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El futuro de la innovación es colectivo

2026-05-08
Por Cynthia R, Sophia O y François B
SSIRñ #19
Inclusión y Equidad
Colaboración

El emprendimiento social por sí solo tiene un alcance limitado frente a los problemas más urgentes del mundo, como el cambio climático, la desigualdad y la polarización. Este artículo explora cómo la acción colectiva y los modelos de colaboración multisectorial están logrando impacto social a gran escala en todo el planeta.

Una vasta red de vías fluviales desciende desde los glaciares de los Andes hacia Ecuador y Perú, alimentando el río Amazonas y proporcionando la principal fuente de agua para la región amazónica. Estas cabeceras se extienden a lo largo de 35 millones de hectáreas de densos bosques, nutriendo las «selvas vivientes» que regulan los patrones climáticos y de precipitaciones en todo el planeta. La región también alberga uno de los ecosistemas más diversos del mundo y es el hogar de más de 30 naciones indígenas: una población de 700,000 personas que han cuidado la tierra durante más de 10,000 años.

En la década de 1970, las naciones indígenas de la región formaron alianzas en sus respectivos países para luchar contra la creciente invasión de las industrias extractivas y conseguir la autonomía territorial. Las empresas y los gobiernos utilizaron tácticas de «divide y vencerás» para debilitar estas colaboraciones, fomentando conflictos internos entre las comunidades para sacar adelante sus proyectos. En un caso muy sonado de principios de la década de 2000, el pueblo kichwa de Sarayaku demandó al gobierno ecuatoriano y ganó el juicio por falta de consulta respecto a una concesión petrolera a una empresa argentina, pero otras comunidades indígenas de la región, persuadidas por promesas de beneficios económicos, puestos de trabajo y desarrollo de infraestructuras, se opusieron.

Ilustración de una multitud diversa de personas conectadas por líneas de colores alrededor de una estructura central, simbolizando redes, colaboración e innovación colectiva.
Ilustración de John Hersey

En 2017, cuando la destrucción medioambiental ponía en peligro sus comunidades, un grupo de organizadores indígenas decidió que, en lugar de librar cada batalla de manera individual, trabajarían juntos. Este enfoque colectivo les exigió superar el reto de encontrar puntos de concordancia entre las diferentes naciones, cada una con su propia historia, tradiciones culturales y aspiraciones, para unirse en torno a una visión común con el fin de mantener su estilo de vida.

«Cada una de las organizaciones o naciones indígenas caminaba por su cuenta, haciendo su propio trabajo, pero estos esfuerzos aislados no bastaban para abordar los problemas principales», explica Uyunkar Domingo Peas Nampichkai, líder de la Alianza de las Cabeceras Sagradas del Amazonas (en adelante, la Alianza). «Allí donde había división, teníamos que ir y unirnos. Cada vez que había luchas de poder, yo iba y hablaba con cada uno por separado para averiguar por qué. Entonces, con esta información, todos se convencieron de que lo necesitábamos ahora».

Una delegación de líderes indígenas de varias nacionalidades amazónicas presentó su concepto en la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas de 2019 en Madrid. Aprovechando este impulso, representantes de 30 naciones indígenas se reunieron repetidamente durante tres años y medio para garantizar la inclusión de las voces de todas las naciones, organizaciones y aliados. El proceso de creación de una visión regional unificada incluyó 10 talleres que reunieron a los socios de la iniciativa, equipos técnicos y grupos territoriales. Como resultado de este proceso, la alianza publicó un plan biorregional que esboza nueve vías para detener las actividades de las industrias destructivas para el medio ambiente, y ofrecer una alternativa viable a estas formas extractivas de desarrollo económico.

Estas vías incluyen tanto objetivos inmediatos, como empleos sostenibles para la juventud indígena, además de objetivos a largo plazo; por ejemplo, la transición hacia una economía regenerativa mediante la colaboración con inversores climáticos y socios tecnológicos. La Alianza de las Cabeceras Sagradas del Amazonas es ahora la mayor alianza de conservación liderada por indígenas del mundo, con varios logros políticos y jurídicos en su haber, entre ellos una petición global que resultó en el bloqueo de un proyecto de ley para despojar de sus derechos a las poblaciones que viven en aislamiento voluntario en Perú, y el apoyo a un referéndum histórico en Ecuador para detener la extracción de petróleo en el Parque Nacional Yasuní. La visión colectiva de la alianza ha permitido a las comunidades indígenas reclamar el liderazgo en la escena mundial, en lugar de estar en la mira de los intereses corporativos y políticos.

Como demuestra la Alianza, el trabajo aislado de las organizaciones individuales es insuficiente para responder a los rápidos y simultáneos cambios económicos, tecnológicos, geopolíticos, medioambientales y sociales. Es más probable encontrar soluciones en la intersección de sectores, disciplinas y comunidades, mientras que su eficacia y durabilidad requieren la participación de quienes están más cerca de los problemas. Sin embargo, la colaboración entre una diversidad tan amplia de personas, organizaciones y sectores plantea una serie de retos que nuestras formas convencionales de trabajar no respaldan plenamente, desde intervenciones programáticas aisladas hasta subvenciones para proyectos a corto plazo y la medición del impacto basada en resultados.

Hemos estudiado la Alianza y muchas otras iniciativas que representan lo que denominamos innovación social colectiva: esfuerzos colaborativos entre múltiples organizaciones destinados a abordar problemas sociales sistémicos que son demasiado complejos para resolverlos si se trabajan por separado. A continuación, analizamos las formas en que estos innovadores sociales colectivos organizan su trabajo, incluyendo las arquitecturas, las vías y las actividades que reúnen a los grupos de interés repetidamente a lo largo del tiempo para impulsar un cambio a gran escala, así como la infraestructura que sustenta el trabajo desde el punto de vista logístico. Nuestro propósito es ofrecer a los lectores ideas y lecciones extraídas de nuestro análisis para que las apliquen a la acción colectiva en sus propias áreas de interés.

El poder de los enfoques colectivos

Los enfoques colectivos no son nuevos. De hecho, podría decirse que la acción colectiva es el mayor superpoder de la humanidad. Los procesos colectivos han adoptado diversas formas a lo largo de la historia, desde rituales comunitarios transmitidos de generación en generación hasta iniciativas de ayuda mutua en la comunidad, pasando por movimientos sociales que han derrocado regímenes opresivos. A través de estos métodos, las comunidades llevan mucho tiempo aprovechando prácticas unificadoras para generar cambio y desarrollar resiliencia.

El mundo actual es más poblado y pluralista que en épocas anteriores y está cada vez más paralizado por la polarización. Al mismo tiempo, las nuevas tecnologías prometen ampliar las plataformas de colaboración, al tiempo que amplifican las voces individuales y aíslan la información y las experiencias que tienen las personas.

«La colaboración más allá de las diferencias se está volviendo cada vez más necesaria y cada vez más difícil», afirma Adam Kahane, director de Reos Partners y autor de Collaborating with the Enemy: How to Work with People You Don’t Agree with or Like or Trust (Colaborar con el enemigo: cómo trabajar con personas con quienes no estás de acuerdo, te desagradan o no confías). «Para abordar los retos a los que nos enfrentamos, necesitamos trabajar con “personas diferentes”, de diversas organizaciones, sectores y orígenes, ya sean de la misma calle o del otro lado del mundo. Pero nuestra tendencia… a clasificar a los demás como correctos o incorrectos, buenos o malos, amigos o enemigos, nos está dificultando hacer lo que tenemos que hacer».

