era políticamente viable, ya que los gobiernos reconocían la crisis de aprendizaje fundamental y la necesidad de una acción decisiva. Y era factible en términos de administración, ya que se centraba en lo que era prácticamente posible dentro de los sistemas que tendrían que gestionarlo. Para 2019, Catch Up se estaba ampliando a miles de escuelas y se habían puesto en marcha proyectos piloto de TaRL en Botsuana, Costa de Marfil, Nigeria y Uganda. La necesidad de un equipo que apoyara la adopción efectiva de TaRL se hacía cada vez más evidente. Pratham y J-PAL, con la inversión de Co-Impact, crearon TaRL Africa, que se separó como una organización independiente cuatro años más tarde.

Hoy en día, TaRL Africa y sus socios han llegado a más de siete millones de niños con los programas de TaRL. Los gobiernos de toda África han demostrado que pueden aplicar eficazmente este enfoque a gran escala, duplicando o triplicando el número de niños capaces de leer y hacer operaciones aritméticas en menos de 100 días desde su implementación. Varios países ahora están cerca de llevar la implementación a nivel nacional y algunos están empezando a integrar los costos del programa en sus presupuestos. Aunque aún nos queda un largo camino por recorrer, hay señales claras de que es posible un cambio duradero en los sistemas educativos. Al reflexionar sobre ello, tres formas de trabajo, y algunos principios relacionados con cada una de ellas, han ayudado a que las iniciativas de TaRL alcancen un impulso sostenible entre los gobiernos.

1. Empezar por una demanda auténtica

Muchas intervenciones educativas se instauran a través de una única transacción: un donante articula una necesidad y un proveedor, normalmente el licitante adjudicado, ofrece una solución predefinida, a menudo con un financiamiento significativo vinculado a un plazo determinado. En tales casos, los gobiernos pueden sentirse obligados a aceptar, incluso si el enfoque no es el que ellos habrían elegido o incluso si son conscientes de que probablemente no sea sostenible sin el apoyo externo. Cuando el donante pasa a otra cosa y el proveedor se retira, lo que queda suele ser un programa que pocas personas pidieron, no confían en el programa o no están preparados para sacarlo adelante.

Hemos constatado que un punto de partida útil es trabajar con gobiernos que expresan una gran demanda de TaRL. Dos condiciones suelen desencadenar una demanda auténtica en las primeras etapas: una comprensión compartida del problema y una experiencia de primera mano con TaRL que demuestre lo que es posible.

En Zambia, la Secretaría de Educación partió de un reconocimiento abierto: muchos niños no estaban aprendiendo lo básico. Esta disposición a nombrar el problema creó un espacio para nuevas ideas. Cuando los funcionarios visitaron Pratham en la India y vieron el TaRL en la práctica, dejó de ser una idea abstracta: era algo que podían ver e imaginar adaptando a Zambia.

En Costa de Marfil, la demanda se hizo posible gracias al diseño. Transforming Education in Cocoa Communities Initiative (Iniciativa para la Transformación de la Educación en las Comunidades Cacaoteras), un programa con financiamiento inicial de la Jacobs Foundation y destinado a mejorar la calidad de la educación de los niños en las comunidades productoras de cacao, permitió al gobierno intentar varios enfoques diferentes. TaRL fue uno de ellos. Tras evaluar las opciones, el gobierno eligió TaRL para su ampliación a gran escala, una decisión basada en haber comprobado de primera mano que los resultados del aprendizaje estaban empezando a mejorar.

Nigeria siguió un proceso diferente. Después de que TaRL Africa y sus socios apoyaran a dos gobiernos estatales para implementar el enfoque, los resultados se presentaron a otros estados del norte de Nigeria y TaRL Africa ofreció apoyo técnico solo si había interés. Varios estados respondieron asignando recursos y buscando asociaciones. Recientemente, en una visita de consulta a Kaduna, donde se está ampliando TaRL, se despertó el interés de otros estados, varios de los cuales se han comprometido a aportar financiamiento para comenzar la implementación.

