El CAST le ofrece a las organizaciones artísticas una vía de acceso a la propiedad de bienes inmobiliarios al proporcionarles un espacio para crear y exponer sus obras.
Durante el auge tecnológico de la década de 2010, los ingresos se dispararon en toda la bahía de San Francisco, pero también lo hizo el costo de vida. El precio promedio de la renta, por ejemplo, se disparó un 24% a lo largo de la década. En particular, la comunidad artística de San Francisco fue la que padeció esta crisis. Una encuesta ciudadana de 2015 arrojó que el 70% de los artistas de la ciudad habían sido desplazados de sus hogares, lugares de trabajo o ambos, debido al aumento del costo de la renta. Las organizaciones artísticas locales que rentaban oficinas también se vieron afectadas por la subida de precios. Según la plataforma de datos Statista, las rentas de oficinas en el área de San Francisco cuestan 79.06 dólares por pie cuadrado, solo superados por los precios de Manhattan, ya que ambas se encuentran entre los 30 mercados estadounidenses más exclusivos.
En 2013, Community Vision (Visión Comunitaria, conocida entonces como Northern California Community Loan Fund o Fondo para Préstamos Comunitarios de California del Norte), con sede en San Francisco, creó el Community Arts Stabilization Trust (Fideicomiso de Estabilización para la Comunidad Artística, CAST, por sus siglas en inglés) para evitar que las organizaciones artísticas locales se quedaran fuera de la zona de la bahía. Este fideicomiso compra, renueva y renta edificios por debajo del valor de mercado a organizaciones pequeñas y medianas. Dichas organizaciones tienen la opción de comprar sus espacios en un plazo de 7 a 10 años, y también reciben prórrogas en el contrato de renta.
“Somos una organización inmobiliaria para la cultura, centrada en y dirigida hacia la comunidad”, dice Moy Eng, fundador y exdirector ejecutivo de CAST, que ahora se desempeña como consultor. “Administramos y aseguramos espacios asequibles”.
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La Kenneth Rainin Foundation (Fundación Kenneth Rainin), con sede en Oakland, concedió a CAST un subsidio inicial de cinco años y 5 millones de dólares en 2013. El financiamiento ha continuado a través de fuentes públicas y privadas, siendo un ejemplo los créditos fiscales y subsidios.
Hoy en día, el CAST ha invertido, en cinco organizaciones de la zona de la bahía, entre 1 y 6.3 millones de dólares por organización. CounterPulse, una organización artística experimental sin fines de lucro, con sede en San Francisco, ejemplifica el éxito del modelo de CAST.
Esta se fundó en 1991 y, durante mucho tiempo, tuvo su sede en el vecindario South of Market (mejor conocido como SoMA). Sin embargo, en 2012, las rentas elevadas obligaron a la organización a buscar otro lugar. “Nos dimos cuenta de que no íbamos a poder renovar el contrato con los precios favorables que teníamos antes del auge tecnológico”, explica Julie Phelps, directora ejecutiva de CounterPulse.
Al año siguiente, un asesor puso a la organización en contacto con la recién creada CAST, que, en aquel momento, había comprado y estaba renovando un edificio en Tenderloin (un vecindario cercano) por 1.3 millones de dólares. Así pues, CAST le ofreció a CounterPulse un contrato de arrendamiento por 10 años con opción de compra.

CounterPulse, una organización sin fines de lucro dedicada a las artes experimentales con sede en San Francisco, alquiló y luego compró a CAST el edificio ubicado en el número 80 de la calle Turk en San Francisco, lo que le dio a la organización un nuevo hogar después de que el precio de su antiguo espacio les impidiera acceder a él. (Foto de Scott Fin)
Fue así como la última firmó un contrato de arrendamiento del edificio, en 2015, y abrió sus puertas al año siguiente. La organización financió la renovación del inmueble durante ese periodo y, mediante la recaudación de fondos, reunió 7 millones de dólares para comprar el edificio al mencionado CAST en 2023.
Eng describe el proceso de transacciones y desarrollo inmobiliario como “intensivo”, razón por la cual el CAST se centra exclusivamente en la zona de la bahía. No obstante, la influencia del CAST no se limita a eso. Varios interesados de ciudades de todo el mundo, desde Seattle a Sydney, pasando por Londres, se han puesto en contacto con CAST a fin de consultarles cómo estimular la promoción de bienes inmuebles para artistas centrados en la comunidad.
“¿Qué queremos en nuestras ciudades? ¿Qué queremos en nuestros vecindarios? ¿Cómo intervenimos para hacerlo juntos?”, pregunta Eng. “Ahora es el momento cuando las cosas están en un punto de crisis, y creo que el cambio es posible”.
Autor original:
- Kyle Coward es un experto en comunicación y escritor, radicado en Chicago, que ha colaborado con la publicación Chicago.
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Este artículo es contenido original de la revista de Stanford Social Innovation Review publicado en la edición verano 2024.
Traducción del artículo Real Estate for the Artists por Ángela Mariscal.
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