«La innovación social colectiva refuerza la cohesión social y permite a innovadores, financiadores, empresas y responsables políticos perseguir objetivos pragmáticos.»

En los últimos 15 años, académicos y líderes del sector social han prestado una atención creciente a las formas en que la sociedad civil, los gobiernos y las empresas pueden trabajar juntos para impulsar un cambio social positivo. De hecho, este debate ha evolucionado aquí, en Stanford Social Innovation Review, en respuesta a cambios observables en la práctica. En 2011, John Kania y Mark Kramer destacaron la necesidad de enfoques colaborativos multisectoriales en su ampliamente citado artículo «Collective Impact» (Impacto colectivo). Johanna Mair y Thomas Gegenhuber llevaron el concepto aún más lejos en «Open Social Innovation» (Innovación social abierta), donde subrayaron la necesidad de innovación tanto en los procesos como en el impacto: «Creemos que la innovación social necesita una transformación. Es hora de dejar de pensar en individuos heroicos… como agentes individuales del cambio social. Más bien, necesitamos experimentar con la innovación social basada en la acción colectiva». Como señal de la creciente importancia de este trabajo en el campo de la innovación social, la terminología para la actividad colectiva ha crecido en forma de nuevos términos para estos enfoques, incluyendo «sistémica», «catalización de campo» y «estrategias de propiedad colectiva».

A pesar de esta abundante atención crítica, las innumerables estrategias que utilizan los innovadores para organizar su trabajo siguen siendo mucho menos comprendidas que su labor programática, y el impacto y la eficacia de estas estrategias están en gran medida sin documentar. En respuesta a ello, dos de los coautores de este artículo, Cynthia Rayner y François Bonnici, investigaron y describieron los principios y las prácticas del trabajo sistémico en The Systems Work of Social Change (El trabajo sistémico del cambio social). Recibimos una avalancha de respuestas de organizaciones que valoraron el marco y la articulación de sus enfoques colectivos. Tras reconocer la relativa falta de visibilidad de este trabajo, en 2022, la junta directiva de la Schwab Foundation (Fundación Schwab) creó el premio Collective Social Innovators (Innovadores sociales colectivos) para atraer la atención mundial hacia aquellos que definen y organizan explícitamente el trabajo colectivo como su función principal. Definimos a los innovadores sociales colectivos como líderes intersectoriales que encabezan, coordinan o impulsan grupos o redes de organizaciones que abordan retos demasiado grandes para las organizaciones individuales. Es importante destacar que estos innovadores utilizan enfoques distintos a los utilizados para escalar intervenciones programáticas, y que son adecuados para lograr un cambio sistémico a gran escala.

Desde la publicación del libro y la creación del premio, nos ha interesado el amplio espectro de enfoques colectivos y nos han impresionado los métodos y los resultados de estos innovadores. Hemos aprendido que la innovación social colectiva desafía los marcos, las listas de verificación o las fórmulas simples; en cambio, es un concepto amplio con variaciones significativas entre geografías, culturas y temas. La innovación social colectiva refuerza la cohesión social y permite a los innovadores, financiadores, empresas y responsables políticos perseguir objetivos pragmáticos. Cuando grandes grupos de personas trabajan juntos, pueden utilizar los recursos de manera más eficiente, recopilar conjuntos de datos a nivel de población, compartir prácticas basadas en la evidencia y promover e implementar políticas que sean a la vez eficaces y financieramente viables.

Hemos documentado las lecciones aprendidas de estos enfoques en un nuevo informe, The Future Is Collective (El futuro es colectivo), que incluye las ideas compartidas por aproximadamente 40 organizaciones seleccionadas en la Collective Action Convening (Reunión de Acción Colectiva) de la Schwab Foundation, celebrada en Ginebra, Suiza, en octubre de 2024. Estas ideas se complementaron con 17 entrevistas a fondo realizadas durante la preparación de 10 estudios de caso sobre innovación social colectiva. El informe muestra los valores y el impacto de estos innovadores, así como las arquitecturas, vías y actividades colectivas fundamentales para la innovación social colectiva. También detalla la infraestructura que permite el trabajo colectivo y ofrece ideas sobre cómo los grupos de interés pueden posicionarse mejor para participar en la innovación social colectiva.

Como era de esperar, dada la heterogeneidad de los temas, los contextos geográficos e incluso de los propios innovadores, estas estrategias adoptan formas muy distintas en las diversas organizaciones que estudiamos. Sin embargo, al evaluar su trabajo desde una perspectiva amplia, encontramos patrones y temas comunes que nos ayudaron a comprender mejor su labor. Este grupo de innovadores se organiza en torno a los valores primero y solo entonces comienza a desarrollar enfoques y soluciones. Así pues, siguiendo su ejemplo, partimos de los valores compartidos que aportan a su trabajo.

Valores colectivos

Los innovadores sociales colectivos, al igual que todos los innovadores sociales, desarrollan y aplican modelos organizacionales innovadores para abordar los retos sociales. Sin embargo, lo que distingue a los innovadores sociales colectivos es su compromiso con un conjunto específico de valores operativos que hacen hincapié en la inclusión de diversos grupos de interés, perspectivas y soluciones a la hora de hacer frente a los problemas sociales. En los casos que examinamos, estos valores se derivan de la larga experiencia de los innovadores trabajando para enfrentar desafíos complejos y a gran escala, como la pobreza, el cambio climático y la educación, seguida de la constatación de que ni los programas ni las organizaciones, por sí solos, tienen la capacidad suficiente para enfrentarlos. Estos valores operativos influyen tanto en el proceso como en el resultado. Cuando los innovadores los aplican a una zona geográfica o a un ámbito concreto, estos valores garantizan que múltiples voces, incluidas aquellas con experiencia personal o de primera mano, participen activamente en la cocreación de soluciones. Este enfoque en la representación y la participación es tanto de principios como práctico: las soluciones son más duraderas y eficaces cuando involucran a las mismas personas a las que afectarán los resultados.

En nuestra investigación, identificamos cinco valores operativos que sustentan el trabajo de los innovadores sociales colectivos. Volvemos al caso de la Alianza de las Cabeceras Sagradas del Amazonas para desarrollarlos.

1. Reunir a una amplia gama de grupos de interés para cocrear soluciones. | Los innovadores sociales colectivos se aseguran de que una amplia gama de grupos de interés participe desde el principio, creando estructuras para una participación continua. Al reunir a comunidades, ONG, empresas y gobiernos, desarrollan procesos colaborativos que conducen a soluciones más prácticas y duraderas. La Alianza está uniendo a las comunidades indígenas en torno a una visión compartida para su región, en lugar de competir por los recursos bajo la influencia de las industrias extractivas. Pero la Alianza no se limita a desempeñar un papel de adversario. Sus miembros están comprometidos con forjar alianzas constructivas con actores del sector privado y responsables políticos del gobierno; por ejemplo, creando modelos de negocio sostenibles para el ecoturismo y desarrollando políticas de protección medioambiental más sólidas. Estas alianzas forjan relaciones constructivas y preparan el terreno para soluciones más duraderas, en lugar de acciones aisladas que confrontan, pero no transforman la forma en que los actores colaboran.