Renunciar al reconocimiento y control

De la mano del enfoque en la demanda está la necesidad de que una comunidad de actores respalde el enfoque, de manera que se construya un entorno propicio para que la iniciativa crezca. Con demasiada frecuencia, las organizaciones se posicionan como el único proveedor de una intervención, etiquetándola como «el enfoque XYZ de la organización ABC». Incluso cuando ese modelo es eficaz, su alcance se ve limitado por la presencia y la capacidad del implementador original. Peor aún, un enfoque aislado a menudo deja al margen a otros actores del ecosistema educativo, lo que limita la amplia aceptación esencial para un cambio duradero.

Pratham tomó otro camino. Su generosidad y visión nos permitieron utilizar y adaptar el enfoque TaRL, no como contenido confidencial, sino como un bien público. El financiamiento flexible de grupos como Co-Impact y Founders Pledge nos dio la flexibilidad para responder a las necesidades del ecosistema y propició este mismo espíritu de apertura, de modo que TaRL Africa pudiera apoyar no solo a los gobiernos, sino también a una amplia gama de organizaciones para adaptar y hacer crecer TaRL en sus propios contextos. No tuvimos que rechazar solicitudes de apoyo de otras organizaciones porque no hubiera una partida presupuestaria correspondiente o porque nos preocupara la competencia; nuestro financiamiento estaba vinculado al apoyo al sistema. Desde 2019, TaRL Africa ha ofrecido asistencia técnica (capacitación, apoyo en el diseño de programas y resolución de problemas ad hoc) a más de 75 organizaciones y secretarías de educación. La asistencia técnica está diseñada para ayudar a otros a reflexionar sobre cómo funcionaría TaRL en sus sistemas, no solo para replicar lo que ha funcionado en otros lugares.

En algunos casos, sobre todo al principio, fue complicado desprenderse de ciertos aspectos pedagógicos del enfoque. Reflexionando sobre ello, lo que realmente se necesitaba era confianza. Con el tiempo, TaRL Africa dejó de lado algunos detalles programáticos y observó lo que podía suceder cuando otros tomaban la iniciativa. Las organizaciones y los gobiernos innovaron de formas que nunca se habrían podido prever, creando versiones de TaRL arraigadas en el contexto local que, aunque diferentes, no por ello eran menos eficaces.

Esta creciente comunidad de implementadores de TaRL está llevando ahora el enfoque hacia nuevas fronteras. La Secretaría de Educación de Costa de Marfil ha integrado plenamente TaRL en su estrategia de aprendizaje básico, lo que incluye la creación de modelos de formación híbridos y el inicio de la aplicación del enfoque en la formación inicial en las facultades de magisterio antes de que los docentes comiencen a impartir clases. YARID, una ONG del norte de Uganda, utiliza TaRL para ayudar a los niños refugiados a reincorporarse a la educación general. La Japan International Cooperation Agency (Agencia de Cooperación Internacional de Japón) apoyó la integración de TaRL en los sistemas nacionales de gestión escolar de Madagascar y Níger, basándose en su iniciativa existente «School for All» («Escuela para Todos»), que operaba a gran escala en varios países, para fortalecer los comités de gestión escolar. Teach for Nigeria (Educar a Nigeria) capacita a miles de voluntarios para utilizar el TaRL en las aulas. Building Tomorrow (Construir Mañana) ha incorporado el TaRL a su modelo holístico de apoyo escolar para las comunidades de Uganda. Youth Impact (Impacto Juvenil), en Botsuana, pasó de la impartición directa a apoyar la implementación por parte de los docentes a gran escala, llegando al umbral de la cobertura nacional.

Ninguno de estos casos es una copia exacta, y ahí radica la clave. Se trata de modelos en evolución, impulsados por el contexto y moldeados por quienes mejor conocen sus comunidades. La voluntad de compartir el enfoque TaRL, en lugar de mantenerlo en secreto, ha ayudado a tender un puente entre la investigación global y las aulas locales. Ha mantenido viva la demanda, no solo porque mejoran los resultados del aprendizaje, sino porque las propias organizaciones y gobiernos se convierten en defensores del mismo.

