Después de la guerra civil en Colombia, el gobierno restableció la autoridad estatal en las remotas regiones selváticas mediante la colaboración con líderes comunitarios para atender las necesidades locales.
En 2018, Alex Diamond, estudiante de doctorado en sociología de la University of Texas en Austin, se trasladó a la zona rural de Colombia para estudiar el proceso de paz, un esfuerzo prolongado destinado a poner fin a décadas de conflicto armado entre el gobierno y los grupos guerrilleros. Diamond ya había vivido en el país, pero esta vez estaba allí para observar las secuelas del histórico Acuerdo de paz de 2016 entre el gobierno central en Bogotá y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). ¿Cómo establecería el Estado colombiano su autoridad en las zonas rurales donde apenas tenía poder?
Diamond, ahora profesor adjunto de sociología en la Oklahoma State University, publicó un nuevo artículo que examina la reconstrucción de autoridad del Estado y la vida económica en Briceño, un poblado rural montañoso con 8,000 habitantes que en gran parte se había configurado en torno al cultivo de la coca, la planta de la que se produce la cocaína. En el marco de la paz negociada en Colombia, el gobierno designó a Briceño como un laboratorio de paz, con un programa de remoción de minas terrestres y un programa piloto de sustitución de la coca, que les daba a los agricultores nuevos insumos para ayudarles en la transición hacia la economía legal.
Diamond se basa en tres años de trabajo de campo etnográfico y entrevistas para contar una historia sobre los cambios en la autoridad estatal desde la perspectiva de la población local. Durante la guerra civil, el gobierno central estuvo prácticamente ausente, mientras que las guerrillas se ganaron una reputación de resolver, e incluso arbitrar, los problemas entre residentes.
A medida que los residentes intentaban pasar del cultivo de coca al café y la ganadería, el transporte de mercancías al mercado requería carreteras seguras que debían construirse y mantenerse. La población local había dependido de las mulas para transportar la coca, un cultivo ligero, y se ocupaba de darle mantenimiento a los caminos y recurría a la guerrilla cuando necesitaban ayuda. Pero la ganadería requería grandes camiones para transportar la leche, y si las rocas y el barro arrasaban las carreteras, la leche en mal estado les generaría pérdidas significativas. A través de las carreteras podrían satisfacer sus necesidades materiales y, dado que los funcionarios estatales controlaban la maquinaria necesaria para construirlas y repararlas, los residentes de Briceño establecieron nuevos lazos con el Estado a medida que la comunidad emprendía la construcción de una nueva carretera. Al analizar sus datos, Diamond descubrió la importancia de las relaciones entre los representantes de la comunidad y funcionarios del gobierno para consolidar la autoridad estatal en el pueblo.
«Son poco frecuentes los momentos en los que las relaciones de autoridad se cuestionan y transforman», afirma Diamond. «Tuve la suerte de presenciar cómo ocurrió esto y no fue un proceso lineal. Tanto el Estado como al menos un grupo armado continuaron desempeñando funciones de autoridad de diferentes maneras. Un hallazgo central fue que el cambio depende de las relaciones personales, ya sea de funcionarios estatales, guerrilleros o representantes de las comunidades».
En particular, los presidentes comunitarios —representantes elegidos por la comunidad— desempeñaron un papel fundamental en el desplazamiento del poder estatal en la comunidad a través de contactos frecuentes con funcionarios del gobierno para atender necesidades prácticas que luego se convirtieron en relaciones duraderas. Diamond descubrió que la gobernanza guerrillera local no desapareció, pero las ideas y prácticas del Estado formal «se afianzaron en la vida colectiva de la aldea». A medida que los residentes de Briceño comenzaron a ver al Estado como un contribuyente al sustento de la comunidad, las tasas de participación electoral se elevaron. Al asociarse con los presidentes de comunidad, los funcionarios estatales también pudieron llevar a cabo nuevos proyectos, como la distribución de alimentos a familias necesitadas durante la pandemia de COVID-19, con lo cual reforzaron su autoridad simbólica en el proceso.
Pero Briceño no es un «caso indiscutible de la formación exitosa del Estado», advierte Diamond. Las carreteras acercaron a la comunidad al Estado, mientras que la guerrilla —una fuente alternativa de autoridad— sigue haciendo cumplir la ley y el orden y desempeñando otras funciones propias del Estado. Según sugieren las conclusiones de Diamond, las tensiones entre la guerrilla y el Estado evolucionarán en función de la solidez de las relaciones, y en la medida en que esas relaciones puedan resolver problemas colectivos.
«Con el tiempo, Alex fue testigo de cómo procesos como la “construcción del Estado” y la “corrupción” se desarrollaban en la vida de las personas», afirma Marco Garrido, profesor asociado de sociología en la University of Chicago. «Muestra a personas que definen su relación con el Estado, que optan por subordinarse a él y convertirse en ciudadanos».
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Autora original:
- DANIELA BLEI es historiadora, escritora y editora de libros académicos. Sus escritos pueden encontrarse en daniela-blei.com/writing. Publica ocasionalmente en X: @tothelastpage.
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Este artículo es contenido original de la revista de Stanford Social Innovation Review publicado en la edición invierno 2026.
- Traducción del artículo The Peace Laboratory por Ángela Mariscal.
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