2. Un compromiso con un impacto ambicioso y sistémico frente a soluciones a corto plazo. | Los innovadores sociales colectivos aspiran a un cambio duradero y a gran escala manteniéndose centrados en un propósito compartido mientras gestionan perspectivas diversas. En lugar de buscar un consenso total, hacen hincapié en la escucha profunda y la consulta significativa, asegurándose de que sea el impacto, y no la burocracia, lo que impulse la acción. Por ejemplo, el proceso de consulta de tres años y medio de la Alianza para desarrollar su plan biorregional se basó en conversaciones con casi dos docenas de naciones indígenas, así como con expertos internacionales en economía, medio ambiente y planificación regional. La Alianza animó a las naciones indígenas a compartir sus aspiraciones de mantener su modo de vida mientras realizaban la transición hacia un futuro justo. Aunque fue un proceso largo y complejo, este enfoque se centró en las causas de fondo, en lugar de en los síntomas superficiales, garantizando que los planes resultantes fueran ambiciosos pero viables.

3. Mantener la flexibilidad anticipando lo imprevisto y aprendiendo de los fracasos. | Los innovadores sociales colectivos valoran la adaptabilidad y el aprendizaje a partir de los fracasos, lo que permite que las estrategias evolucionen en función de la experiencia y las necesidades locales. Se mantienen abiertos al cambio, ajustando sus enfoques a medida que se desarrollan las situaciones, en lugar de basarse en planes rígidos. Esta flexibilidad fomenta la creatividad y permite a las comunidades poner en práctica sus propias ideas dentro de un propósito compartido. En el caso de la Alianza, las naciones indígenas están unidas ahora por el plan biorregional, con un firme compromiso de trabajar juntas para identificar políticas, alianzas y financiación para llevarlo a cabo. Al mismo tiempo, los grupos individuales están desarrollando y experimentando con diferentes enfoques adecuados para sus propias comunidades. Al mantenerse conectados, podrán perfeccionar las soluciones y responder eficazmente a los retos y oportunidades inesperados.

4. Restablecer la capacidad de acción de quienes se ven directamente afectados por los problemas. | Los innovadores sociales colectivos se aseguran de que las personas más afectadas por un problema desempeñen un papel central en la creación de soluciones. En la Alianza, el compromiso de garantizar la participación directa de los pueblos indígenas condujo recientemente a la creación de una nueva entidad jurídica, con sede en Ecuador, con gobernanza indígena (anteriormente, la Alianza operaba gracias al patrocinio de una ONG con sede en Ecuador). Para apoyar esta transición y fomentar el liderazgo indígena en otras iniciativas y organizaciones, la Alianza creó la Escuela Viva de la Amazonía, donde se forman jóvenes líderes en capacidades de liderazgo, gobernanza y derechos legales. Este esfuerzo conducirá, en última instancia, a un liderazgo más relevante y sostenible para la región, al tiempo que restaura el sentido de la capacidad de acción, la dignidad y la resiliencia dentro de las comunidades.

5. Garantizar el respeto y el equilibrio en las relaciones entre las personas y la naturaleza. | Los innovadores sociales colectivos entienden que el bienestar humano está conectado tanto con la sociedad como con el medio ambiente. En lugar de centrarse únicamente en soluciones técnicas, buscan enfoques holísticos que fortalezcan las comunidades y protejan los recursos naturales. Los líderes de la Alianza creen que las comunidades indígenas pueden aportar una gran riqueza de conocimientos a los debates globales sobre el cambio climático y la protección del medio ambiente. Promueven la combinación del conocimiento tradicional y la ciencia moderna, con un enfoque en la filosofía amazónica del buen vivir (bienestar colectivo). En última instancia, buscan desarrollar soluciones que garanticen la protección permanente de los ecosistemas y la transición hacia una economía regenerativa.

Arquitecturas colectivas

En consonancia con sus valores, los innovadores sociales colectivos se organizan de manera diferente a las organizaciones convencionales. Denominamos a estas formas de organización «arquitecturas colectivas» porque crean un andamiaje sobre el que otras iniciativas, proyectos y organizaciones pueden ampliar su propio impacto. Estas arquitecturas permiten a los innovadores sociales colectivos movilizar a amplios grupos de personas y canalizar las actividades de diferentes grupos de interés para maximizar sus contribuciones y conocimientos, mientras se aprovechan la experiencia local y las necesidades contextuales.

Por ejemplo, MapBiomas es una red colaborativa abierta que utiliza tecnología y datos para monitorear los cambios en el uso y la cobertura del suelo en países tropicales de todo el mundo. Desde 2015, MapBiomas ha reunido una red de más de 100 organizaciones locales en 14 países. La plataforma permite a sus miembros elaborar mapas que revelan las transformaciones en el uso del suelo de las últimas cuatro décadas, con niveles de precisión, agilidad y calidad que antes se consideraban imposibles. Hoy en día, más de 600,000 usuarios acceden a sus datos anualmente, entre ellos gobiernos, instituciones financieras, empresas agrícolas y ONG. Todos los datos y códigos son de código abierto y están disponibles de forma gratuita para todos los usuarios.

«Los innovadores sociales colectivos se organizan creando un andamiaje sobre el que otras iniciativas, proyectos y organizaciones pueden ampliar su propio impacto.»

A pesar de esta impresionante actividad, MapBiomas no tiene personalidad jurídica ni un solo empleado. Más bien, la iniciativa opera a través de más de 500 cocreadores, empleados por otras instituciones y conectados en una vasta red global, que dedican una cantidad significativa de tiempo y energía a MapBiomas. Dentro de este ejemplo de colaboración abierta, «las personas de cada país y región están aplicando, de hecho, la misma lógica y los mismos aprendizajes para resolver otros problemas y desarrollar otros proyectos más allá de MapBiomas, respondiendo a las demandas locales con la misma tecnología», explica el fundador de MapBiomas, Tasso Azevedo.

Aunque los casos que hemos estudiado abordan cada uno diferentes problemas sociales y reúnen a grupos diversos (algunos operan como entidad jurídica, otros no), la construcción de estas arquitecturas es similar. Cada arquitectura constituye una estructura de múltiples niveles diseñada para permitir la representación y la participación de cientos de miles —y a veces millones— de personas. Por lo general, la arquitectura se compone de tres niveles distintos. El nivel de acción está formado por grupos de base que interactúan directamente con los ciudadanos para llevar a cabo actividades sobre el terreno. El nivel de vinculación es el tejido conectivo que enlaza a estos grupos a través de diferentes contextos geográficos para crear cohesión y un propósito común. Por último, el nivel de apoyo proporciona asistencia administrativa, garantizando la continuidad mediante la gestión de recursos, la coordinación de esfuerzos y la facilitación de la sostenibilidad a largo plazo. En conjunto, estos niveles forman un sistema dinámico y escalable para la acción colectiva.