Mantener la demanda

El entusiasmo inicial, incluso cuando proviene de un interés real, puede desvanecerse sin un refuerzo continuo. Una de las herramientas más poderosas para mantener la demanda ha sido la visibilidad, tanto del problema como de los avances que se están logrando. Una parte fundamental de TaRL es una evaluación sencilla e individualizada de las habilidades básicas de lectura, escritura y aritmética. La coherencia de esta evaluación permite a los docentes, mentores y responsables políticos observar el cambio a lo largo del tiempo, desde un niño incapaz de leer una letra hasta uno que lee historias completas, o desde uno que tiene dificultades para reconocer los números hasta uno que resuelve problemas con divisiones. En sistemas en los que el progreso puede ser difícil de medir o en los que el cambio positivo parece difícil de alcanzar, esta visibilidad genera impulso. Demuestra que la mejora es posible y que nuestros esfuerzos valen la pena.

Posicionar a los socios gubernamentales de manera que puedan compartir su éxito también ha propiciado una demanda continua de la expansión de los programas de TaRL. Como pionera, la Secretaría de Educación de Zambia ha alojado a delegaciones de más de 20 países para que vean Catch Up en acción en el aula. Estas visitas han tenido un doble propósito —inspirar a otros gobiernos mientras reafirman el compromiso con su propio país de expandir este enfoque— y han sido una fuente de orgullo, esperanza y motivación a nivel local.

Esta dinámica refleja una especie de simbiosis entre el liderazgo local y la visibilidad global. El reconocimiento ha acompañado al progreso de Zambia gracias al apoyo político de alto nivel del presidente Hakainde Hichilema, quien fue designado «Africa’s Foundational Learning Champion» (Líder del Aprendizaje Fundamental en África) por la Association for the Development of Education in Africa (Asociación para el Desarrollo de la Educación en África). En este papel, ha inaugurado foros políticos de alto nivel sobre el aprendizaje fundamental y ha comprometido a Zambia a darle mayor prioridad a la alfabetización y la aritmética en la agenda del continente africano.

2. Mantener una perspectiva a largo plazo

La segunda forma clave de trabajar de TaRL Africa ha sido interiorizar el hecho de que los retos complejos requieren tiempo para resolverse de forma sostenible. Un estudio de 2017 sobre 15 iniciativas sociales «que cambiaron el mundo», como la erradicación de la poliomielitis y la adopción de portabebés para automóviles, reveló que estas transformaciones tardaron un promedio de 20 años en concretarse y algunas se prolongaron hasta 90 años.

Dos modelos para la aplicación de la escala

En una conferencia reciente, el coautor del estudio, Abe Grindle, director de programas de Co-Impact, presentó dos modelos para ampliar las innovaciones en la educación global. El primer modelo, que describe el recorrido de muchas intervenciones educativas en África, conlleva innovaciones que cuentan con un fuerte apoyo de socios externos. Estas iniciativas pueden ampliarse rápidamente, pero a menudo se desvanecen una vez que cesa el financiamiento. El primer gráfico (Figura 1) ilustra este patrón. La intensidad del tono azul en la barra indica la calidad de la implementación, la línea naranja representa el impacto y la altura de la barra denota la escala.

Por el contrario, el modelo alternativo (Figura 2) sitúa al gobierno al mando durante todas las fases. Aunque el impacto y la solidez de la implementación pueden fluctuar durante la ampliación, en última instancia se refuerza a nivel nacional cuando se integra plenamente en el sistema, como se ilustra a continuación. Este segundo modelo es el que tenemos en mente cuando co-diseñamos y apoyamos iniciativas de TaRL. Varios principios relacionados hacen que este enfoque a largo plazo tenga más probabilidades de éxito.

Cimentar el modelo en lo que puede funcionar dentro del sistema

Trabajamos junto a los gobiernos para co-crear el programa. Reflexionamos junto con los funcionarios sobre cómo los componentes necesarios de TaRL pueden encajar en los sistemas existentes, siempre que sea posible, y sobre las adaptaciones mínimas al sistema que puedan ser necesarias. Aunque asesoramos en este proceso, los funcionarios del gobierno son responsables de la toma de decisiones desde el principio. Desarrollar un programa que utilice los sistemas eficaces existentes aumenta la probabilidad de que la iniciativa sea aceptada por los grupos de interés y sea sostenible.

Antes de iniciar un programa, nos parece útil dedicarle tiempo a escuchar y aprender para comprender el funcionamiento actual del sistema. También es importante comprender tanto las funciones formales asignadas a los distintos niveles de gobierno como las funciones reales que desempeñan, examinar reformas y programas anteriores para aprender de los éxitos y retos pasados, y entender las limitaciones financieras y de recursos humanos. Esta comprensión nos permite determinar cómo podría integrarse TaRL al panorama existente, qué adaptaciones contextuales son necesarias y cómo interactúa con los diferentes componentes del sistema.