El nivel de acción de MapBiomas consta de más de 20 iniciativas organizadas en 20 zonas geográficas, incluidos 14 países y territorios tropicales, y áreas temáticas, como incendios, agua, suelo y cobertura del suelo. No elabora mapas de forma centralizada; más bien, las iniciativas locales y temáticas lo hacen en respuesta a las necesidades locales. Para lanzar MapBiomas en una nueva zona geográfica, los miembros de la red MapBiomas apoyan a un grupo de impulsores locales, que siempre incluye una muestra representativa del mundo académico, las empresas tecnológicas emergentes y las organizaciones de la sociedad civil. Cuando se lanza una iniciativa, las organizaciones participantes se integran a MapBiomas en ese contexto geográfico. En conjunto, las zonas geográficas forman el nivel de vinculación, que actualmente incluye a más de 100 organizaciones comprometidas con el apoyo colectivo a las iniciativas. A continuación, estas organizaciones colaboran para desarrollar y aplicar la metodología de MapBiomas y apoyar a cada iniciativa en la elaboración satisfactoria de mapas de uso del suelo para sus regiones y temas. Todos los cocreadores de MapBiomas utilizan la misma infraestructura basada en la nube para procesar mapas y datos. La red cuenta además con el nivel de apoyo de MapBiomas, compuesto por un equipo de coordinación de cuatro personas, tres patrocinadores fiscales y equipos centrales de cocreadores que trabajan en la infraestructura tecnológica de la plataforma.

Como ejemplifica MapBiomas, el propósito de las arquitecturas es triple. El primero es la representación, que garantiza que se incluya a actores de múltiples sectores y que una amplia gama de participantes con diferentes áreas de especialización pueda encontrar su lugar en la iniciativa. El segundo es el aprendizaje: las personas y las organizaciones se conectan a la arquitectura para ver lo que hacen otros y vincularse con quienes pueden aportar conocimiento y experiencia a su propio trabajo. En tercer lugar, las arquitecturas facilitan la colaboración y permiten que los grupos se vinculen con quienes pueden potenciar su trabajo más allá de lo que lograrían por sí solos.

Vías colectivas

Los innovadores sociales colectivos que analizamos han recorrido distintos caminos para construir, junto con sus grupos de interés, una comprensión compartida de la acción colectiva. Aunque cada trayectoria es única e inspiradora, observamos patrones comunes en cómo estas iniciativas logran unir a los grupos. Cada iniciativa se basa en elementos críticos que ayudan a guiar la colaboración, a los que llamamos caminos colectivos: una visión amplia, principios rectores, un conjunto de métodos y una recopilación de prácticas. Al igual que un mapa del terreno, estos elementos mantienen a los grupos avanzando juntos, incluso cuando los objetivos, las agendas y las motivaciones específicas son diferentes.

Identificar los intereses compartidos y divergentes y convertirlos en una amplia visión para el futuro es el primer paso de este trabajo. Este proceso suele requerir un diálogo profundo, en el que los grupos se reúnen repetidamente y se escuchan unos a otros. El compromiso plurianual de la Alianza de reunir a 30 naciones indígenas de la cuenca alta del Amazonas para debatir sus visiones de futuro ejemplifica este enfoque.

Los innovadores sociales colectivos suelen dedicar importantes esfuerzos a desarrollar su visión a través de procesos participativos que facilitan las contribuciones de los grupos, las organizaciones y las personas representadas por el colectivo. Favorecen el compromiso y la adaptación respetuosa, llegando en última instancia a una visión amplia que puede adaptarse a contextos específicos. En otras palabras, la visión estratégica sirve como estrella polar, más que como un plan prescriptivo. En estos esfuerzos, los medios son tan importantes como los fines, ya que el proceso crea el vínculo relacional que permite al colectivo mantenerse unido a lo largo de los esfuerzos de implementación más difíciles que están por venir.

«Toda iniciativa se basa en elementos críticos que ayudan a guiar la colaboración: una visión amplia, principios rectores, un conjunto de métodos y una serie de prácticas.»

Más allá de la visión amplia, los innovadores sociales colectivos también desarrollan un conjunto de principios que proporcionan un marco orientativo sobre cómo hacer la visión realidad. En algunos casos, estos conceptos orientadores se desarrollan mediante esfuerzos intencionados, mientras que en otros surgen de forma orgánica a medida que los grupos trabajan juntos. Un ejemplo de esfuerzo intencionado fue el de StreetNet International, una alianza mundial de vendedores ambulantes concebida en una reunión celebrada en 1995, en el Centro de Conferencias Bellagio, en Italia. Al igual que en el caso de la Alianza, los fundadores de StreetNet elaboraron su visión general a través de una serie de consultas regionales. A continuación, redactaron la Constitución de StreetNet, el documento fundacional que establece los principios de la organización. Uno de los principios fundamentales es que al menos el 50% de los cargos deben estar ocupados por mujeres. Este principio fue el notable resultado del esfuerzo intencional de los fundadores por garantizar la inclusión y aplicación de un sistema de cuotas en el documento fundacional de la organización.

Hoy en día, StreetNet se ha convertido en una alianza autónoma y democrática compuesta por 62 organizaciones afiliadas por membresía, que representan a 916,015 vendedores ambulantes, comerciantes de mercado, comerciantes callejeros y comerciantes transfronterizos en 55 países de todo el mundo. El principio del liderazgo de mujeres se ha mantenido firme a lo largo de su historia; en 2016, la alianza eligió a su primera presidenta, Lorraine Sibanda Ndlovu, quien sigue desempeñando el cargo en la actualidad.

Los innovadores sociales colectivos también elaboran una cartera de métodos que proporciona un enfoque compartido para que los grupos lo utilicen en su trabajo. Estos métodos suelen extraerse de la amplia experiencia de la base constituyente y, en muchos casos, están respaldados por pruebas sólidas que los grupos han recopilado a lo largo de los años. En otros casos, son cocreados por miembros que se unen para reunir sus conocimientos y desarrollar nuevos enfoques que se basan en los éxitos y fracasos del pasado. Estos métodos ofrecen una orientación clara, pero siguen siendo flexibles, lo que permite la variación contextual y la iteración a medida que surgen nuevos aprendizajes.

La gran atención prestada a los métodos es evidente en ProjectTogether, una organización alemana sin fines de lucro fundada con la idea de que la sociedad necesita un nuevo «cómo» para resolver sus retos más apremiantes. En 2020, ProjectTogether coorganizó un hackatón virtual denominado #WirVsVirus para abordar los retos derivados de la pandemia de COVID-19. Reunió a 28,361 ciudadanos y generó 1498 soluciones en tan solo 48 horas. Desde este evento, ProjectTogether ha modificado y aplicado repetidamente su conjunto de métodos (denominado su «modelo operativo») a 10 áreas temáticas, entre las que se incluyen la escasez de trabajadores calificados y empleos verdes, los procesos de acogida de refugiados y migrantes, la economía circular y la agricultura, y los sistemas alimentarios regenerativos.