No se trata de un ejercicio que se lleva a cabo una sola vez; es posible que la integración perfecta no ocurra al principio, pero es algo en lo que se puede trabajar con el tiempo. En Zambia, cuando colaboramos por primera vez con la Secretaría de Educación en la recopilación y agregación de datos de evaluación, comprendimos que el sistema que utilizaban era en papel, por lo que diseñamos conjuntamente un sistema similar. Era lento y engorroso. A medida que el programa crecía, se volvió insostenible continuar con ese modelo, por lo que acordamos con la Secretaría crear un nuevo portal de datos para ayudar a gestionar la fase de ampliación. Fue una medida necesaria, pero no totalmente óptima, ya que no estaba totalmente integrada en el sistema. Sin embargo, diez años después, los sistemas de la Secretaría han avanzado y estamos explorando formas de crear un sistema totalmente integrado.

Apoyar a los funcionarios públicos para que aprendan con la práctica

En última instancia, si los gobiernos van a gestionar los enfoques de forma independiente, deben aprender a gestionar y adaptar los programas. Esto significa apoyar a los funcionarios públicos de distintos niveles para que supervisen la ejecución, en lugar de hacerlo uno mismo: desarrollar capacidades, no sustituirlas.

En el caso de los programas TaRL, esto incluye responsabilidades como la tutoría escolar, planificación, elaboración de presupuestos, logística, coordinación de reuniones, presentación de informes y la toma de decisiones estratégicas, como dar prioridad a determinadas escuelas o distritos. A medida que los funcionarios se involucran en estas actividades rutinarias pero indispensables, desarrollan habilidades esenciales para coordinar programas a gran escala. Este desarrollo gradual de habilidades puede ser más eficaz que esperar que los funcionarios gestionen programas a gran escala sin experiencia previa. Al tomar y comunicar decisiones, los funcionarios adquieren una visión de la lógica que sustenta la toma de decisiones, lo que fomenta la rendición de cuentas.

Este enfoque implica hacer concesiones, especialmente a corto plazo. Los procesos gubernamentales pueden ser lentos y la adquisición de habilidades lleva tiempo. Pero este desarrollo gradual de habilidades puede ser más eficaz que esperar que los funcionarios gestionen programas a gran escala sin experiencia previa. A medida que los programas se amplían, los enfoques de supervisión pueden evolucionar. En Zambia, la coordinación inicial a cargo de un único funcionario a nivel nacional pasó a un comité más amplio denominado Catch Up Coordinating Committee (Comité de Coordinación de Catch Up), compuesto por funcionarios de diversas entidades para mejorar la gobernanza a medida que el programa se expandía.

Mantener los costos asequibles para el gobierno (o contar con planes para que sean asequibles)

Comprender un sistema antes de diseñar conjuntamente un programa puede ayudar a aclarar las limitaciones, en particular de costos. TaRL Africa tiene como objetivo garantizar que los costos del programa a largo plazo sean asequibles y ayudar al gobierno a integrar estos costos en su presupuesto. Aunque todavía no contamos con un ejemplo de un gobierno que haya integrado plenamente los gastos operativos de TaRL en sus presupuestos rutinarios a gran escala, existen indicios de que esto podría ser posible en el futuro, aunque las vías hacia la sostenibilidad pueden variar según el contexto.

Hemos observado tres vías diferentes que surgen en los países con los que colaboramos de manera más cercana.

1. Financiamiento gubernamental desde el inicio, utilizando ingresos nacionales. En Nigeria, varios estados han financiado los programas TaRL desde el principio, en parte a través de un mecanismo de financiamiento gubernamental que le permite a los gobiernos estatales solicitar fondos federales si desean implementar un nuevo enfoque. Este fondo común puede asignarse entre los estados para cosas materiales y capacitación. Se trata de un mecanismo interno útil para que los gobiernos estatales tengan la flexibilidad de adoptar novedades. La ventaja del financiamiento gubernamental desde el principio es que los funcionarios de todos los niveles del sistema tienden a considerar el programa como una prioridad gubernamental. El reto es que los fondos suelen ser limitados y pueden retrasarse, lo que puede poner en riesgo la calidad de los programas o ralentizar su crecimiento.