Tener claro su modelo operativo es fundamental, ya que los empleados de ProjectTogether no desarrollan ni implementan el trabajo de la misión, sino que actúan como facilitadores, asegurándose de que los miembros de la comunidad reciban apoyo para llevar a cabo varios proyectos de acción colectiva (CAP, por sus siglas en inglés). Este conjunto de métodos, bien documentado, ofrece directrices de apoyo para los proyectos desde su concepción hasta su implementación, y el modelo operativo se actualiza con frecuencia para incorporar el aprendizaje continuo. «Cada trimestre nos reunimos con todo el equipo y compartimos conocimientos entre las distintas misiones», explica la directora general, Henrike Schlottmann. «Luego, una vez al año, durante una de esas reuniones, presentamos una actualización del modelo operativo… Algunos años se trata de una pequeña actualización, mientras que otros puede ser una renovación completa». Hasta la fecha, ProjectTogether ha ayudado a 100,000 personas de 3000 organizaciones a diseñar e implementar más de 75 CAP, que van desde iniciativas tecnológicas, como gestionar una plataforma para encontrar alojamiento a miles de refugiados, hasta proyectos educativos, incluido uno de orientación profesional que conecta a personas en busca de empleo con sectores centrados en la sostenibilidad.

El cuarto y último elemento de la vía colectiva es reunir un conjunto de prácticas para impulsar el cambio. A diferencia de la visión, los principios y los métodos, estas prácticas se asemejan más a un menú de opciones que a una receta: proporcionan ideas y experimentos que los grupos pueden utilizar para impulsar sus propias agendas, centradas en las necesidades locales.

Ilustración de un grupo diverso de personas sostenidas por manos y líneas interconectadas, representando apoyo colectivo, colaboración y redes de impacto social.
Ilustración de John Hersey

Un ejemplo convincente de este enfoque basado en la práctica es Shikshagraha, un movimiento nacional en la India para mejorar la educación pública. El movimiento se originó en Punjab a partir del trabajo colectivo de cuatro organizaciones sin fines de lucro para mejorar los resultados educativos en todo el estado. Estas organizaciones decidieron trabajar dentro del sistema educativo gubernamental para aprovechar los puntos fuertes ya existentes. Shikshagraha se centra en un conjunto de prácticas que denomina «micromejoras». Estas prácticas tienen como objetivo restaurar la capacidad de acción y fomentar el liderazgo invitando a padres, profesores, directores de escuela y administradores de distrito a identificar los retos locales y a cocrear proyectos de mejora que puedan implementarse con un esfuerzo mínimo y pocos recursos adicionales. Shikshagraha cuenta con una lista cada vez mayor de micromejoras creadas colectivamente con los líderes distritales, entre las que se incluyen reuniones entre padres y profesores, horas de lectura durante la jornada escolar, el rediseño de las asambleas matutinas y la creación de espacios de aprendizaje en el hogar.

Las micromejoras están diseñadas para ser muy sencillas de implementar, de modo que los responsables del distrito puedan elegir aquellas que sean viables en su propia localidad. Debido a su simplicidad y al uso del personal y la infraestructura ya existentes, la escala y el impacto que han alcanzado estas micromejoras son asombrosos. En el colectivo inicial, el Punjab Education Collective (Colectivo Educativo de Punjab), se implementaron micromejoras en 19,000 escuelas que educaban a dos millones de alumnos. En cuatro años, las micromejoras ayudaron a elevar los resultados del estado de Punjab desde la mitad inferior de los 28 estados hasta el primer lugar tanto en el Índice de Evaluación del Desempeño como en la Encuesta Nacional de Logro en todo el país. El movimiento va por buen camino para alcanzar su objetivo de mejorar los resultados educativos de 40 millones de niños en 100 distritos para 2027.

El hecho de que estas vías colectivas tarden en forjarse puede parecer contradictorio ante los retos urgentes, pero «no pueden forzarse ni precipitarse», afirma Khushboo Awasthi, evangelista y diseñadora de Shikshagraha. «La verdadera alineación en torno a los problemas y el propósito requiere paciencia, así como espacios para el diálogo y fomentar confianza. Esto significa que debemos sacrificar la rapidez a corto plazo, tomándose más tiempo al inicio para avanzar más rápido a largo plazo, con el fin de construir algo verdaderamente eficaz y sostenible para el futuro».

Amplificar las actividades

Los innovadores sociales colectivos también realizan una diversa gama de actividades conjuntas para amplificar el trabajo de los grupos, garantizando su eficacia y manteniendo el impulso para el cambio. En nuestra investigación, clasificamos estas actividades en cinco áreas, cada una de ellas priorizada de forma diferente en función de las necesidades de la iniciativa. Por ejemplo, algunos innovadores dedicaron una cantidad significativa de trabajo a reforzar los sistemas de datos, mientras que otros no lo hicieron. En algunos casos, las comunidades de aprendizaje constituían la actividad principal, mientras que otras se centraban en la creación de conocimiento y el aprendizaje compartido. La lista de actividades no es una lista de verificación, sino más bien un abanico de posibilidades que los innovadores sociales colectivos persiguen cuando el momento y las condiciones benefician al sistema, en lugar de a una sola organización.

Creación de movimientos | La creación de movimientos es la capacidad de mantener y ampliar una base de seguidores al tiempo que se consolida el poder y el impulso hacia el cambio. El motor para impulsar los movimientos es una historia compartida por el cambio que une a los grupos. Muchos innovadores sociales colectivos dedican una cantidad significativa de tiempo a crear narrativas compartidas para ampliar su base de grupos de interés y salvar las divisiones históricas entre grupos. Curiosamente, estas narrativas compartidas suelen contrarrestar la narrativa predominante, que a menudo mantiene a los grupos separados, mientras que la nueva narrativa crea una nueva oportunidad para unirlos.

Por ejemplo, StreetNet se enfrentó activamente a la narrativa dominante de que los trabajadores informales no formaban parte del movimiento sindical mundial. Los sindicalistas tradicionales creían que los trabajadores primero debían formalizarse antes de poder participar junto a los sindicatos. Por lo tanto, se impedía a los vendedores ambulantes participar en los diálogos políticos para proteger los derechos de los trabajadores, especialmente a nivel de la International Trade Union Confederation (Confederación Sindical Internacional) y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de las Naciones Unidas. Al forjar la solidaridad internacional entre organizaciones basadas en la afiliación y al colaborar con otras alianzas de la economía informal, StreetNet impulsó un mayor reconocimiento de la economía informal, cambiando gradualmente la narrativa hacia una en la que los vendedores ambulantes eran un colectivo legítimo. Este trabajo contribuyó a la aprobación en 2015 de la Recomendación 204 de la OIT, que ofrece directrices a los gobiernos para apoyar a los trabajadores informales e integrarlos en los marcos de protección social y derechos laborales.

«Muchos innovadores sociales colectivos dedican una cantidad significativa de tiempo a crear narrativas compartidas para ampliar su base de grupos de interés y salvar divisiones históricas.»

Fortalecimiento de los sistemas de datos | Los innovadores sociales colectivos también utilizan su amplio alcance para recopilar vastos conjuntos de datos que, a nivel interno, permiten a los grupos trabajar juntos con una comprensión común de los problemas y, a nivel externo, ayudan a otras organizaciones y gobiernos a realizar su labor de manera más eficiente. A menudo, la falta de términos claros dificulta la recopilación de datos a gran escala, pero los innovadores sociales colectivos no temen ayudar a elaborar términos y métricas que permitan alcanzar un acuerdo. Una vez establecidas las definiciones compartidas y las métricas asociadas, se pueden aprovechar nuevas relaciones y tecnologías para recopilar conjuntos de datos que antes podían parecer inverosímiles.

Por ejemplo, la plataforma MapBiomas permite a los usuarios recopilar imágenes satelitales de dominio público de todo el mundo y aplicar diversos algoritmos de aprendizaje automático y aprendizaje profundo para analizar los cambios en la cobertura y el uso del suelo, así como generar mapas temáticos sobre el agua, los incendios y el suelo. Antes de MapBiomas, incluso los expertos más experimentados consideraban imposible crear mapas con esta precisión y frecuencia. Ahora, gracias a la plataforma, más de 500 cocreadores de instituciones de investigación, la sociedad civil y startups tecnológicas colaboran a nivel mundial para clasificar estas imágenes y crear mapas detallados. Una vez que los mapas están disponibles, una amplia base de usuarios, que incluye gobiernos, fiscalías, empresas, bancos, científicos y medios de comunicación, accede libremente a ellos para llevar a cabo iniciativas independientes. Los datos de MapBiomas han mejorado la capacidad de los gobiernos para supervisar sus propias políticas públicas. Una evaluación reciente reveló que el 43% de los usuarios de MapBiomas proceden de departamentos y organismos gubernamentales, y que las acciones de los organismos gubernamentales contra la deforestación ilegal, que en 2019 (año en que se puso en marcha el sistema de alerta) solo se dirigían al 5% de las zonas deforestadas, aumentaron hasta superar el 50% en 2024.

Influir en las instituciones | Los innovadores sociales colectivos también influyen en las instituciones públicas al abogar por políticas favorables y asociarse con ellas. Los innovadores sociales colectivos se diferencian significativamente de otros tipos de innovadores, ya que su legitimidad deriva de representar a amplias bases sociales, más que de ejecutar programas individuales o propios. En algunos casos, los innovadores sociales colectivos ejercerán influencia desde el exterior, llevando a cabo campañas de promoción, ofreciendo formación en materia jurídica y organizando acciones legales. En otros casos, colaboran estrechamente con organismos gubernamentales, trabajando desde dentro de las instituciones públicas para aplicar el conocimiento y la experiencia colectivos a las políticas y su implementación.

Shikshagraha, por ejemplo, trabaja dentro del sistema de educación pública de la India para apoyar a las escuelas nacionales, estatales y de distrito. Los socios del colectivo se acercan a los gobiernos estatales con curiosidad y voluntad de aprender. Trabajan junto a los líderes escolares y los docentes para lograr micromejoras, en lugar de añadir capas de burocracia y administración. De esta manera, se involucran todos los niveles de los sistemas de educación pública, desde los padres y los miembros de la comunidad hasta los docentes y directores de escuela, los administradores de distrito y los funcionarios estatales.

Creación de comunidades de aprendizaje | Una forma significativa en la que los innovadores sociales colectivos apoyan el cambio es creando espacios de aprendizaje e intercambio para sus amplias y diversas comunidades. El propósito de estos espacios es crear las condiciones para la colaboración y la amplificación del colectivo. Esta labor implica recopilar aprendizajes, gestionar bibliotecas de recursos, llevar a cabo investigaciones, impartir capacitaciones y conectar comunidades de práctica.

ProjectTogether es un ejemplo en este ámbito, pues ofrece numerosos espacios y oportunidades para que los miembros de la comunidad compartan aprendizajes entre misiones y proyectos de acción colectiva. La organización cuenta con un espacio físico en el centro de Berlín donde se celebran eventos híbridos, como charlas informales, mesas redondas y sesiones de aprendizaje entre pares. El equipo de ProjectTogether también reconoce que aprender juntos es un precursor de un sentido de cultura compartida y confianza.

Invertir en soluciones sistémicas | Por último, los innovadores sociales colectivos son muy conscientes de que los recursos financieros son fundamentales para mantener el impulso de los grupos miembros. En varios casos, están creando fondos comunes y nuevos instrumentos financieros que garantizan fuentes de financiación más sostenibles para los grupos de base.

Los dirigentes de la Alianza de las Cabeceras Sagradas del Amazonas son especialmente conscientes de que la falta de inversión directa en las comunidades indígenas ha permitido a las industrias extractivas y a los políticos dividir sus intereses con promesas de inversión y financiación. Por lo tanto, el plan biorregional de la Alianza esboza oportunidades para seguir dos enfoques de financiación. En primer lugar, está creando un Fondo de las Cabeceras Sagradas, que reunirá recursos y apoyará directamente iniciativas lideradas por indígenas para la seguridad alimentaria, medios de vida alternativos, monitoreo forestal, salud y educación interculturales, y energía renovable. Al mismo tiempo, la Alianza está desarrollando activamente varias soluciones innovadoras de financiación para incentivar la protección forestal y detener la deforestación, como los ingresos por bosques intactos, los pagos por servicios ecosistémicos y las inversiones en centros de bioeconomía.

Infraestructuras de apoyo

Los innovadores sociales colectivos también construyen infraestructuras de apoyo que logran un equilibrio entre la adaptabilidad y la estabilidad, lo cual es esencial para mantener el compromiso a largo plazo entre los diversos grupos de interés. Entre los aspectos importantes de las infraestructuras de apoyo se incluyen las estructuras de gobernanza y participación, la cultura de equipo, las competencias del personal y las tecnologías habilitadoras. Dado que gran parte de este trabajo se lleva a cabo entre bastidores y evoluciona con el tiempo, comprender o apreciar plenamente su importancia resulta un reto para algunos socios, financiadores y responsables políticos. Superar este obstáculo requiere enfoques diferentes por parte de los grupos de interés que colaboran con los innovadores sociales colectivos.

«Los innovadores no tardaron en señalar que las competencias que contribuyen al éxito colectivo son diferentes de las habilidades que conducen al logro individual.»

Gobernanza | En la mayoría de los casos que estudiamos, los innovadores sociales colectivos están creando intencionadamente estructuras de gobernanza que garantizan una toma de decisiones justa, abierta y flexible, al tiempo que mantienen fuertes vínculos entre los grupos. Por ejemplo, StreetNet sigue un modelo de gobernanza democrático y participativo que garantiza la representación equitativa de sus 62 organizaciones participantes. Cada cuatro años, los delegados de cada organización asisten al Congreso Internacional para establecer prioridades y elegir a su Consejo Internacional (compuesto por 15 miembros), que supervisa las políticas y los programas. Un comité ejecutivo más reducido gestiona las operaciones diarias, garantizando la alineación con la misión de StreetNet.

Cultura de equipo y competencias | Los innovadores sociales colectivos también hicieron hincapié en que los enfoques colectivos requieren una cultura de equipo y competencias que prioricen la flexibilidad y el aprendizaje continuo, garantizando una combinación bien equilibrada de conocimientos temáticos y habilidades de facilitación. Los innovadores no tardaron en señalar que las competencias que contribuyen al éxito colectivo son diferentes de las habilidades que conducen al logro individual. Los entornos escolares y la formación profesional suelen valorar las habilidades que conducen a resultados definidos, como cumplir los plazos de un proyecto o minimizar las desviaciones de los procedimientos operativos estándar bien codificados. Los enfoques colectivos, en cambio, requieren una escucha sostenida de las perspectivas de los grupos de interés y una adaptación flexible a medida que surgen nuevos aprendizajes. «El diálogo es la [habilidad] más importante», afirma Uyunkar Domingo Peas Nampichkai, presidente del consejo de administración de la Alianza. «No [un diálogo] con ira, gritos y ataques, [sino un diálogo] con argumentos tranquilos, información y claridad de intenciones».