2. El gobierno tiene acceso a recursos externos (proyectos de la Alianza Mundial para la Educación o del Banco Mundial) que pueden destinarse a los costos de implementación de TaRL y decide hacerlo. En Costa de Marfil, el gobierno está utilizando financiamiento del Banco Mundial y del Fondo para el Aprendizaje y la Educación Infantil para apoyar la implementación nacional de su estrategia de aprendizaje fundamental, que incluye el enfoque TaRL. Esta práctica puede resultar útil cuando el financiamiento nacional no cubre los elevados costos iniciales de ampliación. También puede ayudar a los gobiernos a comprender los costos del programa, lo que puede facilitar su integración en el financiamiento nacional a largo plazo. Pero puede haber inconvenientes: a veces, el financiamiento se asigna por un período de tiempo fijo y puede exigir un alcance nacional, lo que da lugar a una rápida ampliación sin tiempo para el aprendizaje y la adaptación.

3. El Gobierno depende del financiamiento externo, gestionado en gran medida a través de las ONG para implementar el enfoque TaRL, con la expectativa de que los costos puedan integrarse. Los riesgos de esta vía son que el programa se considere un proyecto de los donantes y que, a menudo, surjan dificultades a la hora de integrar estos costos en los presupuestos gubernamentales. Sin embargo, puede resultar necesario para países con menos recursos que, sencillamente, no disponen del financiamiento necesario para poner en marcha y ampliar una iniciativa TaRL, pero que sí pueden contar con los fondos para mantenerla. Tras la ampliación inicial, los costos de funcionamiento suelen reducirse hasta un 25% o 33% de los gastos de la fase de ampliación. En Zambia, por ejemplo, el costo durante la ampliación fue de 5.83 dólares por niño, mientras que los costos de funcionamiento previstos a nivel nacional son inferiores a 2 dólares.

Para que cualquiera de estas vías tenga posibilidades de alcanzar la sostenibilidad a largo plazo, es útil colaborar con los funcionarios durante el diseño y la implementación del programa para identificar medidas de ahorro de gastos, como ajustar los materiales o los métodos de capacitación. Incluso cuando los costos son asequibles, apoyar a los funcionarios para que los integren en los presupuestos puede llevar tiempo. Seguimos aprendiendo, pero prevemos que este paso requerirá recopilar pruebas que respalden la defensa del presupuesto, comprender mejor el calendario de los procesos presupuestarios, crear una coalición dentro y fuera del gobierno que defienda el programa y, probablemente, algo de suerte.

No rendirse cuando las cosas se pongan difíciles

Apoyar a un sistema de educación pública para integrar el enfoque TaRL no es un proceso lineal. Aspectos críticos como el financiamiento y el compromiso del gobierno pueden fluctuar con el tiempo. Nos propusimos ser un socio a largo plazo que trabaje codo a codo con los funcionarios, adaptando nuestro papel a medida que cambia el entorno. Un ejemplo de esta dinámica es lo que ocurrió en Zambia. USAID fue un socio clave en la ampliación del programa Catch Up a unas 2,000 escuelas entre 2018 y 2020. En 2021, USAID estaba considerando una nueva expansión con la Secretaría de Educación, pero más tarde retiró esta oferta de apoyo cuando el presupuesto de Estados Unidos se dirigió hacia otras prioridades. TaRL Africa colaboró con el gobierno de Zambia y sus socios para mantener el impulso sin esos fondos: prestó asistencia técnica y trabajó estrechamente con VVOB para identificar otras fuentes de financiamiento. Finalmente, se presentaron otros financiadores y el programa se ha ampliado ahora a más de 6,700 escuelas, es decir, más del 60% de las escuelas del país.

El compromiso del gobierno también puede cambiar con el tiempo. En Nigeria, el gobierno del estado de Kebbi proporcionó financiamiento para un proyecto piloto en aproximadamente 100 escuelas en 2021. Tras los resultados positivos, el estado obtuvo financiamiento federal para ampliarlo a más escuelas. Sin embargo, un cambio en el liderazgo estatal provocó un cambio en las prioridades. Seguimos apoyando a las escuelas existentes que implementaban TaRL, mientras colaborábamos con los nuevos dirigentes y demostrábamos los efectos del programa. Creíamos que el estado era capaz de obtener fondos adicionales, por lo que no buscamos financiamiento externo. Ahora, en 2025, los funcionarios estatales están trabajando para lograr una futura expansión.

3. Enfocarse en el aprendizaje continuo

Una razón clave de la existencia de TaRL Africa es la rigurosa evidencia que lo respalda. Antes de la creación de TaRL Africa, siete ECA demostraron que la implementación efectiva de TaRL condujo a mejoras significativas en los resultados de aprendizaje en la India. El principio básico de la personalización de la enseñanza también se demostró mediante ECA en África, incluida la evaluación de una iniciativa en Ghana y un estudio de transferencia continua en Kenia. A medida que ha ido creciendo la adopción de TaRL, los datos han seguido siendo el centro del trabajo de TaRL Africa, aunque lo que se recopila, cómo se interpreta y qué se hace con ello ha evolucionado, guiado por un par de ideas clave.

Dar prioridad a los datos para uso gubernamental

Al igual que con muchos de los principios descritos anteriormente, ha sido fundamental posicionar los datos como una herramienta que los gobiernos pueden hacer suya y utilizar para mejorar sus programas, en lugar de algo que los «evalúa».

Muchos gobiernos recopilan datos basados principalmente en insumos, como infraestructura o libros de texto, a través de sus propios sistemas. Los datos sobre los resultados del aprendizaje suelen recopilarse por separado mediante proyectos o evaluaciones a gran escala, normalmente realizadas por encuestadores externos por intervalos de años. En los programas TaRL, los docentes utilizan los resultados de sus evaluaciones individuales de estudiantes para agruparlos por nivel y adaptar inmediatamente su enseñanza. Luego comparten estos datos del aula en todo el sistema para orientar las decisiones, desde en qué se centran los docentes en clases hasta qué escuelas necesitan apoyo de mentores o dónde deben asignar más recursos los gobiernos.

En los programas TaRL liderados por el gobierno, el objetivo es integrar los datos sobre resultados de aprendizaje en los sistemas gubernamentales existentes. Diseñamos conjuntamente herramientas y procesos sencillos con los equipos gubernamentales, adaptándolos en la medida de lo posible a los contextos locales y a los sistemas y procesos ya existentes. En algunos países, cuando ya hay tabletas en las escuelas, los directores introducen los resultados directamente en una aplicación; en otros, entregan resúmenes en papel a los mentores, quienes los suben a una plataforma sencilla por computadora. En todos los contextos, el objetivo es garantizar que sea el personal gubernamental —y no actores externos— quien evalúe, recopile, analice y utilice los datos y que, siempre que sea posible, aproveche lo que ya existe.

Este enfoque puede desencadenar dos grandes cambios:

1. Los agentes gubernamentales, no los evaluadores externos, son quienes tienen acceso a los datos.

2. La acción se centra en el aprendizaje de los niños, no solo en los insumos.

En Zambia, los directores de escuela suelen iniciar los debates sobre TaRL haciendo referencia a los datos. Durante una visita a Mfuwe, en la Provincia Oriental, la oficina del distrito relacionó los resultados del Examen de Fin de Primaria con los datos de resultados de aprendizaje de Catch Up. En Nigeria, los funcionarios del Gobierno han señalado que los datos de TaRL han motivado a los gobiernos estatales al poner de relieve las áreas que necesitan mejorar y hacer que el progreso sea tangible. Del mismo modo, el gobierno de Costa de Marfil ha integrado los resultados de la evaluación de TaRL en su folleto de estadísticas estándar para que sirvan como indicador nacional de rendimiento.

Recopilar datos adicionales para la mejora continua a través de mecanismos externos también puede resultar útil, siempre y cuando los miembros de esos equipos no sustituyan las responsabilidades del gobierno. Esto puede implicar recopilar datos con una ONG o una empresa de investigación para garantizar la calidad de los datos gubernamentales sobre resultados de aprendizaje, medir la eficacia de nuestro apoyo o ayudar en áreas que requieren una investigación más profunda.