Tecnología habilitadora | Estas organizaciones también están aprovechando nuevas tecnologías que facilitan la comunicación, el intercambio de datos y la gestión de proyectos, a menudo con funciones que permiten la coordinación y el aprendizaje entre grupos y regiones. La tecnología es fundamental para el trabajo de algunos innovadores sociales colectivos, como el uso que hace MapBiomas de Google Earth Engine y de herramientas de computación en la nube, y el intercambio de conocimientos de Shikshagraha a través de DIKSHA (una infraestructura digital para compartir conocimientos). En otros casos, la tecnología es un potente conducto que permite formas rápidas, y a menudo económicas, de conectarse entre distintas zonas geográficas, algo que habría sido prácticamente imposible hace una década.

Grupos de interés que prestan apoyo | Por último, la innovación social colectiva necesita el apoyo y diferentes tipos de participación de los grupos de interés ajenos a la estructura colectiva, como socios del sector privado, financiadores, grupos de interés gubernamentales y responsables políticos. Los socios del sector privado a menudo son aliados sólidos en los esfuerzos colectivos, ya que reducen la fragmentación y participan en la resolución colectiva de problemas. Por ejemplo, las capacidades tecnológicas de MapBiomas se basan en su relación con Google Earth, mientras que ProjectTogether colabora estrechamente con Wunderflats, un mercado de alojamiento con sede en Berlín, para identificar anfitriones dispuestos a ofrecer hospedaje a personas refugiadas recién llegadas. Los financiadores son también un grupo de interés fundamental, ya que proporcionan financiación sostenible y construyen ecosistemas críticos que permiten prosperar a los innovadores sociales colectivos.

Si bien el apoyo filantrópico es crucial, los inversores financieros también respaldan a los innovadores sociales colectivos. Por ejemplo, al diseñar servicios de ecosistemas y mecanismos de pago por la gestión biocultural, la Alianza de las Cabeceras Sagradas del Amazonas está facilitando el desarrollo de nuevos instrumentos de financiación que contribuyen a mantener la biodiversidad y los ecosistemas delicados. Los financiadores que brindan apoyo también obtienen mayores beneficios al invertir en la capacidad institucional de los innovadores sociales colectivos, quienes aportan aprendizaje, datos y solidaridad a través de vastas redes, a pesar de trabajar a menudo con equipos reducidos y presupuestos ajustados. Por último, el gobierno y los responsables políticos pueden colaborar estrechamente con los innovadores sociales colectivos para alinear intereses, acceder a datos críticos y lograr una cobertura a nivel de población. Shikshagraha es un ejemplo paradigmático: cada uno de sus colectivos trabaja con los sistemas escolares distritales para integrar micromejoras directamente a través de la dirección de las escuelas.

Impactos y retos

La innovación social colectiva produce impactos que repercuten más allá de una sola cuestión u organización. Sin embargo, estos impactos suelen ser difíciles de cuantificar porque no se reflejan fácilmente en el número de beneficiarios o en la cantidad de productos y servicios prestados, y mucho menos en los rigurosos análisis de atribución que constituyen el estándar de referencia para la medición del impacto social.

Por ejemplo, los mapas de MapBiomas permiten a cientos de miles de usuarios llevar a cabo innumerables iniciativas para reducir la deforestación en todo el mundo. Sin embargo, MapBiomas minimiza deliberadamente su contribución a estos esfuerzos porque mantenerse neutral en un entorno políticamente cargado es fundamental para su estrategia. El desarrollo de capacidades y la formación en liderazgo de StreetNet son fundamentales para los movimientos de trabajadores informales que movilizan a casi un millón de trabajadores en 55 países, pero su mayor éxito se produce cuando los trabajadores bien formados ascienden a puestos de liderazgo más allá de la red. Y Shikshagraha está desarrollando actualmente un panel de control compartido para hacer un seguimiento del progreso colectivo hacia los resultados educativos, pero la naturaleza flexible de su trabajo implica que estas métricas nunca captarán plenamente el impacto de los millones de micromejoras que contribuyen al éxito de los estudiantes.

Los críticos podrían sentirse tentados a decir que estos no son impactos reales, ya que estos éxitos no son impactos «sobre el terreno». Sin embargo, nosotros argumentaríamos que son, de hecho, los elementos estructurales que impulsan el cambio sistémico. En realidad, no son llamativos ni especialmente emocionantes; más bien, crean el cableado y las tuberías del sector de la innovación social: el trabajo que hace que todo lo demás funcione bien. Estos impactos estructurales incluyen:

Terminología compartida | Los grupos se unen en un esfuerzo colectivo con diferentes perspectivas y prioridades, un enfoque que puede dificultar la resolución de problemas. Los innovadores sociales colectivos señalan que un impacto clave de su trabajo es la construcción de un lenguaje compartido que permite superar estas diferencias y facilita la coordinación de esfuerzos y la colaboración sostenida a largo plazo. Estos términos resultan en planes de acción y métricas comunes para crear un terreno compartido entre las partes interesadas, al tiempo que dejan espacio para objetivos diversos y enfoques flexibles.

Canales para el conocimiento de base | Un reto importante para una innovación social eficaz es que muchas organizaciones que prestan servicios y ofrecen soluciones están desconectadas, tanto en lo geográfico como en lo cultural, de las comunidades a las que pretenden apoyar. Como resultado, a menudo ignoran o infrautilizan los valiosos conocimientos de los actores locales de base. Por el contrario, los innovadores sociales colectivos crean estructuras que aprovechan la participación directa y los conocimientos de las comunidades de base, e involucran activamente a los líderes locales en el proceso de cambio y aseguran que sus conocimientos y perspectivas den forma a las soluciones.

Recursos mancomunados | Los innovadores sociales colectivos también identifican nuevas formas de gestionar los recursos compartidos, una necesidad urgente dado que los recursos naturales y sociales se enfrentan a amenazas crecientes. Tradicionalmente, los expertos en desarrollo y los responsables políticos han recurrido a los mercados o a las regulaciones gubernamentales para distribuir los bienes comunes. Sin embargo, las comunidades han gestionado con éxito los recursos de forma colectiva durante siglos. Al revivir estas prácticas tradicionales y desarrollar otras nuevas, los innovadores colectivos pueden ampliar la gama de soluciones sostenibles.

Conjuntos de datos amplios | La formulación de políticas sociales y económicas se ve a menudo obstaculizada por la falta de datos fiables, lo que dificulta la toma de decisiones informadas y la implementación de políticas basadas en la evidencia. Los innovadores sociales colectivos están abordando este reto utilizando su amplio alcance para superar las barreras en la recopilación de datos, reunir grandes volúmenes de información y garantizar que esta se utilice para generar un impacto significativo y duradero.