Interpretar las evaluaciones de impacto como solo una pieza del rompecabezas 

Las evaluaciones aleatorias fueron una parte fundamental de la razón por la que se fundó TaRL Africa y siguen siendo una parte clave de nuestra estrategia. Hoy en día, existen muchas más evaluaciones de impacto de programas de TaRL liderados por el gobierno en África que cuando empezamos. Sin embargo, los ECA son más útiles si se interpretan como solo una pieza del rompecabezas. Nos parecen útiles las siguientes preguntas para interpretar los resultados.

¿En qué punto se encontraba el gobierno en su camino hacia la ampliación a escala nacional y la integración de los sistemas? Los ECA liderados por el gobierno en África se ajustan aproximadamente a la curva S de Grindle descrita anteriormente (Figura 2), lo que nos ofrece un punto de referencia sobre lo que deberíamos esperar ver. Las evaluaciones de impacto en las primeras etapas encuentran un impacto menor que los programas en su segundo año que aún no se están ampliando de manera sustancial, mientras que las evaluaciones de programas que se están ampliando más rápidamente observaron una caída en las medidas de impacto, en diversos grados.

¿Qué sucedía en ese contexto al momento de la evaluación? Todos los estudios sobre TaRL en el África subsahariana realizados hasta la fecha son atípicos, ya que se evaluaron durante la pandemia de COVID-19 o inmediatamente después de ella. En Kano, Nigeria, a pesar de que la implementación se diseñó para más de un año, los niños solo recibieron siete meses de intervención debido al cierre de escuela por COVID. Si bien una iniciativa evaluada en Costa de Marfil no se vio afectada por el cierre de escuelas, se implementó en una región fuera del núcleo del programa TaRL del país y, por lo tanto, recibió menos apoyo del gobierno.

¿Quién se beneficia más de la intervención? Un hallazgo notable y consistente es que los niños que más se benefician de TaRL son aquellos que se encuentran en la parte inferior de la brecha de aprendizaje. Este hallazgo es significativo, ya que muchas iniciativas de aprendizaje básico tienden a impactar en los niños de los niveles de desempeño medio y alto.

¿Cómo podemos utilizar esta información junto con otros datos para lograr cambios positivos? Una vez que se dispone del marco necesario, las evaluaciones pueden utilizarse como oportunidades para el aprendizaje y la mejora de los programas. En Nigeria, la evaluación de Kano reveló resultados sustanciales en matemáticas, efectos positivos modestos en hausa y ningún resultado significativo en un enfoque novedoso que combinaba inglés y hausa. Estos hallazgos nos llevaron a reevaluar y remodelar nuestra estrategia de aprendizaje del inglés en un nuevo enfoque que ahora se ha adoptado más ampliamente en toda África. Más recientemente, los resultados de Costa de Marfil indicaron que el impacto de TaRL se concentraba en los niveles básicos: los niños aprendían eficazmente a identificar letras y números y a decodificarlos, pero tenían avances limitados en comprensión lectora y aritmética. Estas observaciones han planteado cuestiones críticas sobre la implementación y el diseño, que estamos analizando antes de la próxima ampliación del programa en el país.

Con miras al futuro

El último paso de Kevin Starr para alcanzar un sueño es el conjunto de actividades necesarias para el «gran cambio» que sustenta la aceleración hacia objetivos ambiciosos. En toda África, el movimiento TaRL ya muestra signos de ese cambio. Los gobiernos y las ONG están impulsando TaRL en sus contextos y están permitiendo que otros hagan lo mismo, mientras que los líderes en filantropía, investigación y política pública están impulsando la acción colectiva para expandirlo aún más.

Algunos países, como Costa de Marfil, Zambia y Nigeria, están aún más cerca de dar el gran cambio a medida que avanzan hacia una escala nacional o estatal. Costa de Marfil y Nigeria son ejemplos de gobiernos que avanzan hacia convertirse en «financiadores a gran escala»; ambos tienen en marcha debates políticos para integrar el enfoque TaRL en el núcleo de sus sistemas educativos. Estas transiciones son importantes. Determinan si millones de niños se beneficiarán durante un período limitado o si cientos de millones adquirirán habilidades fundamentales para futuras generaciones.

Para que esta transformación perdure, el programa TaRL no puede estar aislado. Debe integrarse a la perfección en la forma en que los gobiernos imparten el aprendizaje básico. Eso requiere abordar la arquitectura más amplia de los sistemas educativos:

  • La formación de profesores debe integrar los principios de TaRL en la preparación docente y en el desarrollo profesional continuo, reduciendo así la dependencia de costosas capacitaciones complementarias.
  • Los sistemas de evaluación deben alinearse a herramientas simplificadas que registren las habilidades fundamentales sin sobrecargar los sistemas de datos.
  • Los planes de estudios y el modelo pedagógico deben conectarse a lo largo de todo la trayectoria escolar del niño, garantizando que no se queden atrás desde el principio y que los métodos de enseñanza se refuercen entre sí, en lugar de contradecirse.

Estos cambios deben producirse sin que se pierda la esencia de lo que hace eficaz al TaRL. La plena integración de los principios del enfoque TaRL en todas las partes del sistema requerirá aún más flexibilidad que las primeras formas de trabajo. Esta transición da miedo, pero promete transformar no solo aulas concretas, sino la forma en que sistemas enteros abordan la enseñanza y el aprendizaje.

Starr también hace referencia a la «tecnología». La tecnología cambia constantemente, por lo que los gobiernos y sus socios deberán evaluar de forma continua si la tecnología puede impulsar la eficacia o la eficiencia.

Los sistemas educativos también se enfrentan a cambios con regularidad: nuevos planes de estudio, evaluaciones actualizadas y prioridades cambiantes. Un enfoque escalable y duradero debe ser capaz de evolucionar. Esto implica buscar continuamente formas de mejorar el desempeño y reducir costos, aprender de contextos diversos y mantenerse abierto a nuevas formas de pensar y trabajar. También significa garantizar que los gobiernos tengan la capacidad necesaria para gestionar el cambio, sin poner en riesgo la eficacia ni la sostenibilidad.

Tampoco podemos dar por sentado que la demanda de competencias básicas se mantendrá entre los principales grupos de interés de los países: las comunidades, la sociedad civil y el sector privado. Mantener esta demanda es esencial para preservar, e idealmente profundizar, el compromiso político con una educación de calidad. Mantener vivo ese impulso requiere una gestión amplia: investigadores que sigan generando e interpretando datos, financiadores que proporcionen apoyo a largo plazo y medios de comunicación que mantengan la atención pública sobre el tema. Juntos, estos actores ayudan a garantizar que la demanda de aprendizaje básico siga siendo una prioridad compartida, no solo un momento pasajero.

En última instancia, el camino hacia un impacto duradero, tanto para TaRL como para muchas otras iniciativas sociales potencialmente transformadoras, depende de que los gobiernos se mantengan firmemente al mando. No pueden limitarse a ser meros pasajeros en los procesos de reforma; deben liderarlos. El papel del sector en general es facilitar este liderazgo de manera efectiva. Hacerlo puede requerir que los socios den un paso atrás cuando los gobiernos den un paso adelante, acepten un progreso más lento a corto plazo para asegurar una mayor apropiación a largo plazo y asuman la incertidumbre inherente al cambio de sistemas. También es necesario un financiamiento a largo plazo y flexible que permita un apoyo impulsado y marcado por el ritmo del gobierno. Las inversiones catalizadoras, como el apoyo prestado por Co-Impact a TaRL Africa, crean el espacio para la adaptación, cocreación y resiliencia.

Hay mucho en juego. No basta con alcanzar una escala durante unos pocos años mediante financiamiento externo. Para TaRL Africa, la verdadera medida del éxito será cuando el aprendizaje básico se imparta de forma rutinaria por los sistemas públicos, con financiamiento a través de presupuestos gubernamentales, respaldado por políticas y llevado a cabo por docentes y funcionarios como parte de su práctica diaria. Si se logra ese cambio, el sueño de que todos los niños de África adquieran las habilidades para leer, escribir y calcular ya no será una aspiración lejana, sino una realidad duradera.

Autor:

  • ASHLEIGH GILLWALD MORRELL es la directora ejecutiva adjunta de TaRL Africa. Su primer puesto en     J-PAL Africa en 2015 fue explorar si TaRL podía ser útil en Zambia y cómo. Más adelante, colaboró en la creación del prospecto de inversión de TaRL Africa y colaboró con otros para convertir la idea en realidad.

Este artículo es contenido original de la revista de Stanford Social Innovation Review publicado en la edición invierno 2026.

  • Traducción del artículo Scaling Across Borders by Cocreating With Government por Ángela Mariscal.
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