Despliegue de financiación a gran escala | Por último, los innovadores sociales colectivos desempeñan un papel crucial en la reunión y asignación eficaz de recursos financieros para abordar los retos sociales. En la mayoría de los casos, las organizaciones individuales simplemente no pueden crecer hasta alcanzar el tamaño y la escala necesarios para desplegar grandes cantidades de financiación entre la población. Mientras que el sistema de ayuda internacional se basa en una red de intermediarios profesionales poco manejable e ineficiente, los innovadores sociales colectivos ofrecen estructuras alternativas para desplegar rápidamente grandes cantidades de financiación a grupos de base sin la costosa intermediación.

A pesar del poderoso papel que pueden desempeñar, las estructuras de innovación colectiva pueden parecer complejas y difíciles de comprender, ya que están diseñadas para involucrar a grupos grandes y diversos. La promoción de los enfoques colectivos se ve a menudo obstaculizada por la complejidad del propio trabajo. Algunos de estos retos incluyen:

Financiación | El paradigma de desarrollo dominante fomenta un entorno competitivo para los innovadores sociales, lo que obliga a las organizaciones a competir por subvenciones y contratos a expensas de sus pares. Como ha puesto de manifiesto la crisis de financiación internacional de este año, este sistema depende de unos pocos financiadores poderosos, así como de relaciones frágiles. Para fomentar la innovación social colectiva, este panorama competitivo debería evolucionar hacia un ámbito colaborativo en el que las organizaciones y los grupos se sientan motivados a trabajar juntos, y en el que cada grupo de interés encuentre el papel adecuado en función de su experiencia y contexto. Nuestros ejemplos destacan iniciativas en las que las organizaciones han dejado de lado sus agendas aisladas para compartir aprendizajes, recopilar datos, desarrollar posiciones políticas comunes y trabajar hacia una visión compartida, lo que señala un cambio cultural en la innovación social. Para construir ecosistemas sostenibles, los financiadores pueden apoyar a los innovadores sociales colectivos con prácticas de financiación basadas en la confianza, mayor flexibilidad y horizontes temporales más amplios, así como financiando la infraestructura de apoyo de los colectivos para que puedan compartir aprendizajes y fortalecer la capacidad de los grupos dentro de sus redes.

«La innovación social colectiva es una respuesta necesaria a esta amenaza, contrarrestando tales divisiones mediante la innovación en el propio proceso de colaboración.»

Estructuras jurídicas | El hecho de que los sistemas jurídicos y financieros estén normalmente estructurados para entidades individuales suele dar lugar a una considerable duplicación burocrática para los innovadores sociales colectivos. Al mismo tiempo, los grupos de interés del gobierno siguen esperando estructuras de gobernanza tradicionales cuando interactúan con los colectivos. Para apoyar mejor los esfuerzos colectivos, los gobiernos y los responsables políticos deberían comprender mejor las estructuras de gobernanza únicas de los colectivos y crear políticas y mecanismos de financiación que aprovechen su naturaleza distribuida. También podrían crear estructuras jurídicas novedosas que distribuyan la toma de decisiones entre múltiples grupos, en lugar de centralizar la gobernanza, y asociarse con innovadores sociales colectivos para vincular iniciativas de múltiples grupos de interés con los servicios del sector público, proporcionando formación, desarrollo de capacidades y mejora continua directamente vinculadas a los resultados de la comunidad.

Medición | Debido a la naturaleza distribuida del trabajo colectivo, atribuir el impacto es un reto y, como hemos visto en los ejemplos anteriores, puede incluso obstaculizar el impacto del trabajo. Sin embargo, los grupos de interés siguen acostumbrados a ver el impacto vinculado a organizaciones individuales y programas tradicionales, en lugar de a través de esfuerzos colaborativos. Para superar este obstáculo, los financiadores y socios deben prever ir más allá de las relaciones transaccionales, profundizando en sus alianzas para incluir la experimentación, la retroalimentación y la adaptación. Al aprender junto a los innovadores, los socios del sector privado, los financiadores y los responsables políticos pueden obtener conocimientos significativos sobre las realidades sobre el terreno y las soluciones a los mayores retos de la sociedad.

Creando el futuro juntos

Abordar los retos sociales es cada vez más exigente, ya que las transiciones políticas, la incertidumbre económica y la ruptura de la cohesión social revelan profundas divisiones entre nosotros. Estas brechas son costosas, ya que los ingredientes de la innovación (creatividad, experiencia y recursos) se encuentran con mayor frecuencia en la encrucijada de diversos grupos de interés.

La innovación social colectiva es una respuesta necesaria a esta amenaza, contrarrestando tales divisiones mediante la innovación en el propio proceso de colaboración. Al reunir a amplios grupos de personas que, de otro modo, permanecerían separados, estos innovadores están construyendo nuevos vehículos y narrativas que unen a las personas. También están incorporando a la conversación las voces menos escuchadas y sus capacidades, superando algunos de los retos críticos de innovación e implementación que han afectado a los sectores público y privado. Por último, están poniendo en común recursos, datos y financiación, y canalizándolos de manera eficiente y rápida para alcanzar un nivel de escala que las organizaciones por sí solas simplemente no pueden lograr. Y lo que es más importante, la innovación social colectiva es un concepto amplio que abarca una gran variedad de actividades. Aunque puedan tener similitudes, en última instancia su trabajo se basa en las realidades vividas por sus diversos colectivos y responde al contexto en el que operan.

El innovador solitario es un arquetipo duradero en las historias que contamos sobre la innovación, pero es un arquetipo falso para nuestra época. Los retos globales, como el cambio climático, la desigualdad económica, la escalada de conflictos, y la privacidad y seguridad de las nuevas tecnologías, son problemas de acción colectiva. Dependen de nuestra capacidad para unirnos, no de soluciones milagrosas diseñadas por héroes individuales. Los innovadores sociales colectivos están reviviendo enfoques que han funcionado en el pasado, al tiempo que construyen otros nuevos para el camino que nos espera. Para diseñar un futuro en el que no solo sobrevivamos, sino que prosperemos, debemos crearlo juntos.

Autor original: 

  • Cynthia Rayner es investigadora afiliada a la Schwab Foundation for Social Entrepreneurship (Fundación Schwab para el Emprendimiento Social), the Skoll Centre for Social Entrepreneurship at the University of Oxford (Centro Skoll para el Emprendimiento Social de la Universidad de Oxford), and the Bertha Centre for Social Innovation and Entrepreneurship at the University of Cape Town (Centro Bertha para la Innovación Social y el Emprendimiento de la Universidad de Ciudad del Cabo). 
  • Sophia Otoo es responsable de programas y comunidad en la Schwab Foundation for Social Entrepreneurship, que forma parte del Foro Económico Mundial, donde supervisa el desarrollo de programas y gestiona una comunidad global de innovadores sociales.
  • François Bonnici es médico de salud pública, profesor, profesional del cambio social y directivo de fundaciones. Fundó el Bertha Centre for Social Innovation and Entrepreneurship at the University of Cape Town en 2011 y, desde 2019, ocupa el cargo de director de la Schwab Foundation for Social Entrepreneurship y de responsable de fundaciones del Foro Económico Mundial.

Este artículo es contenido original de la revista de Stanford Social Innovation Review publicado en la edición verano 2025. 

  • Traducción del artículo The Future of Innovation Is Collective por Carlos Calles.

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